Hoy Lunes, 08 de septiembre de 2008 | 02:06

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PRESENTACION

 

La televisión sería
el más fabuloso aparato
de comunicación,
si supiera no sólo transmitir,
sino también recibir.

(Bertolt Brecht).

 

En este siglo XX el hombre ha descubierto las maravillosas fuerzas que Dios puso en la naturaleza, reabasteciendo con ello su sentimiento hacia la vida terrena y elevando su confianza en las conquistas de la ciencia.

Estos descubrimientos, al utilizarlos de manera consciente y responsable, glorifican a Dios y cumplen una función importante tanto a nivel personal como social, trayendo alivio y beneficio a muchas miserias y hasta salvando vidas humanas.

Esto vale de manera especial para los medios masivos de comunicación social, los cuales favorecen una mayor y más rápida comunicación entre los hombres y los pueblos.

Sin embargo, donde los hombres actúan, siempre está presente la posibilidad del abuso de las cosas que Dios puso a su disposición.

No es en los aspectos de cantidad donde presenta sus mayores retos, sino en los de la calidad.

Los Medios de Comunicación Social moldean la inteligencia y el carácter mucho más que la educación escolar.

De ahí la importancia de que los agentes de pastoral, comprometidos con el Evangelio, los sepamos utilizar para formar y educar a nuestras comunidades y sean así, el instrumento moderno del actual apóstol.

 


LOS MEDIOS DE COMUNICACION SOCIAL EN LA DIOCESIS

La diócesis de San Juan de los Lagos, Jal.,
           comienza a caminar como tal en 1972, pero
           es en 1985, cuando se cristaliza el proceso de pastoral en el primer PLAN DIOCESANO DE PASTORAL.

Intentaré dar una visión panorámica de la referencia que se hace de los Medios de Comunicación Social en nuestros planes de pastoral.

PRIMER PLAN DIOCESANO DE PASTORAL 1985 - 1988.

En este primer plan, se dedican 6 números para describir la situación de los Medios de Comunicación Social. (Nos. 163 -168). En este apartado se dice lo que hay de radio, televisión, publicaciones y cine; y los aspectos positivos y negativos de los MCS.

A lo largo del plan, hay algunas referencias de los MCS, por ejemplo: la influencia negativa en los jóvenes, (171 y 295); la escasa conciencia crítica ante la influencia de MCS. Sin embargo, la iluminación queda en otra esfera, y aunque en el diagnóstico se ve la necesidad de crear conciencia crítica ante los MCS, no se llega a concretar en programas. (Urgencia 12).

SEGUNDO PLAN DIOCESANO DE PASTORAL 1989 - 1995.

En este segundo plan, se da más importancia a los MCS.

En el marco social, se afirma categóricamente que hay crisis económica, política, ético-moral y cultural, y que nuestra vida cristiana se ve seriamente afectada porque por medio de los MCS se nos imponen «patrones culturales ajenos a nuestros criterios de conducta sociales» (No. 86).

En este documento se hace más extenso el marco de realidad, ya que se le dedican 7 números (178 al 184), ampliándose la visión de los aspectos tratados en el primer plan.

La novedad de este Plan, es que ya tiene un Marco Doctrinal, cristalizado en 6 números (713 al 718), y se incluye el Manual de Funciones del Equipo Diocesano de MCS. (Nos. 1098 -1099).

Pero la realidad es que aún no acaba de cuajar ni equipo ni funciones del equipo. Por tanto no hay programa Diocesano.

Sin embargo, brotan algunas inquietudes que se hacen realidad en algunas realizaciones como son: En el Seminario Diocesano, hay un esfuerzo serio por la formación de los Seminaristas en MCS., y testigos de ese esfuerzo son las revistas que editan: Fragua, Aleteia. También El Sembrador, de Pastoral Vocacional. Es bueno también resaltar, el enorme esfuerzo que supone la elaboración y distribución del Boletín de Pastoral, así sea sólo para los agentes de pastoral, sacerdotes y laicos. Es también encomiable la dedicación de algunas parroquias que comenzaron a editar algunos periódicos o revistas, que acompañan el proceso de pastoral y se envían a los ausentes.

Es a finales de este período, 1994-95, cuando se comienza a trabajar en un pequeño equipo que asume su responsabilidad en la elaboración del tercer plan de pastoral.

TERCER PLAN DE PASTORAL 1996 -2000.

Con las Asambleas Diocesanas de 1995, se comienza la elaboración del tercer plan, y desde el análisis de realidad, nos hemos sentido correspon­sables elaborando un Marco de MCS. La iluminación se ha hecho en base a los documentos de la Iglesia sobre la materia, y poco a poco, no sin dificultades, se ha ido caminando bajo un programa específico.

Nuestro objetivo es: «Acompañar, en comunión y participación, acciones, espacios y agentes en los Medios de Comunicación Social, impulsando la capacitación técnica y formando conciencia crítica, para rescatar y difundir los valores del Reino».

En nuestro III Plan Diocesano de Pastoral, se afirma que los MCS, son promotores de valores, y tenemos un Marco Referencial y un Marco Operativo específicos. Van del número 1267 a 1320, y a la letra dicen:

1267. Sumario:

A. MARCO REFERENCIAL

3.7.1 Marco de Realidad 1268

3.7.2 Marco Doctrinal      1286

3.7.3 Diagnóstico Pastoral               1298

B. MARCO OPERATIVO

3.7.4 Objetivo Pastoral    1314

3.7.5 Criterios de Acción                 1315

3.7.6 Curso de Acción    1319

A. MARCO REFERENCIAL

3.7.1 MARCO DE REALIDAD

1268. Estamos inmersos como peces en el agua, en la influencia de los medios de comunicación social. Este bombardeo afecta nuestras formas de ser y de pensar, nuestros valores y comportamientos frente a Dios, los demás y el mundo, y aún frente a uno mismo.

1269. En la diócesis poco hacemos para formar actitudes críticas. Con un pequeño Equipo Diocesano de Medios de Comunicación Social, se está tratando de concientizar a sacerdotes y laicos en la gran responsabilidad que tenemos de conocerlos, usarlos y promoverlos con sabor a Evangelio, pues falta más creatividad y recursos para llegar a la base, con los medios ya existentes, o con nuevos.

1270. «Palabra», fue nuestra primera revista diocesana y se editaba bimensualmente. «Fraternidad» fue su nuevo nombre en 1977; «Frater­nitas», se rebautizó, luego en ese mismo año. Se suspendió su publicación en Septiembre- Octubre de 1980.

1271. «Renacimiento», nace en octubre de 1980 y vive 3 años. Es la revista de la Acción Católica, y apoya el trabajo de dicha Asociación.

1272. El «Boletín Diocesano de Pastoral», nace en julio de 1982, con la finalidad principal de la animación pastoral, el acercamiento de agentes, como vehículo de intercambio de experiencias y medio privilegiado de información y formación pastoral. En él se publican los materiales de trabajo y estudio para la pastoral de conjunto. Su forma actual es tamaño carta, su publicación mensual, su distribución gratuita a sacerdotes, religiosos y agentes laicos, su tiraje es de 4000 ejemplares.

