Hoy Miércoles, 03 de diciembre de 2008 | 16:39

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APRENDIENDO A SER PAREJA.

Objetivo: Comprobar a través del diálogo y el trato diario, la complementariedad futura del noviazgo, para que aprendan a ser pareja.

Ver.

El amante llamó a la puerta de su amada.

¿Quién es? Preguntó la amada desde dentro. «Soy yo» dijo el amante. Entonces márchate. En esta casa no cabemos tú y yo. El rechazado amante se fue al desierto, donde estuvo meditando durante meses, considerando las palabras de la amada. Por fin regreso y volvió a llamar a la puerta. ¿Quién es? «Soy tú» y la puerta se abrió inmediatamente. ¿Cuál crees que sea la enseñanza de este relato? ¿Por qué la primera vez no lo quiso recibir la amada?

Pensar.

El trato y el diálogo son importante para una buena elección en la vida matrimonial, de ahí que el noviazgo es la oportunidad para elegir la que será la futura esposa. Se trata de encontrar la media naranja que ensamble con mi carácter, temperamento, modo de ser y de pensar; no basta el conocernos, que también es importante, pero es más importante hacer pareja; el amor tiende a la integración, es armonía y entendimiento; es la aceptación de los defectos y cualidades del otro. El amor tiende a la unidad, a la complementariedad.

El libro del Génesis ilumina esta realidad: «por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a la que será su esposa, para formar una sola cosa» (Gn 2, 24). El tiempo del noviazgo tiene esa finalidad, no de darme a conocer yo o encontrarme con un tú, sino formar un nosotros.

Jesús también lo expresa en su Evangelio al referirse al Padre: Jn 17, 1. «Quien ve al hijo, ve al Padre, esto también debe ser en la pareja El hombre se encuentra y se complementa en ella, y ella en él, para llegar al encuentro amoroso y futuro del matrimonio. No caben dos maneras de pensar en una sola habitación, solamente un nosotros.

Actuar.

Que a partir de esta reflexión, el trato con la pareja sea más profundo, sin perder el tiempo con cosas superficiales, sino que la elección sea lo mejor en cuanto sea posible, buscando siempre: aceptación, entendimiento, comprensión y principalmente la unidad de la pareja.

Celebrar.

Se sugiere que se entone el canto:

«Un sólo Señor, una sola fe, un sólo bautismo.Un sólo Dios y Padre...»con sus respectivas estrofas; en frente de algún signo que manifieste la unidad un cuadro de la Sagrada Familia.

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