La santidad, el negocio más importante
VEAMOS NUESTRA VIDA
1. ¿A qué cosas solemos darle más importancia en nuestro ajetreo
de cada día?
2. ¿Qué asuntos son los que más le preocupan a la gente?
3. En la práctica, para nosotros ¿Cuáles son realmente los
negocios más importantes?
PENSEMOS: ILUMINEMOS NUESTRA VIDA
?El único negocio importante: la santidad
La santidad es un negocio para
la eternidad, y podemos vencer los obstáculos para llegar a ella mediante la
oración, la lucha continua y los sacramentos.
?Te conviene ser santo
Sin duda, la santidad es el mejor
negocio en el que puedes invertir, pues te asegura la felicidad no sólo para
unos cuantos años, no sólo para toda tu vida, sino para toda la eternidad.
Jesús lo dijo a los apóstoles
en cierta ocasión:
»No atesoréis bienes en la tierra, donde el orín y la polilla los corroen y
los ladrones los roban. Atesorad más bien tesoros en el cielo, donde no hay
polilla ni orín, ni ladrones. Pues donde está tu tesoro, ahí estará tu corazón.» (Mt. 6, 19-21)
Formar un tesoro en la tierra
es muy complicado: requiere de tiempo, de grandes cálculos en las inversiones,
de muchas angustias e inseguridades: que si las tasas de interés bajan; que
si la moneda se devalúa; que si hubo un fraude en la empresa. Para colmo, cuando
por fin consigues tener los bienes materiales que tanto añorabas, descubres
que éstos se descomponen, se rompen, se pierden, se echan a perder o se vuelven
obsoletos.
En cambio, formar un tesoro
en el cielo es muy sencillo, pues no hay agentes externos que puedan influir
en él: tú eres el único que puede aumentarlo o disminuirlo. Hacer un tesoro
en el cielo es trabajar por ser santo y esto se consigue con buenos pensamientos
y buenas acciones. Todo lo que ganes con ellos durará para siempre y nada ni
nadie te lo podrá quitar, romper, perder o estropear.
Ser santo es aumentar todos los
días y a cada instante ese tesoro que tienes en el cielo. Ser santo es tan
sencillo como cumplir a la perfección con tus deberes ordinarios, en el momento
y en el lugar en que debes cumplirlos.
?Algunos obstáculos para ser santo
Ser santo es sencillo, pero requiere
de mucha valentía, coraje y fortaleza, porque no es algo que «esté de moda»
y que el ambiente te ayude a conseguir. Por el contrario, si quieres de
verdad llegar a ser santo, encontrarás miles de obstáculos en el camino, empezando
por ti mismo:
Tu pasión dominante o «talón
de Aquiles». Si observas un poco tu vida, encontrarás que miles de veces
no has respondido como Dios lo esperaba de ti. Frente al llamado que te hace
Dios a la perfección, encontrarás en tu vida presunciones, desesperaciones,
perezas, enojos, riñas, odios, gula, impurezas, supersticiones, mentiras, venganzas
y omisiones.
Luchar contra todo esto a la
vez puede resultar imposible, como si trataras de matar a miles de mosquitos
dando golpes con una espada en el aire. Lo que tienes que encontrar es la raíz
de estas caídas, tu talón de Aquiles, el nido de donde provienen los mosquitos,
y arremeter contra él con todas tus fuerzas. Algunos tienen este defecto dominante
en los ojos, otros en la lengua, otros en la imaginación. Si de verdad quieres
ser santo, deberás descubrir cuál es el origen de tus defectos.
* El
desánimo. Tal vez empieces a recorrer el camino hacia la santidad con grandes
ilusiones, pero debes estar consciente de que vas a caer mil veces y vas a tener
que levantarte otras tantas. El desánimo es guillotina de santos;
no permitas que se apodere de tu vida y te haga decir o pensar que no sirves
para eso, que tienes demasiados defectos, que no eres capaz. Todos los santos
han tenido defectos y fallos, pero
su santidad ha consistido en saber levantarse a tiempo y seguir adelante.
* El agobio del trabajo. Puede
ser también que al darte cuenta de las necesidades que tiene la Iglesia, de
los problemas que existen en el mundo, te sientas agobiado, como si te encontraras
solo con una pala ante la misión de trasladar una montaña a otro lugar. El agobio
te vuelve ineficaz y eso no lo quiere Dios. Hay mucho trabajo que hacer,
pero debes empezar por lo que a ti te corresponde, en el estado y condición
de vida en donde Dios te ha puesto. Si trabajas en lo que debes, Dios se encargará
de lo demás. El agobio es el mismo que sintieron los apóstoles cuando Cristo
les dijo que sentaran a las cinco mil personas y les dieran de comer. Los apóstoles
pudieron conseguir solamente cinco panes y dos peces y Jesús hizo lo demás y
todos quedaron saciados.
* El pesimismo. Los pesimistas
no pueden ser apóstoles y mucho menos santos. Los pesimistas se quejan de su
trabajo, de los pocos frutos que obtienen, de sus achaques, de sus problemas,
del calor y del frío
El pesimista hace insoportable la vida a los demás,
pues su tristeza se contagia. Los santos son alegres y optimistas, nada puede
nublar su cara, pues saben que están en las manos de Dios, que es todopoderoso
y que los ama.