1273. «Fragua» y «Aletheia», son las 2 revistas que edita el seminario. La Primera, para bienhechores, sobre la vida del seminario; y la segunda, con aportaciones de estudio sobre diversos temas, que editan los del Seminario Mayor, para Sacerdotes y Agentes de Pastoral

1274. «El Sembrador», nace del equipo de Pastoral Vocacional, desde 1986; su publicación es mensual, de apoyo a quienes tienen inquietudes vocacionales, con temas, noticias y motivación especifica.

1275. «El Alteño», periódico semanal de Tepatitlán, ofreció la oportunidad de anexar un «Suplemento Religioso», y se hizo por un espacio de 2 años, de 1989 a 1991.

1276. Son varias las Parroquias, que tienen su propio medio de comunicación. Como San Francisco de Tepatitlán, con «Vida Parroquial»; Lagos de Moreno con «Pepitas de Oro»; Yahualica con «Yahualica Comunicación Parroquial» Sangre de Cristo en San Juan y San Sebastián con «El Peregrino»; San Juan Bautista en San Juan con «El Día del Señor»; San Julián con «Vida Parroquial»; San José de Gracia con «San José»; Ayotlán, Capilla de Guadalupe, y otras que van buscando caminos para comunicación interna y con ausentes

1277. En nuestra diócesis, encontramos buena penetración de revistas Misioneras, como «Esquila Misional» y «Aguiluchos» de los Padres Combonianos, y «Almas» de los Misioneros de Guadalupe. En algunas parroquias se reciben también la «Hoja Parroquial» de Guadalajara, y el «Amiguito»; «L’ Osservatore Romano» es recibido por algunos sacerdotes y casas religiosas. En los hogares de varias Comunidades se recibe mensualmente el folleto de los «5 minutos».

1278. A nuestra región llegan Periódicos de México: Excelsior, La Jornada, Novedades, Esto, Uno más Uno; y de Guadalajara: El Occidental; El Informador; Siglo XXI y sobre todo Ocho Columnas, que es el que tiene más cobertura, pues está presente en casi todos los municipios de la región.

1279. De las estaciones de Radio que más auditorio tienen son: La Tapatía, Radio Red, el Canal 58 y La Consentida: Sonido 82 (Guadalajara), Estéreo Vida y LG. (León). Sin embargo son también escuchadas algunas estaciones de Aguasca­lientes. En la diócesis solo en Tepatitlán, San Juan de los Lagos, Lagos de Moreno y Atotonilco tienen radiodifusora.

1280. En cuanto a la TV, encontramos que son muy vistos los canales 2 5 13 de México y que los programas favoritos son: Las Novelas, las Caricaturas y programas como «Ocurrió Así» y «El y Ella». No queremos pasar por alto que en algunas ciudades ya funciona el Tele-Cable, ofreciendo una gama muy amplia de canales. En este medio se tiene ya la presencia de algunos sacerdotes en programas locales como Jalostotitlán, Arandas y San Juan de los Lagos.

1281. También constatamos que existe un gran número de locales de renta de video, los cuales han desplazado a la mayoría de los cines de cada comunidad.

1282. Percibimos que con este mar de ofertas en los diversos medios de comunicación social, se promueven el consumismo, la pornografía, la inmoralidad; se distorsiona la verdad y la enajenación, que provocan la desintegración familiar y la pérdida de valores; se incita a la violencia, a los vicios y a la explotación de la mujer; se influye en las conductas que cambian las costumbres y la cultura y quitan el tiempo que bien se podría ocupar en cosas más nobles y formativas.

1283. Sin embargo, no todo es negativo, ya que los medios de comunicación social, informan, divierten, recrean, promueven la educación, orientan, ayudan a formar conciencia de los problemas de nuestro mundo, transmiten cultura, nos comunican con el mundo, se transmiten eventos religiosos y en algunos lugares se aprovechan para evangelizar.

1284. Sentimos que muchas veces, al hablar de la influencia de los medios de comunicación social, nos hemos limitado sólo a denunciar sus aspectos negativos sin apreciar su virtuosidad, y a expresar buenos propósitos sin llegar a concretizar un buen programa de trabajo pastoral que aproveche sus posibilidades evangelizadoras y dé respuesta a las urgencias pastorales que plantea.

1285. Percibimos en la diócesis la inquietud de saber usar los medios de comunicación social, a nivel artesanal y tener una actitud crítica frente a los masivos, y por eso, poco a poco, en los decanatos hay talleres de Medios de Comunicación Social; en las parroquias se buscan pistas para formar la conciencia crítica; en el seminario se han incrementado las clases de Medios de Comunicación Social; en la diócesis hay un grupo de Sacerdotes y laicos que buscan capacitarse con cursos de Verano; además de celebrarse el día del Comunicador en fecha cercana al 15 de Mayo.

3.7.2 MARCO DOCTRINAL

- Jesucristo, el gran comunicador

1286. Creemos que Jesucristo es la suprema comunicación entre Dios y el hombre. El Dios trascendente a quien nadie había visto, en Cristo sale a nuestro encuentro y se comunica con nosotros para revelarnos el misterio de Dios y nuestro propio misterio. Cristo es, por lo mismo, el primer comunicador y el modelo de todo comunicador.

1287. Creemos que, en la intimidad de Dios, existe eternamente una comunicación interpersonal, y que el hombre, creado a imagen de Dios, está llamado a comunicarse con Dios y con los demás.

1288. Creemos que la Palabra de Dios, al hacerse hombre y entrar en la historia, inaugura un mundo de nuevos encuentros, intercambios, diálogo, comunicación y comunión.

- Evangelizar con los Medios de Comunicación Social

1289. La Iglesia Católica considera que forma parte de su misión, predicar a los hombres con ayuda de los medios de comunicación social, el mensaje de Salvación, y que debe sentirse culpable si no aprovecha y utiliza los Medios de Comunicación Social en su misión evangelizadora en el mundo contemporáneo.

1290. Reconocemos que los Medios de Comunicación Social son factores de comunión y contribuyen a la integración, así como la expansión y democratización de la cultura.

- Formación en los Medios de Comunicación Social

1291. Sentimos que la tarea de formación en el campo de la comunicación social es una acción prioritaria, tanto en el sentido crítico de los medios masivos, como en los conocimientos teóricos y técnicos para su elaboración y uso en la pastoral de conjunto. Por tanto sentimos la urgencia de formar permanentemente en este campo a todos los agentes de pastoral: sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos.

1292. Buscaremos la integración de equipos eclesiales de medios de comunicación social y los contactos necesarios con los profesionales de los medios para el intercambio de ideas y búsqueda conjunta de sugerencias prácticas en vistas a la evangelización con el respaldo de nuestros pastores.

