Santificación en el trabajo diario

 

OBJETIVO:

Con este tema nos proponemos concientizarnos de la importancia que tiene el trabajo para la construcción de la sociedad y la santificación de nuestras vidas

ORACION:

Salmo 101 (Un rey examina su conciencia)

Canto: "Hombres nuevos"

VEAMOS NUESTRA VIDA

1. Como agente de pastoral o como cristiano, ¿Qué visión tengo sobre el trabajo?

2. ¿Qué importancia damos al trabajo en mi familia y en la comuidad?

3. ¿Qué importanica tiene el trabajo para el desarrollo físico y espiritual?

PENSEMOS: ILUMINEMOS NUESTRA VIDA

?1 Pedro 1, 13-22. (Ustedes serán santos

?Laborem Exercens 27

•Todo trabajo  está unido inevitablemente a la fatiga. El libro del Génesis lo expresa de manera verdaderamente penetrante, contraponiendo a aquella originaria bendición del trabajo, contenida en el misterio mismo de la creación, y unida a la elevación del hombre como imagen de Dios, la maldición, que el pecado ha llevado consigo: «Por ti será maldita la tierra. Con trabajo comerá de ella todo el tiempo de tu vida».

•Este dolor unido al trabajo señala el camino de la vida humana sobre la tierra y constituye el anuncio de la muerte: «Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; pues de ella has sido tomado...». Casi como un eco de estas palabras, se expresa el autor de uno de los libros sapienciales: «Entonces miré todo cuanto habían hecho mis manos y todos los afanes que al hacerlo tuve...». No existe un hombre en la tierra que no pueda hacer suyas estas palabras....

•El sudor y la fatiga, que el trabajo necesariamente lleva en la condición actual de la humanidad, ofrecen al cristiano y a cada hombre, que ha sido llamado a seguir a Cristo, la posibilidad de participar en el amor a la obra de Cristo ha venido a realizar.

•Esta obra de salvación se ha realizado a través del sufrimiento y de la muerte de cruz. Soportando la fatiga del trabajo en unión con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redención de la humanidad. Se muestra verdadero discípulo de Jesús llevando a su vez la cruz de cada día en la actividad que ha sido llamado a realizar.

Cristo «sufriendo la muerte de todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia»; pero, al mismo tiempo, «constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre... purificando y robusteciendo también, con ese deseo, aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin».

•En el trabajo humano el cristiano descubre una pequeña parte de la cruz de Cristo y la acepta con el mismo espíritu de redención, con el cual Cristo ha aceptado su cruz por nosotros. En el trabajo, merced a la luz que penetra dentro de nosotros por la resurrección de Cristo, encontramos siempre un tenue resplandor de la vida nueva, del nuevo bien, casi como un anuncio de los «nuevos cielos y otra tierra nueva», los cuales precisamente mediante la fatiga del trabajo son participados por el hombre y por el mundo.

•A través del cansancio y jamás sin él. Esto confirma, por una parte, lo indispensable de la cruz en laespiritualidad del trabajo humano; pero, por otra parte, se descubre en esta cruz y fatiga, un bien nuevo que comienza con el mismo trabajo: con el trabajo entendido en profundidad y bajo todos sus aspectos, y jamás sin él.

•¿No es ya este nuevo bien - fruto del trabajo humano - una pequeña parte de aquella «tierra nueva», en la que mora la justicia? ¿En qué relación está ese nuevo bien con la resurrección de Cristo, si es verdad que la múltiple fatiga del trabajo del hombre es una pequeña parte de la cruz de Cristo?

•También a esta pregunta intenta responder el Concilio, tomando la luz de las mismas fuentes de la Palabra revelada: «se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo (Lc 9, 25). No obstante la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien avivar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo.

Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuento puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios».

Hemos intentado, en estas reflexiones dedicadas al trabajo humano, resaltar todo lo que parecía indispensable, dado que a través de él deben multiplicarse sobre la tierra no sólo «los frutos de nuestro esfuerzo», sino además «la dignidad humana, la unión fraterna, y la libertad». El cristiano que está en actitud de escucha de la palabra del Dios vivo, uniendo el trabajo a la oración, sepa qué puesto ocupa su trabajo no sólo en el progreso terreno, sino también en el desarrollo del Reino de Dios, al que todos somos llamados con la fuerza del Espíritu Santo y con la palabra del Evangelio".

?Colosenses 3:17.

?"Y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre".

?Cristo es la clave para la santificación de nuestras vidas, con la excepción del pecado, todo lo que hagamos en Cristo, se santifica.

?San Pablo dice que debemos de rezar continuamente, que nuestras vida deben ser una oración de agradecimiento, adoración, alabanza e inmolación a Dios la cual es posible cuando vivimos totalmente en Cristo.

