La crisis actual, un reto para la santidad
VEAMOS NUESTRA VIDA
1. ¿En qué hechos se manifiesta la crisis que estamos
viviendo en el mundo de hoy?
2. ¿Qué efectos está produciendo dicha crisis en las
personas y en la sociedad?
3. Además de quejarnos y criticar esa crisis, ¿qué estamos
haciendo los cristianos para superarla?
PENSEMOS: ILUMINEMOS NUESTRA VIDA
EL PAPA EN LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2002 EN TORONTO, CANADA
1. En una montaña cercana al lago de Galilea,
los discípulos de Jesús escuchaban su voz dulce y apremiante: dulce
como el paisaje mismo de Galilea, apremiante como un llamado a escoger entre
la vida y la muerte, entre la verdad y la mentira.
*
El Señor pronunció entonces palabras de vida que estarían llamadas a resonar
para siempre en el corazón de los discípulos.
*
Hoy les dirige las mismas palabras, jóvenes de Toronto, de Ontario y de todo
Canadá, de los Estados Unidos, del Caribe, de la América de lengua española
y portuguesa, de Europa, África, Asia y Oceanía. ¡Escuchen la voz de Jesús en
lo íntimo de sus corazones!
*
Sus palabras les dicen quiénes son en cuanto cristianos. Les muestran lo que
tienen que hacer para permanecer en su amor.
2. Jesús ofrece una cosa; «el espíritu del mundo»
ofrece otra. En la lectura de hoy,
tomada de la Carta a los Efesios, san Pablo afirma que Jesús nos ha hecho pasar
de las tinieblas a la luz (5, 8).
*
Sin lugar a dudas el gran apóstol pensaba en la luz que le cegó, cuando perseguía
a los cristianos en el camino de Damasco. Cuando recuperó la vista, ya nada
era como antes. Pablo había vuelto a nacer y, a partir de entonces, nada podría
haberle arrebatado la alegría que había inundado su espíritu.
*
Queridos jóvenes, ustedes también están llamados a ser transformados. «Despierta
tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo» (Efesios
5, 14): sigue diciendo Pablo. «El espíritu del mundo» ofrece muchas ilusiones,
muchas parodias de la felicidad. Sin duda las tinieblas más espesas son
las que se insinúan en el espíritu de los jóvenes, cuando falsos profetas apagan
en ellos la luz de la fe, de la esperanza y del amor.
*
El engaño más grande, el manantial más grande de la infelicidad, es la ilusión
de encontrar la vida prescindiendo de Dios, alcanzar la libertad excluyendo
las verdades morales y la responsabilidad personal.
3. El Señor nos invita a escoger entre dos caminos,
que están en competencia, para apoderarse de vuestra alma.
*
Esta opción constituye la esencia y el desafío de la Jornada Mundial de la Juventud.
¿Por qué se han reunido aquí procedentes de todas las partes del mundo? Para
decir juntos a Cristo: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna»
(Juan 6, 68).
*
Jesús, amigo íntimo de cada joven, tiene palabras de vida. El mundo que heredáis
es un mundo que tiene desesperadamente necesidad de un sentido renovado de la
fraternidad y de la solidaridad humana.
*
Es un mundo que necesita ser tocado y curado por la bondad y por la riqueza
del amor de Dios. El mundo actual tiene necesidad de testigos de este amor.
Necesita que ustedes sean la sal de la tierra y la luz del mundo.
4. La sal se usa para conservar y mantener sanos
los alimentos.
*
Como apóstoles del tercer milenio les corresponde a ustedes conservar y mantener
viva la conciencia de la presencia de Jesucristo, nuestro Salvador, de modo
especial en la celebración de la Eucaristía, memorial de su muerte redentora
y de su gloriosa resurrección.
* Deben
mantener vivo el recuerdo de las palabras de vida que pronunció, de las espléndidas
obras
de
misericordia y de bondad que realizó. ¡Deben constantemente recordar al mundo
que «el Evangelio es fuerza de Dios que salva» (Rom. 1,16)!.
*
La sal condimenta y da sabor a la comida. Siguiendo a Cristo, deben cambiar
y mejorar el «sabor» de la historia humana. Con su fe, esperanza y amor, con
su inteligencia, fortaleza y perseverancia, deben humanizar el mundo en que
vivimos.
*
El modo para alcanzarlo lo indicaba ya el profeta Isaías en la primera lectura
de hoy: «Suelta las cadenas injustas... parte tu pan con el hambriento... Cuando
destierres de ti el gesto amenazador y la maledicencia... brillará tu luz en
las tinieblas» (Isaías 58, 6-10).
5. Incluso una pequeña llama aclara el pesado
manto de la noche.
*
¡Cuánta luz podrán transmitir todos juntos si se unen en la comunión de la Iglesia!
¡Si aman a Jesús, si aman a la Iglesia! No se desalienten por las culpas y las
faltas de algunos de sus hijos.
*
El daño provocado por algunos sacerdotes y religiosas a personas jóvenes o frágiles
nos llena a todos de un profundo sentido de tristeza y vergüenza.
*
¡Pero, piensen en la gran mayoría de sacerdotes y religiosos generosamente comprometidos,
con el único deseo de servir y hacer el bien! Aquí hay hoy muchos sacerdotes,
seminaristas y personas consagradas: ¡estén a su lado y apóyenlos! Y, si en
lo profundo de su corazón sientan resonar la misma llamada al sacerdocio o a
la vida consagrada, no tengan miedo de seguir a Cristo en el camino de la Cruz.
6. En los momentos difíciles de la historia de
la Iglesia, el deber de la santidad se hace todavía más urgente.
*
Y la santidad no es una cuestión de edad. La santidad es vivir en el Espíritu
Santo, como hicieron tantos santos, jóvenes y adultos
*
Ustedes son jóvenes, y el Papa está viejo y algo cansado. Pero todavía se identifica
con sus expectativas y con sus esperanzas. Si bien he vivido entre muchas tinieblas,
bajo duros regímenes totalitarios, he visto lo suficiente como para convencerme
de manera inquebrantable de que ninguna dificultad, ningún miedo es tan grande
como para poder sofocar completamente la esperanza que palpita siempre en el
corazón de los jóvenes.
*
¡No dejen que muera esa esperanza! ¡Arriesguen su vida por ella! Nosotros no
somos la suma de nuestras debilidades y nuestros fracasos; por el contrario,
somos la suma del amor del Padre por nosotros y de nuestra real capacidad para
convertirnos en imagen de su Hijo.
=¿Qué nos enseña el Papa en su mensaje a los jóvenes?
=¿Qué ideas les llaman más la atención o qué aspectos
quisieran resaltar?
NUESTRO COMPROMISO
¿Qué debemos hacer para aprender de la crisis actual
y crecer en santidad?
6. Oración
Señor Jesucristo,
guarda a estos jóvenes en tu amor.
Que escuchen tu voz
y crean en lo que tú dices,
pues sólo tu tienes palabras de vida eterna.
Enséñales a profesar la propia fe,
a dar el propio amor, a comunicar la propia esperanza a los demás.
Hazles testigos convincentes de tu Evangelio,
en un mundo que tanta necesidad tiene de tu gracia salvadora.
Haz de ellos el nuevo pueblo de las Bienaventuranzas, para que sean sal de la
tierra y luz del mundo
al inicio del tercer milenio cristiano.
María, Madre de la Iglesia, protege y guía a estos chicos y chicas,
del siglo XXI.
Abrázales fuertemente en tu corazón materno. Amén.