- Nuestra actitud frente ante los Medios de Comunicación Social

1293. Debemos poner todo nuestro empeño para discernir y rechazar la manipulación que actualmente se hace de la comunicación, imponiendo una cultura de muerte, que estimula el hedonismo, el consumismo y atropello de nuestra cultura con sus grandes valores humanos y cristianos.

1294. Estaremos atentos para que la publicidad no introduzca en nuestra manera de ser, pensar y actuar, los ídolos falsos del tener, poder y placer y no nos dejemos engañar con falsas expectativas, necesidades ficticias, violencia, pornografía, que penetran agresivamente en el seno de las familias.

1295. Cumpliremos mejor nuestra misión si se integran los Medios de Comunicación Social con el fin de ampliar los contactos entre la Iglesia y el mundo y contribuir a la transformación de éste.

- Los Medios de Comunicación Social: una cita con Dios

1296. Mantenemos la convicción de que el uso de los Medios de Comunicación Social, son un medio casi sacramental de gracia y una cita importante en un camino espiritual hacia Dios.

1297. Tenemos siempre presente que los medios de comunicación social son sólo eso, medio, y que sin el contenido del Evangelio de Jesús y el testimonio de vida, su conocimiento y uso serían estéril.

3.7.3 DIAGNOSTICO PASTORAL

1298. Hecho Significativo 1: Se están usando algunos medios de comunicación social en nuestra diócesis. Indicadores: Interés por evangelizar con estos medios de comunicación social; espacios en radio y TV. Causas: Interés por evangelizar con estos Medios de Comunicación Social; necesidad de comunicarse; facilidad de adquirir tecnología.

1299. Ideas Fuerza o Valores: La Iglesia debe predicar con la ayuda de los medios de comunicación social; Queremos integrar a los medios de comunicación social, para ampliar los contactos de la Iglesia con el mundo; Sin el contenido del Evangelio los Medios de Comunicación Social son estériles.

1300. Urgencias: Usar los medios existentes; utilizar los medios de comunicación social en la evangelización; promover y mejorar los Medios de Comunicación Social en las parroquias.

1301. Líneas de Acción: Tener en cuenta los medios de comunicación social en los medios de formación de agentes; tener intercambio de experiencias; constituir un Centro Diocesano de Comunicación Social.

1302. Hecho Significativo 2: Existe poco sentido crítico frente a los medios de comunicación social. Indicadores: Distorsión de la verdad; afectan nuestra forma de ser y de pensar; provocan pobreza, desintegración familiar, manipulación. Causas: Se piensa que son un pasatiempo; se ha hecho poco por parte de sacerdotes y laicos; intereses económicos y políticos.

1303. Ideas Fuerza o Valores: Urge discernir y rechazar la manipulación que se hace de la comunicación; Urge formar en los medios de comunicación social a los agentes de pastoral (sacerdotes, laicos, religiosos y seminaristas); Jesucristo modelo de toda auténtica comunicación.

1304. Urgencias: Formar conciencia crítica; uso formativo de los medios de comunicación social en la familia; criterios definidos de conductas

1305. Líneas de Acción: Organizar cursos y talleres sobre medios de comunicación social; realizar una campaña para depurar los medios de comunicación social; constituir un centro de comunicación Social a nivel diocesano.

1306. Hecho Significativo 3: Falta mayor presencia en los medios de comunicación social. Indicadores: No se valora el trabajo en medios de comunicación social; no se ha dado a conocer el trabajo del equipo; se predica la verdad del Evangelio sin encarnarlo. Causas: No hay apoyo moral ni económico; no se ha entendido que ser comunicador es ser evangelizador; se ha hecho poco por parte de los sacerdotes y laicos

1307. Ideas Fuerza o Valores: La Iglesia debe predicar con la ayuda de los Medios de Comunicación Social; Debemos estar atentos a la voz de la Iglesia sobre Medios de Comunicación Social; Buscaremos integrar equipos eclesiales de Medios de Comunicación Social.

1308. Urgencias: Tener vocero y centro de medios de comunicación social; mejorar los medios existentes; que se tome como tarea necesaria

1309. Líneas de Acción: Formar en los medios de comunicación social a los agentes de pastoral; tener vocero y centro de medios de comunicación social; dar a conocer las funciones del Equipo Diocesano

1310. Hecho Significativo 4: Influencia negativa de los medios de comunicación social. Indicadores: Promueven el consumismo, la pornografía y la violencia; hay pérdida de valores; afectan nuestra forma de ser y de pensar. Causas: Nulo sentido crítico; los medios de comunicación social masivos usan técnicas sofisticadas para hacer atractivos ciertos programas; flojera en prepararse, cierta apatía.

1311. Ideas Fuerza o Valores: Urge discernir y rechazar la manipulación que se tiene de la comunicación; Urge una actitud crítica ante los medios de comunicación social para contrarrestar las necesidades ficticias, violencia y pornografía que penetra en los hogares; Sin el contenido del Evangelio los medios de comunicación social son estériles.

1312. Urgencias: Toma de conciencia del problema; promover la formación crítica de los agentes en medios de comunicación social; formación del equipo diocesano con representantes del nivel decanal.

1313. Líneas de Acción: Organizar equipos en todos los niveles; organizar cursos y talleres de medios de comunicación social; centro de comunicación diocesano.

B. MARCO OPERATIVO

3.7.4 OBJETIVO PASTORAL

1314. Acompañar, en comunión y participación, acciones, espacios y agentes en los Medios de Comunicación Social, impulsando la capacitación técnica y formando conciencia crítica, para rescatar y difundir los valores del Reino.

3.7.5 CRITERIOS DE ACCION

1315. 1. Evangelizar con los medios de comunicación social.

1.1 Aprovechando los espacios a nuestro alcance.

1.2 Sensibilizando en los valores.

1.3 Ofreciendo material evangelizador.

1316. 2. Formar conciencia crítica ante los medios de comunicación social.

2.1 Realizando cursos de análisis críticos.

2.2 Aprovechando grupos existentes.

2.3 Impulsando la realización de foros críticos.

1317. 3. Promover la capacitación de agentes

3.1 Aprovechando centros de formación de agentes.

3.2 Participando en cursos de verano.

3.3 Invitando peritos en la materia y apoyando a los que tienen aptitudes.

1318. 4. Ofrecer servicios al Consejo Diocesano.

4.1 Teniendo contactos con asesores.

4.2 Preparando en equipo según necesidades.

4.3 Ofreciendo materiales.

3.7.6 CURSO DE ACCION

1319. - Así estamos:

1) Tenemos un equipo inestable y poco conocido.

2) Hay poca formación de los agentes.

3) Hay pocos recursos y no hay centro diocesano de comunicación.

4) Se pide apoyo de diversos equipos diocesanos.

1320. - Así queremos estar:

1) Tenemos un equipo integrado y dinámico.

2) Hay programa de formación y agentes preparados.

3) Existe un Centro de Medios de Comunicación Social equipado con equipo técnico, servicio y material didáctico.