?La Voluntad de Dios es nuestra santificación (1 Tes 4:3), que nos alejemos de la fornicación, de toda lujuria y maldad, para que podamos honrarle como templos de su Espíritu Santo, tenemos que llevar la Presencia de Dios a los demás, nos tenemos que volver la luz del mundo como el Señor le dijo a los Apóstoles.

?Cuando trabajamos diariamente, estamos desarrollando el plan de Dios para nosotros, algunos son llamados a servirle con el gran honor del Sacerdocio, otros tienen la vocación del Matrimonio, otros permanecen solteros y todos le sirven al Señor en diferentes maneras a través de su trabajo.

?Toda clase de trabajo productivo es la Voluntad de Dios para nosotros, puesto que El dijo «Ganarás el pan con el sudor de tu frente» [Génesis 3:19]. Cuando trabajamos alegremente glorificamos la Voluntad de Dios.

?El trabajo es una maravillosa oportunidad para glorificar al Señor si lo convertimos en oración, si lo ofrecemos a Dios, si lo hacemos en Su Santo Nombre, si lo hacemos con El. Incluyamos a Jesús siempre en nuestras vidas, en nuestro trabajo, en toda cosa que hagamos, El estará con nosotros en Espíritu bendiciéndonos por haberle pedido que sea nuestro compañero [Mateo 28:20].

?Cuando trabajamos nos estamos sirviendo los unos a los otros, y si mezclamos nuestro trabajo con Amor, entonces lo mezclaremos con Dios por que El es Amor y así se santificará. Tenemos que aceptar con seguridad que recibiremos nuestro salario al final del día porque cuando trabajamos para Dios trabajaremos para el mejor patrón del universo [Mateo 10:42].

?¿Qué es santificar el Trabajo?

?Todos podemos hacernos santos, incluso en el trabajo ordinario.

?«Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar a los demás con el trabajo». Ha sido una realidad vivida con esfuerzo y naturalidad. Sin embargo, la teología exige no sólo el vivir sino el reflexionar sobre lo que se vive. Cada vez he sido más consciente de que sabía reflexivamente que era santificarse en el trabajo y que era santificar a los demás con el trabajo.

?¿Qué es santificar el trabajo? Para santificar es necesario hacerlo humanamente bien, cuidando las cosas pequeñas por amor; que debe ser mucho, intenso, constante y ordenado; que lo importante era hacer el trabajo bien, no que saliera bien; que se debía hacer con rectitud de intención, sólo para agradar a Dios;... El trabajo tiene como objeto la humanización del mundo. Pero, ¿qué es humanizar al mundo? ¿qué relación existe entre el aspecto subjetivo y objetivo del trabajo? ¿qué relación hay entre entre el trabajo y el nuevo cielo y la nueva tierra?

?La respuesta viene contemplando a Jesús en Nazaret, al preguntarse: ¿qué ha quedado del trabajo de Cristo como artesano en el hogar de Nazaret? Y la respuesta es: nada material -no nos ha quedado la menor reliquia de su trabajo en la tierra-, lo que Cristo ha hecho con su trabajo -lo que permanece- es empapar de amor la tierra en que vivimos.

?Después la conclusión es inmediata: - trabajar es aquella actividad que tiene como objeto humanizar el mundo: convertir el mundo en el «hogar» de los hijos de los hombres, en él el aspecto objetivo es secundario; y - santificar el trabajo es hacerlo de tal modo que transforme el mundo en el «hogar» de los hijos de Dios: que el mundo entero sea el «hogar de Nazaret».

?Los que viven entregados al trabajo, con frecuencia duro, conviene que en ese mismo trabajo humano se perfeccionen, ayuden a sus conciudadanos, traten de mejorar la sociedad entera y la creación; mas aún, traten también de imitar, en su activa caridad, a Cristo, cuyas manos se ejercitaron en el trabajo, y que continúa trabajando siempre por la salvación de todos en unión con el Padre; gozosos en la esperanza, ayudándose unos a otros a llevar sus cargas y sirviéndose del trabajo cotidiano para subir a una mayor santidad, incluso apostólica. ( VAT. II, Lumen gentium, 41).

?Se trata de santificar el trabajo ordinario, de santificarse en esa tarea y de santificar a los demás con el ejercicio de la propia profesión, cada uno en su propio estado.

?Desde ahora, pues, hermanos, cantemos, no por amenizar nuestro descanso, sino para sostener nuestros trabajos, como se canta de camino: «Canta pero camina; mantén tu trabajo cantando; no te dejes llevar de la pereza; canta y camina». ¿Qué quiere decir «camina»? Progresa, progresa en el bien [...], progresa en la verdadera fe, progresa en la santidad. Canta y camina. (S. AGUSTíN, Sermón 256).

 

NUESTRO COMPROMISO

¿Qué acciones puedo realizar en mi familia y en la comunidad para alcanzar la santificación a través del trabajo