* La rutina. Tal vez tu vida
te parezca aburrida por ser igual a la del resto de los jóvenes que pueblan
el mundo: la escuela, el trabajo, los amigos, las fiestas, la familia
¡Bah! ¿En qué se diferencia tu vida de la del resto del mundo? ¿En qué te distingues
tú, que quieres ser santo? Hay una frase que dice: Con las mismas piedras
se puede adoquinar una calle o construir una catedral. Así es tu vida,
tienes las mismas herramientas que cualquier otro joven de tu edad, pero si
vives con rutina solamente verás piedras en las piedras. En cambio, si desechas
la rutina, podrás ver en cada piedra la posibilidad de construir una catedral;
empezarás a descubrir los milagros que Dios realiza frente a ti a cada momento.
El secreto está en mantenerte en contacto con Dios para ver todo con ojos de
Dios.
* El aborregamiento.
Si observas a los borregos, verás que caminan en el anonimato: con las orejas
caídas sin mirar al cielo; viendo mecánicamente al que va delante de ellos.
Un santo nunca puede caminar como borrego, en medio de la multitud haciendo
lo que los otros hacen. Tú eres diferente de los demás y no debes tener miedo
de comportarte de manera diferente a los otros, que sólo reaccionan ante el
aullido del coyote o el silbido del pastor. Para ser santo debes dejar de ser
borrego; atreverte a caminar contra corriente en tu estilo de vestir, de divertirte,
de hablar y de pensar, comportándote como lo que eres: un hijo de Dios.
* Las omisiones. Los santos
no saben cruzar los brazos con una sonrisa y encogerse de hombros para contemplar
cómo los demás caminan por senderos erróneos. Los santos están alerta para corregir,
defender, enmendar los daños que otros puedan provocar; los santos buscan la
ocasión de ayudar, no esperan que ésta les caiga encima, no se quejan de la
situación del mundo: sino que luchan por hacerla mejor.
?Medios para llegar a ser santo
* La oración humilde
A estas alturas ya sabes cuán
importante es la oración en la vida de un cristiano, pero justamente porque
ya lo sabes y estás trabajando por ser mejor cada día, puede ser que caigas
en la oración del fariseo, que daba gracias a Dios por no ser tan malo como
los otros. No hacía mas que jactarse de sus avances ante Dios. Este tipo de
oración no sirve para alcanzar la santidad.
La oración útil es aquella en
la que reconoces que sin Dios no puedes hacer nada y pones toda tu confianza
en Él.
* El plan de vida
Consiste en trazar un plan concreto
de acción para vencer tu defecto dominante. En él tendrás que incluir metas
a corto y largo plazos, así como los medios que utilizarás para alcanzarlas.
La frecuencia en los sacramentos Como seguirás teniendo caídas, debes estar
siempre cerca del sacramento de la confesión para levantarte inmediatamente.
De
la misma manera, necesitarás fuerzas sobrenaturales para vencer todos los obstáculos
que se
te presenten y sólo las encontrarás
en la Eucaristía. Recuerda que la fuerza está en Dios, que tú puedes conseguir
cinco panes, pero Dios, con ellos, puede alimentar a 5,000 hombres.
?Reflexiones y medios para ser santo
* Para meditar personalmente
Imagina que escribieras una
autobiografía que se titulara La vida de san X, que incluyera tus
datos de nacimiento, familia y cómo ha sido tu vida hasta el día de hoy. Imagina
qué escribieras en ella cómo sería tu vida de aquí en adelante, el momento en
que empezaste a trabajar por ser santo, poniendo todo lo que te gustaría hacer
por el mundo y por las almas. ¿Te das cuenta de lo maravilloso que sería hacer
realidad esa biografía y de que algo dentro de ti te dice que puede ser posible?
¿Cómo elaborarías un plan de
vida para combatir tu defecto dominante? Podrías escribir en él el nombre de
tu defecto, sus principales manifestaciones, las metas que quieres conseguir
a corto plazo y unos cuantos medios concretos para conseguirlas.
¿Qué impresión tiene la gente
acerca de los santos cuando ve las estatuas en las iglesias o cuando lee sus
biografías? Después de leer este artículo, ¿tú que opinas de los santos?
?Ideas para Recordar
Los santos han sido hombres
y mujeres con las mismas debilidades que cualquiera de nosotros. La única diferencia
es que ellos han puesto esas debilidades en las manos de Dios.
Por muy extraño que parezca,
cada uno de nosotros está llamado a ser santo ahí donde Dios lo ha puesto.
La santidad es el mejor negocio
en el que podemos invertir, pues nos garantiza la felicidad, no para un día
ni un año, sino para toda la eternidad.
Para ser santos encontraremos
muchos obstáculos que debemos vencer: nuestra pasión dominante, el desánimo,
el agobio, el pesimismo, la rutina, el aborregamiento y las omisiones.
Los mejores medios para alcanzar
la santidad son la lucha continua, la oración y los sacramentos.
NUESTRO COMPROMISO
¿Qué debemos hacer?. Den sugerencias
?Posibles Decisiones
En ti está la decisión de cambiar y
ser santo; para ayudarte, aquí te proponemos algunas líneas de acción:
Pondré en práctica mi plan de
vida para que no se quede en un papel, recordando siempre la frase que dice:
el infierno está lleno de gente con buenos propósitos.
Empezaré a ser santo el día
de hoy haciendo las cosas ordinarias extraordinariamente bien.