4) Los equipos diocesanos son apoyados oportuna y eficientemente.

En el mismo Plan, tenemos el Manual de funciones que dice:

493. Funciones:

Impulsar el uso de los Medios de Comunicación Social en la evangelización; acompañar a los agentes que los usan, dirigen o impulsan, para que sean auténticos evangelizadores modernos; y orientar sobre el influjo que ejercen los Medios de Comunicación Social, en general.

494. Comisiones internas:

a) Formación Crítica: Ofrecer subsidios para cursos y talleres en las comunidades, así como espacios e información para una mayor capacitación.

b) Atención al Comunicador: Establece caminos de contacto con todos los que están trabajando en los Medios de Comunicación que tienen alcance en nuestra diócesis, para animar, dar inspiración evangélica, propiciar el intercambio de experiencias, e ir creando mecanismos de coordinación.

b) Impresos: Intercambiar y propiciar avance en las hojitas parroquiales, boletines, periódicos, revistas y demás impresos, y apoyar la realización del Boletín Diocesano de Pastoral.

c) Tecnología: Orientar, para evangelizar, aprovechando espacios en radio, televisión u otros medios, o a través de videos y audios de creación grupal.

d) Centro Diocesano de Información: Recabar la información más completa que se pueda sobre la diócesis y sus comunidades, ofrecerla, de acuerdo a los criterios acordados, a los medios de información, y tener un banco de materiales a disposición de quien lo solicite.

CONCLUSIONES:

- El equipo se ha ido configurando poco a poco. Tenemos nuestras reuniones periódicas.

- Se capacitan Sacerdotes y Laicos con los cursos de verano de México, con los Padres Paulinos.

- Se apoya a los equipos diocesanos cuando lo solicitan.

- En varios decanatos se tienen talleres de MCS.

- Se promueve el día del Comunicador, cada 15 de mayo.

- El Sr. Obispo nos ha permitido tener un espacio para ruedas de prensa y oficina en un anexo de la Catedral Basílica.

- Ojalá entendamos que así como los MCS afectan a todos, todos asumamos la responsabilidad de capacitarnos y seamos críticos frente a la invasión de los mismos medios.

- El equipo está a disposición de parroquias y decanatos, para apoyarlos, y lograr que los MCS sean en verdad instrumentos al servicio del Reino.

LOS MEDIOS DE COMUNICACION EN ARANDAS

De hecho desde 1908 se inician los medios de comunicación en la entonces Villa de Santa María de Guadalupe de las Arandas, cuando los jovenes arandenses Antonio Valadez Ramírez fundó y dirigió un periódico semanario, el que tituló «el oriente de jalisco». Con él colaboraron, con su pensamiento y pluma, Manuel Martínez Valadez quien solía usar el pseudonimo de «Chenco Pitarrillas»; Pablo Vázquez, Rafael Gómar, Joaquín Ramírez quienes por mucho tiempo sostuvieron, nutriéndolo de colaboraciones, el mencionado semanario.

Tiempo después Arturo Rivas Sáinz funda la revista «Estela» donde con cierta calidad literaria, y con lectores extramuros arandenses, inicia una brillante carrera en el misterio de las letras, la que continúo en la Universidad de Guadalajara donde fue maestro de varias generaciones en la Antigua facultad de Filosofía y Letras, ahora llamado Centro Universitario de Humanidades y Ciencias Sociales. En ese tiempo fundó la revista «Summa» y el taller EDS y su revista en la que Juan José Arreola publicó sus primeros trabajos. Creó y dirigió la Escuela de Graduados, sección Literaria.

«VIDA PARROQUIAL»

Parroquia de San Francisco, Tepatitlán.

Lleva editándose 21 años, se imprimen 2300 ejemplares y es semanario.

Preparan el material 6 personas fijas y algunas eventuales.

Su tamaño es 4 cartas.

No tiene anuncios comerciales, lo sostienen los lectores.

Lo reparten un promedio de 60 personas. Dos veces al año sale a colores, se imprime en Guadalajara y se envían números fuera, sobre todo a Estados Unidos.

Es formativo e informativo.

 


LOS MEDIOS
DE COMUNICACION SOCIAL

 

EN LOS DOCUMENTOS DE LA IGLESIA

La Iglesia da el calificativo de maravillosos
           a los inventos, o hallazgos del hombre, que
           nos han permitido lograr mayor solidaridad, mejor información de los acontecimientos del mundo y legítimo esparcimiento, al alcance de la mano, para el tiempo libre, instrumentos que legítimamente llamamos medios de comunicación social.

Su inmediata relación con los hechos, su colorido y, frecuentemente, su angustioso o alegre mensaje nos hacen vibrar y nos comprometen en la crítica constructiva y en el deseo sincero de un mundo mejor.

Los medios de comunicación social nos ponen en la muy real disyuntiva de construir o destruir con ellos. Algunos de los factores constructivos ya los señalamos, los destructivos inciden principalmente en asuntos que tocan la moral: violencia, pornografía, rumor, falsedad, ataque a la institución familiar, etc.

Ofrecemos algunas citas orientadoras sacadas de los principales documentos sobre medios de comunicación social; creemos que serán de utilidad para los interesados en la materia:

* Pío XII, en la carta encíclica Miranda Prorsus (8 Sept. 1957: A.A.S. 49 -1957-, 765), relevaba en primer lugar la indispensable preparación de los radio y telespectadores en general (nn 58-59; 61-62), y luego, la específica del clero, respecto a la radio y la televisión (nn 127-128 y 147), y respecto a todos los mass media (nn 153 y 154).

* Concilio Ecuménico Vaticano II, decreto Inter Mirifica sobre los instrumentos de la comunicación social (4 Dic. 1963: A.A.S. 56 -1964, 145). Fija las tareas pastorales de la Iglesia respecto al uso de los mass media: trata de la preparación teórica y práctica de todos los receptores y de los operadores de los mismos con finalidades pastorales; por último, trata de la Jornada Mundial como ocasión para sensibilizar a los fieles.

* Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales, Instrumento Pastoral Communio et Progressio, para la aplicación del decreto conciliar Inter Mirifica. Trata la formación pastoral en general, luego, en particular, de la educación de los receptores, de la educación de los colaboradores en los mass media, de la correspondiente enseñanza en la moral y la catequesis, y del aporte del clero y de su formación específica.

* Consejo Pontificio para las comunicaciones Sociales, Instrucción Pastoral: Aetatis Novae, Nueva Era en las Comunicaciones - 22 de febrero de 1992.

El documento presenta el contexto actual de las comunicaciones en lo cultural, social, político y lo económico y su incidencia en el trabajo pastoral.

Así mismo, establece el eje de la acción de las comunicaciones: al servicio de la persona, el diálogo y la Nueva Evangelización.

Ahonda el documento en los retos y prioridades pastorales como los medios de respuesta.

Termina con la necesidad de una planeación pastoral y aportando elementos para un plan pastoral de comunicaciones.

