Hoy Miércoles, 03 de diciembre de 2008 | 12:41

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Apostoloteca virtual JOVENESLECTIO DIVINA


Del Encuentro con Jesucristo, a la Solidaridad con todos"

"Si no están unidos a mí, no pueden dar fruto" Jn. 15,1-17


La exhortación apostólica "Acclesia in America", señala que la fuente de nuestro compromiso con los demás es Jesucristo. Que la llamada a servir a los demás sólo se puede llegar a cumplir a ejemplo de Jesucristo "Buen Samaritano". Como cristianos estamos llamados a "servir y no a ser servidos", y a "dar la vida por los demás". Sólo "permaneciendo" en Jesucristo podremos dar frutos de servicio y entrega a los demás.
El texto que tomaremos para nuestra oración nos motivará a fortalecer nuestra identidad cristiana y vocacional en la unión íntima con Jesucristo.
Antes de acercarnos al texto, preparamos nuestro interior para acogerlo como Palabra de Dios. Nos ponemos en la presencia del Señor con una breve oración. Después de unos momentos de silencio concluimos con una pequeña plegaria, pidiendo a Dios que abra nuestros corazones para atender a su palabra.

Primer Paso: Lectura atenta del texto (Lectio)
En el primer momento la atención se fija en el texto con el deseo de descubrir cuál fue el mensaje que el autor quiso transmitir a sus destinatarios.
1.- Lectura de Jn 15,1-17 Se proclama en voz alta mientras que todos lo escuchan atentamente.
2.- Silencio: Todos leen de nuevo el texto ayudados por notas de la Biblia, las preguntas sugeridas y el subsidio.


Subsidio
El pasaje que meditamos en este momento, forma parte de un amplio discurso que el evangelista ha insertado entre el diálogo que sigue al lavatorio de los pies (Jn 13,31-14,31) y el relato de la pasión (Jn 18-19). Las palabras como termina el diálogo con los discípulos en el cenáculo son: "levántense, vámonos de aquí", estas palabras conectan directamente con las del comienzo del relato de la pasión: "cuando terminó de hablar, Jesús y sus discípulos salieron de allí". Originalmente ambos versículos iban seguidos, los cual significa que Jn 15,17 ha sido insertado aquí después de la primera redacción del evangelio.
Desde el punto de vista literario, estos capítulos tienen la forma de un testamento o discurso de despedida. Este tipo de discursos es relativamente frecuente en el Antiguo Testamento (Gn 49; 1Sm 12; Tob 14). Lo que encontramos en este texto es un resumen de la enseñanza de Jesús, y una serie de orientaciones sobre la situación que aguarda a los discípulos cuando El no esté con ellos, y sobre cómo deben actuar entonces.
El tema central en este texto gira en torno a la expresión "permanezcan unidos a Jesús". La exhortación a permanecer unidos a Jesús se ilustra con la alegoría de la vid.
La primera consecuencia de permanecer unidos a Jesús son los frutos. En el evangelio de Juan, lo mismo que en la tradición judía, los frutos se refieren a las actitudes, las obras, el estilo de vida. La convicción que se encuentra detrás de las afirmaciones de Jn 15,1-8, es que existe una íntima relación entre lo que hoy llamaríamos la vida espiritual (permanecer unidos a Jesús) y el comportamiento de cada día (dar frutos). Al final de estos versículos se explican otras dos consecuencias de la unión con Jesús: sus palabras permanecerán en quienes estén unidos a El, y lo que pidan al Padre se les concederá.
En la segunda parte (Jn 15,9-17), aparentemente se abandona el tema de los frutos, pero en realidad no es así, porque el amor no sólo es la savia que el sarmiento-discípulo recibe al estar unido a la vid-Cristo, sino también el fruto que dan aquellos que viven en esta unión. El amor, en efecto, procede de Dios. En primer lugar es el amor de Jesús, pero en última instancia es el amor del Padre, pues Je´sus ha amado a sus discípulos como el Padre lo amó a El (Jn 15,9). El signo de que uno permanece en el amor del Padre manifestado a través de Jesús, es el cumplimiento de los mandamientos, que se resumen en el mandato del amor. No se trata de un amor abstracto, sino de un amor que tiene un modelo concreto en la entrega de Jesús por sus amigos. La pasión de Jesús, su dar la vida por amor, es el modelo que deben seguir los discípulos. En este gesto de amor gratuito los ha elegido y los ha destinado a vivir unidos a El y a dar fruto abundante en el amor.

Preguntas para profundizar el texto:
1. ¿Cuáles son las expresiones que se repiten en los versículos 1-2.8.16, y que nos muestran el tema central?
2. ¿A quiénes se refiere la alegoría de la vid y los sarmientos?
3. ¿Qué les pasa a los discípulos que permanecen unidos a Jesús?
4. ¿Qué significa permanecer en Jesús?
5. ¿En qué consiste el mandamiento de Jesús?
(Comparten lo que han descubierto en la lectura del texto, en las notas de la Biblia, en el subsidio y en las preguntas)
Segundo Paso: Nos dejamos interpelar por el texto (meditatio)
En este segundo momento la atención se centra en descubrir el mensaje del texto en nuestra situación personal y comunitaria.
1.- Lectura: de nuevo se lee el texto en voz alta, mientras los demás escuchan atentamente.
2.- Silencio: cada uno lee el texto en silencio con la preocupación de descubrir los que el Señor quiere decirle, de comprender su voluntad. Para esto conviene fijarse en palabras o frases que han sido significativas. Ayudados por las siguientes preguntas:
1. ¿En qué consiste y qué significa para mí, ser discípulo de Jesús?
2. ¿Qué significa, en concreto, estar unido a Dios?
3. ¿Qué acciones concretas fortalecerán mi unión con Jesucristo?
4. ¿Cómo seminarista de teología, cómo estoy unido a Cristo?, ¿en qué se manifiesta que estamos unidos a El y en qué se expresa que nos hemos alejado?
5. ¿Qué acciones fortalecerán nuestra unión con Jesucristo, de manera personal y grupal?


Tercer y Cuarto paso: Respondemos a la Palabra escuchada y meditada (oratio) y nos comprometemos al descubrirla en nuestra vida (contemplatio).
En este momento respondemos a la Palabra de Dios, lo podemos hacer a través de una oración de alabanza, de petición, de bendición, etc. También expresamos nuestros propósitos y compromisos personales y como grupo que nos ha inspirado el texto.
1. Lectura. Se lee nuevamente el texto mientras los demás lo escuchan atentamente.
2. Silencio. Cada uno ora personalmente expresando a Dios aquellos que el pasaje bíblico le sugiere, y buscando cómo poner en práctica el mensaje. Motivarse a la conversión personal, concretizar alguna acción personal o grupal a favor de los demás.
3. Compartir: Cada uno puede compartir una plegaria que ya ha meditado en el momento de silencio, o compartir con los demás su compromiso personal o comunitario a que ha llegado.
Finalizamos con un canto o plegaria de acción de gracias.

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