Uno de los recientes documentos sobre el asunto, Communio et Progressio, vuelve a insistir en el estrago que pueden hacer los Medios de Comunicación Social, mal orientados:

- Los instrumentos de comunicación pueden, sin duda, ayudar mucho a la unidad de los hombres, sin embargo, el error y la falta de la buena voluntad pueden producir el efecto contrario: menor entendimiento entre los hombres y mayores disensiones, que engendran innumerables males. Con demasiada frecuencia experimentamos cómo, a través de los instrumentos de comunicación, se niegan o se adulteran los valores fundamentales de la vida humana. Una mentalidad cristiana deduce de estas aberraciones la necesidad de que el hombre se libere del pecado que entró en la historia humana con la caída original.

EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACION

Se pueden dividir en cuatro períodos:

I.- Período de la prensa - 1831 a 1903: Desde Gregorio XVI a León XIII.

II.- del cine - 1903 a 1939: De Pío X a Pío XI.

III.- de RADIO Y TV. - 1939 a 1963: PIO XII a Juan XXIII.

IV.- Hacia una teología de la comunicación social de Paulo VI a Juan Pablo II - 1963 a 1992

Los Papas que han gobernado la Iglesia, han tenido diferente relación con los Medios de Comunicación Social, y su actitud va desde el verlos como cosa del demonio hasta estimarlos como instrumentos al servicio del Evangelio.

BENEDICTO XV de 1914 a 1922

PIO XI de 1922 a 1939

PIO XII de 1939 a 1958

JUAN XXIII de 1958 a 1963

PAULO VI de 1963 a 1978

JUAN PABLO I de 1978

JUAN PABLO II de 1978 a —

En el primer periodo, se piensa que los MCS son técnicas usadas por los enemigos de la Iglesia, hay mucha desconfianza, y hasta rechazo. Se piensa que lo mejor es quemar todo lo malo que hay, comenzando con la prensa impía. Sin embargo, para contrarrestar la influencia negativa de dichos medios, se funda en 1850 un periódico cien por ciento católico Civilitá Católica y en 1861, L’Osservatore

Hay una actitud moralista, apologética, defensiva, conservadoras de los dogmas católicos tan fuertemente atacados por los enemigos de la Iglesia.

En un segundo período, se comienzan a valorar los MCS, como un medio para defenderse de los enemigos. Los adversarios hacen que la Iglesia se avive en el uso de los medios de comunicación.

Ya desde León XIII, comienza a utilizar la prensa como un factor de defensa de los obreros. Le comienza a ver bondades como un factor de cambio. Se comienza a pensar que la Iglesia debe utilizarlos. Los periódicos y la prensa en general son vehículos por los cuales puede llegar la medicina a un cuerpo social que padece muchas enfermedades. Aunque la postura es como si fuera un arma de defensa. Por lo tanto se comienza a sentir la necesidad de utilizarlos.

sSon un subsidio para la predicación.

Los laicos son sólo espectadores, así se les tome como asociados. La responsable es la Iglesia y los laicos son simples ayudantes.

Es época del cine mudo y de los primeros intentos del cine parlante, y son vistos como un fenómeno, el ambiente artístico se piensa que es mundano y que la Iglesia no tiene nada que hacer ahí.

En un tercer período, se comienza una reflexión teológica, sobre los Medios de Comunicación Social. Se habla del diálogo con el mundo. El Papa Pío XII utiliza la radio para sus mensajes, son famosos sus radiomensajes. Comienza a extenderse también el uso de la Televisión.

El mundo cambia, pues ya no se mueve en área de la certidumbre, sino en el puro campo de lo opinable. Se habla incluso de que la prensa debe estar al servicio de la Iglesia. Ya no tan sólo tener sus propios medios, como en el período anterior, sino con una nueva mentalidad. La Iglesia ya no es todo el mundo. Se afirma que los medios son necesarios y urgentes, ya no como un subsidio.

A los laicos se les confía la tarea de ser actores de la Comunicación.

LOS PRINCIPALES DOCUMENTOS QUE HAN SALIDO DEL MAGISTERIO

1.- VIGILANTI CURA              de Pío XI del año 1936

2.- FILM IDEAL                       de Pío XII del año 1955

3.- MIRANDA PRORSUS         de Pío XII del año 1957

4.- INTER MIRIFICA CONCILIO       del año 1963

5.- COMUNIO ET PROGRESSIO       Paulo VI de 1971. (Pont. Com. de Com. Soc)

6.- ORIENTACIONES
de Juan Pablo II de 1986 (Congr. Educación Cat.)

7.- AETATIS NOVAE               de Juan Pablo II de 1992 (Consejo Pontificio para las comunicaciones sociales.)

8.- USO DE LOS INSTRUMENTOS

DE COM. SOC. EN LA

PROMOCION DE LA FE         (Cong. Doct. fe) 1992

Conviene analizar cada uno de éstos documentos.

9.- LOS MEDIOS DE COMUNICACION SOCIAL ANTE LA ETICA (Instrucción de la Conferencia del Episcopado Mexicano, por medio de la comisión Episcopal para las comunicaciones sociales, del 30 de marzo de 1993)

Para nosotros, también es importante la aportación de los Obispos en Medellín, Puebla y Santo Domingo.

Medellín dedica todo el documento 16 a los medios de comunicación social.

A) Analiza la situación (1 a 3)

B) Justifica teológicamente, antropológica y eclesiológicamente, la preocupación por los medios de Comunicación. (4 a 9)

C) Propone ciertas recomendaciones pastorales (10 a 24)

Puebla habla de la importancia de los Medios en distintos lugares, pero es interesante constatar que en la tercera parte del documento, cuando habla de la Evangelización en la Iglesia de América Latina: -Comunión y participación, en el capítulo III habla de los medios para la comunión y participación. En el apartado 5, habla en concreto de los Medios de COMUNICACION SOCIAL.

El No. 1063, dice sin más: La Evangelización, anuncio del reino, es comunicación, por tanto, la comunicación social debe ser tenida en cuenta en todos los aspectos de la transmisión de la Buena Nueva.

Y así, del No. 1063 al 1095, nos habla de la situación que guardan los medios de Comunicación en América, y en un segundo apartado nos da ciertas opciones. Con sus criterios y propuestas pastorales.

Santo Domingo, en su capítulo 3° cuando habla de la Cultura Cristiana, dedica varios párrafos a los Medios, sobre todo cuando habla de la Nueva Cultura, siente el desafio del poder masivo de los Medios de Comunicación, con frecuencia al servicio de contravalores. (253) y dedica todo un apartado, el 5, a la Comunicación Social y Cultura. Propone una iluminación teológica, unos desafíos y sus líneas pastorales (279 a 286)

En nuestro II Plan Diocesano de Pastoral, 369 a 375 se habla de la realidad de los medios en la Diócesis, los intentos por utilizarlos en algunas instancias, y sus logros. Más delante en el mismo plan, cuando decimos lo que queremos lograr, el ideal que soñamos, dedica en el Marco Doctrinal, de los números 713 a 718, un espacio significativo.

A grandes pasos estos son algunos de los documentos oficiales de la Iglesia en lo referente a MCS, pero es innegable que el mismo Papa en todas sus visitas, sabe de la influencia de los MCS y dedica momentos especiales para ellos, a veces en el mismo avión en que va de un lugar a otro. De aquí que en la práctica, se consideran vitales, hoy.

 

 

LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y SU INCIDENCIA EN LOS COMPORTAMIENTOS AGRESIVOS

No cabe duda de que los tiempos que corren
             se pueden considerar marcados por la pre-
             ponderancia de LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA. Casi toda la actividad humana-económica, política o religiosa gira alrededor de la prensa, radio, TV, revistas, etc.

El hogar no escapa de esta influencia, que puede tener características ventajosas, pero que indudablemente tiene influencias nocivas. Son muchos los padres de familia que consiguieron en el almacén de electrodomésticos, una «niñera» que se encarga de los hijos durante horas, en las cuales se descansa o se sale de casa. Esa «niñera» no cobra sueldo, y es manejada por los mismos muchachos, según preferencias, se llama TELEVISOR.

Hay padres que consideran la TV como ayuda, pues es un modo fácil de librarse de un buen número de preocupaciones. Ellos piensan en las aglomeraciones de la ciudad, donde el espacio de los apartamentos está reducido al mínimo, en las calles llenas por el tránsito y donde abundan por todos lados el peligro; entonces, ¿Cómo es posible pensar en hacer jugar a los hijos, entre los peligros de la calle y las compañías de dudosa moral? Muchos padres, por lo tanto, se sienten obligados a razonar de la siguiente manera: «mientras los hijos se encuentran ante la TV u otros medios de comunicación, no tengo preocupaciones por su bienestar físico y hasta moral».

Las razones que estos padres aducen son aceptables y verdaderas, pero encierran un gran equívoco. El peligro de una actitud demasiado favorable a la televisión, nace del hecho de que el padre, tal vez inconscientemente, termina dejando en otros un deber esencial que es suyo y nada más que suyo: la educación y el cuidado de sus hijos; y también del hecho de que el hijo puede seguir cualquier transmisión, no importa ni cuándo, ni cómo, ni de qué se trate, con tal de que esté tranquilo, que no grite, que esté bajo control. Esta es una actitud bastante peligrosa.

La televisión y en general los medios de comunicación masiva representan un peligro real para los niños y jóvenes, y con su inadecuada utilización se corren muchos riesgos como son la desfiguración de la familia, de la vida adulta y de la sociedad. Desafortunadamente, nuestra juventud también sigue, y cada vez más, programas para adultos, y en ellos abundan mucho más las familias con graves problemas, que las normales. En dichos programas y noticias, los adultos aparecen a menudo, insatisfechos, y desgraciados como si la vida adulta resultara muy difícil y predominaran las situaciones conflictivas, todo esto va engendrando en los niños y los jóvenes una madurez prematura, caracterizada por el desconcierto, la desconfianza y el desgano de vivir. Por otra parte los medios de comunicación y en general la TV, desacreditan la autoridad de la familia, de la escuela, y de la Iglesia; pues nos dan de continuo otras maneras de pensar y otros modelos de comportamiento y por eso vivimos en un choque continuo de criterios y de cultura. Y cuando los valores de la TV se oponen a los de la familia se da un agravante a dichos valores, una especie de sello oficial de validez indiscutible; «DOGMA DE FE» por tener opiniones de grandes personajes.

Otro grave problema que crea la TV particularmente, es que muchos programas no sólo buscan crear consumidores, sino que «extranjerizan» la cultura de nuestra juventud, en cuanto a música y canciones, en cuanto a juegos y lenguajes, e incluso en cuanto a alimentación. Los niños buscan ya otros valores, otros héroes como modelos de vida.

Otro de los aspectos nocivos que predominan en los medios de comunicación es la violencia que está en todas partes; en la TV, en la calle, en las pantallas de cine, en los libros, en las revistas y hasta en los cómicos. La violencia predomina y si nos detenemos un poco a examinar los ambientes de violencia, nos encontramos todos los días con escenas en los periódicos, bombardeos, ataques, huelgas violentas, crímenes, secuestros, y guerras en diferentes partes del mundo.

Sin embargo, el mundo no debe ser de los violentos; y los hijos deben tener un criterio sobre esto muy claro.

Los niños creen que lo que se ve en la TV es completamente cierto y forma parte de la vida diaria. Creen que el superhéroe vuela de verdad, que el hombre araña, u otro, escala los muros más altos como por arte de magia, etc.; pues hasta los 8 años distingue mal lo real de la fantasía. Es por esto que hay que ir ayudándolos a superar esta confusión y para ello la colaboración de la familia es decisiva.

Los padres de familia deben tener muy presente que cuando se abusa de los programas y noticias sobre violencia, hay cierta tendencia a identificarse con esas escenas. Según investigaciones psicológicas, se sabe que el niño que se ha saturado, en la pantalla grande o pequeña, con la violencia, saldrá con el revólver de juguete en la mano, y en su fantasía matará al primero que se encuentre, dará patadas a sus compañeros, romperá vidrios y manifestará comportamientos agresivos. Por todo lo anterior, es un crimen someter a nuestra niñez y juventud al tormento de ver un mundo cruel, violento, duro. Hay que propiciar un clima de bondad y solidaridad.

Si no queremos que nuestros hijos aprendan y desarrollen un carácter violento, debemos abandonar la idea de que no es peligroso, presentar violencia prosocial. Todas las pruebas muestran que permitiéndole al «bueno» que le pegue al «malo» o que el Sheriff le de un tiro al bandido sirve simplemente para que la culpa desaparezca y también la inhibición del comportamiento violento en la vida real. Hay que inculcarles a los hijos que los castigos que muchas veces los «buenos» ejecuten en nombre de la justicia, también son actos indebidos; ya que, por ejemplo, un asesinato será siempre un asesinato independientemente de quien lo lleve a cabo.

Además, se ha comprobado que el que es violento se complace en la violencia sobre todo televisiva, y ésta, a su vez, lo hace más violento, o sea: los niños que tienen tendencias a poseer una personalidad agresiva, que tienen problemas en el núcleo familiar, o sufren alguna frustración; parecen mostrar más inclinación hacia los contenidos violentos, usándolos como base para fantasías antisociales. De lo anterior se puede deducir que el crimen y la violencia presentados por los medios de comunicación masiva refuerzan las tendencias negativas de comportamiento de nosotros los receptores, sobre todo juveniles.

 

EL AGENTE DE PASTORAL
EN LOS M. C. S.

 

1.1 El rol del comunicólogo en el área profesional

La mayor irresponsabilidad que puede cometer un ser humano consiste en desempeñar un oficio que no sabe, y si este oficio tiene que ver con la orientación y formación de las conciencias, de su educación y transformación mediante la información, esa traición es doblemente grave. El rol del comunicólogo en el área profesional, además de ser importante, lleva implícita una grave responsabilidad que debe ser valorada en su justa dimensión.

1.1.1 La ética profesional

La profesión -determinada por el área de su actividad propia, en el caso del comunicólogo- exige del profesional la aptitud y la capacidad de ir realizando, previa preparación para ello, un determinado y especializado trabajo público al servicio de un grupo social o de la sociedad entera; trabajo que a su vez ofrece un prestigio a la profesión y al profesional, una cierta estabilidad y un interés económico a la persona que realiza este trabajo por vocación o por elección propia.

El rol desempeñado por un comunicador en su área le exige ciertos deberes específicos de su profesión: la lealtad a la profesión elegida, delimitada por sus actividades propias, contribuyendo a su prestigio y buena fama; la preparación adecuada (estudios, aprendizaje, capacitación especifica) para el desempeño del oficio; el ejercicio competente y honesto de la profesión, teniendo presente en todos los casos la dignidad humana; la entrega al trabajo profesional como corresponde a una verdadera vocación, la realización de las prestaciones resultantes de este trabajo, en favor del bien común y al servicio de la sociedad; el constante perfeccionamiento del propio saber profesional, sin considerarlo jamás como algo limitado, totalmente alcanzado o superado, sino como un punto de partida; la exigencia justa de obtener no sólo el prestigio profesional, sino también los medios materiales (económicos) para una vida digna; la lealtad al dictamen verdadero, razonado y reflexionado, de su propia conciencia, a pesar de las posibles circunstancias contrarias o contradictorias; al derecho moral de permanecer en la profesión elegida, ya que el constante cambio de actividades y ocupaciones de diversa índole es opuesto a la estabilidad profesional; y finalmente, el esfuerzo constante por servir a los demás, conservando plenamente, al mismo tiempo, su libertad personal.

Desafortunadamente, no se está siendo fiel a la vida profesional de la comunicación con una visión de informar, comunicar y servir. Por esa razón se formulan posturas opuestas y praxis diferentes en lo que atañe a la deontología del comunicólogo, que -concretando y generalizando- representa estos tres tipos de actitudes:

1.- La que se encamina hacia el bien común, respetando la dignidad de la persona humana: la salud moral de los individuos, de la profesión y de la sociedad.

2.- La que obedece a los intereses de un ideología de unos sistemas políticos-económicos determinados y de las corrientes filosóficas y pseudo­filosóficas accidentales.

3.- La que se acomoda a cualquier circunstancia por oportunismo o por miedo, teniendo siempre como fin último sus propios beneficios particulares e individuales, sin tener en consideración ideologías, derechos, razones o legítimos beneficios de los demás.

1.1.2 La ética profesional de los medios de comunicación.

Muchos autores que han estudiado detenidamente la ética profesional dentro de los medios de comunicación, consideran a los mismos no sólo como conductos educativos, culturales e informativos (en el más amplio sentido de la palabra), sino también como unas armas terribles puestas en las manos de quienes las poseen, manejan y emplean. Su comentario posee una sobrada razón, debido a que estos medios son capaces de garantizar la divulgación de la información auténticamente veraz y necesaria; de estimular la curiosidad inteligente y el interés legítimo por los nuevos temas, situaciones y problemas; de ampliar los horizontes del saber humano; de desarrollar el gusto artístico y las virtudes morales. Pero también son capaces de degradar, de pervertir y de esclavizar a la persona humana, no sólo en los países atrapados por el totalitarismo político-ideológico o por la miseria económica y cultural, sino también en los ambientes generalmente orgullosos de su vivencia de las libertades democráticas.

Los medios informativos deberían proporcionar a los receptores (a su público), por los menos, la posibilidad de juzgar por sí mismos los hechos y los acontecimientos actuales de diversos signos y contenidos, sin expresar unas verdades torcidas o adulteradas -verdades a medias- sino una realidad digna de ser registrada, comentada y tratada con la mayor objetividad posible.

Es un hecho comprobado científicamente que tanto a los individuos como a las masas se les puede manipular psicológicamente para que acepten el desorden, vivan una vida vacía y amoral, apoyen una dictadura perfecta, compren un producto que no necesitan o se acostumbren a los hábitos superfluos, inútiles o dañosos.

El comunicólogo - para el que son indispensables estos medios de comunicación social- puede hacer un servicio inapreciable al hombre y a la sociedad o puede provocar las más hondas crisis y fomentar las más retrógradas confusiones con las que se pretende corregir la armonía del universo, aunque sólo se suscite el caos.

1.1.3 El rol del comunicólogo en el área profesional

Dependiendo de su punto de partida que -si no es un lamentable equívoco, un error involuntario o una grave irresponsabilidad- el comunicólogo adquirirá alguno de estos roles: la presunción o la esperanza; la osadía de autoconstruirse en el árbitro indiscutible, cuya función es dar soluciones a los problemas de la contemporaneidad, o por el contrario, la voluntad de ser firme, de servir a los demás con humildad y audacia intelectuales, con conocimientos sólidos de los hechos y temas tratados con honradez, proporcionando una información, una documentación o una argumentación basada totalmente en la verdad. Una verdad, además, bien intencionada, constructiva y claramente honesta.

Es imprescindible la formación del hombre en el profesional y del profesional en el hombre. En ese hombre que tiene en sus manos esa arme terrible capaz de cambiar los ambientes, la sociedad y el mundo. Y para que este cambio no sea desastroso, hace falta que esta arma la tengan los hombres, los profesionales de la comunicación, que sepan emplearla para el bien, para la paz, para la prosperidad material y espiritual de las gentes y para la verdadera libertad y justicia para todos. Es necesario que estos hombres sean realmente íntegros, justos y amantes de la verdad.

El rol del comunicólogo debe ser: que obre según su conciencia rectamente formada y con un profundo sentido de responsabilidad, evitando a toda costa la mentira, la información inventada o no comprobada; que respete estas obligaciones, consciente de su relación con la persona humana y con la sociedad, y sus derechos fundamentales: que no se convierta en espía o confidente y que mantenga siempre la palabra empeñada; que se obligue a si mismo para que su función profesional y su vida personal respondan en todo momento al prestigio y a la posición que ocupa en la sociedad (tanto él como la profesión) y que en su labor comunicativa respete y observe las normas generales de la moral, válidas en toda sociedad; que estas obligaciones y esta responsabilidad no sólo estén relacionadas directamente con la profesión y con los demás, sino también con las formas periodísticas empleadas, con el tipo de medios técnicos utilizados con los cargos específicos desempeñados y con el carácter mismo de los propios centros informativos.

Mientras el hombre milite en la comunicación, las marcas distintivas de su valor como profesional serán: su responsabilidad y su criterio; su educación, sus antecedentes y su adiestramiento; su capacidad técnica como reportero, escritor o editor, publicista o relacionista público y su contribución hacia el progreso de las normas de la ética profesional.

 

CENTROS INFORMATIVOS

OFICINAS DE COMUNICACION SOCIAL

Difundir en forma adecuada, eficiente y opor
             tuna los programas y logros de la Institu-
             ción a través de los medios de la comunicación, selectivos y masivos, del ámbito territorial (decanato, diócesis, etc.) que le corresponde; en lo interno, propiciar un conocimiento amplio y creciente que eleve el nivel de pertenencia de los miembros de la institución, son algunos de los principales objetivos de la Oficina de Comunicación Social (O.C.S.).

Dicha O.C.S. surgieron como el instrumento apropiado para propiciar, desde el campo amplio de la comunicación un clima de crecimiento institucional. Para lograr sus objetivos las O.C.S elaboran programas estratégicos que respondan a las necesidades más urgentes de la Institución y se sirven de todos los medios de comunicación: selectivos para un público seleccionado; masivos: dirigidos a toda la sociedad; directos: dirigidos a personas concretas.

Asimismo las O. C. S. dotan a la institución de un banco de información cuyo fines son amplísimos: desde la elaboración de pequeños documentos, pasando por la creación de contenidos para audio y video hasta la publicación de dicho archivo informativo ayuda a tomar decisiones de los responsables de áreas de la Institución.

Por otro lado la O.C.S. trabaja para preservar y acrecentar a través de la comunicación social la imagen favorable de las acciones y programas aprendidos por la Institución a fin de sostener su actividad y promover su creciente desarrollo. Pero este cuidado de la imagen de la corporación no es superficial sino que está sostenida por un trabajo intenso al interno de la corporación tanto que en realidad la O.C.S. sólo da a conocer a todo el público el eficiente trabajo de la Institución.

Expresar en poco párrafos el abundante trabajo de las O.C.S. es pretender abarcar demasiado. Basta lo anterior para imaginar la utilidad instrumental que tienen en la actualidad y la urgencia de toda la Institución para explotar al máximo este excelente recurso que concentra un enorme potencial.

Diseñar e implemen­tar una O.C.S. no es inalcanzable, pero sí requiere capacitación dedicada para poder explotar toda su riqueza en bien de nuestra Institución.

EL FORO CRITICO

 

 

¿Qué es un Foro crítico?

Por Foro crítico se entiende la reunión que
           lleva a cabo un grupo de personas, para
           criticar, analizar o comprender un determinado medio de comunicación, sea este radiofónico, televisivo, cine o medios impresos.

El objetivo que generalmente persigue el foro crítico es el de observar los Medios de Comunicación Social con una actitud crítica, para utilizarlos al servicio de la comunidad. El fin ayuda a no ser utilizados por los medios. Es importante la desmitificación de los medios, perderles el miedo y conocer a grandes rasgos como se produce un producto.

Existen bastantes formas de realizar un foro crítico, lo más indispensable en cuanto a la organización es:

1) Contar con un grupo de personas interesadas y que quieran participar en un foro crítico.

2) Un responsable que facilite el lugar, tiempo propicio y comprensión para esta reunión.

3) Un coordinador o monitor, que promueva el grupo, aceptado y escogido entre ellos, lo interese, promueva que todos participen, evite agresividad de opiniones y que haga la síntesis de lo que sé analice.

El proceso de la dinámica de un foro crítico depende en gran medida del coordinador o monitor que debe conocer la situación y los efectos de los Medios de Comunicación Social y también debe tener conciencia de las necesidades del pueblo mexicano.

Según las necesidades que el monitor encuentre en su foro, se pueden manejar de distinta forma el análisis de un medio. Puede ser comentando un anuncio publicitario, una telenovela, una canción, una revista y descubrir el mensaje que se quiere comunicar, y por qué razón. Por ejemplo en el análisis de un capítulo de una telenovela se pueden tener en cuenta las siguientes cuestiones: 1) Tema; 2) Personajes; 3) Lenguaje; 4) Valores; 5) Antivalores; 6) Ambiente; 7) Juicio de valor. Haciendo juicio comparativo con otras novelas.

Existen muchas formas de analizar un mensaje que es trasmitido por los medios y este ejercicio sin duda alguna nos ayuda a formarnos una conciencia crítica. Pero ¿qué significa tener una conciencia crítica?

La conciencia crítica es uno de los rasgos característicos de la personalidad madura. Es índice de nivel psicológico y académico óptico. Por medio del espíritu crítico el individuo desarrolla un sólido instrumento para hacer frente a múltiples desafíos. Ser críticos significa tener desarrollada la capacidad de discernimiento. Pero esta capacidad de discernir es fruto de un proceso de formación y autoanálisis. La capacidad crítica es inherente a todo ser libre, y tanto más libre se es cuanto más crítico. La falta de criticidad nos hace seres dependientes, nos libera de falsos determinismos y de actitudes pasivas.

La riqueza de un foro crítico es que nos lleva a desenmascarar los mecanismos del sistema que condicionan el modo de pensar, de valorar y de actuar de los grupos humanos.

BIBLIOGRAFIA DE REFERENCIA

Marta Orisni, Greogorio Triarte, Realidad y Medios de Comunicación. Técnicas de Instrumentos de Análisis-Ediciones Dabar. Aldama Alfredo, Teleadictos o Telecríticos.

 

 

Hablemos Acerca
de la television

 

La televisión es el medio de comunicación
            masiva más desarrollado. Por su lenguaje
            visual, causa impacto, diciendo muchas cosas en pocos segundos. Llega de inmediato, dirigido a todos, incluso analfabetas.

Se ha convertido en vendedor de productos y servicios. Es exagerada su tendencia comercial. Como negocio, busca el interés del empresario y su control, las mejores horas se dedican a lo superficial por ganar espectadores a los publicistas, usando medios que no compiten con los programas culturales, los cuales son vistos como aburridos, o se empalman. No se dedican al servicio y al estudio. Son vistos como mero entretenimiento, en un mundo subdesarrollado.

La televisión constituye un lavado de cerebro. No somos conscientes de la forma como va determinando nuestras conductas. Crea modelos de familia, de hombre, de mujer, de felicidad. Con un tiroteo de imágenes sugestivas, va manejando los sentimientos y las emociones. Y sin sentir, convence de que lo problemas se resuelven con dinero o violencia, y que se triunfa pisoteando, como en la guerra, la competencia o las formas de violencia. Al promover la violencia, el abuso del sexo, y todo lo anormal que el mundo reprueba, va haciendo aceptables ciertas conductas que provocarán rupturas.

Como una droga, causa adicción, dependencia y alteración de conducta. Se le dedica entre 2 y 6 horas diarias por persona. Un 60% tiene más de un televisor. Lo más visto son las telenovelas, enseguida, programas de música, deporte e información.

Cómo llegar a ser receptor crítico
de la Televisión

¿Qué diferencia hay entre un receptor y un perceptor? Describámoslo:

RECEPTOR:

- Experimenta sensaciones (estímulos básicos, directos).

- Recibe pasivamente mensajes.

- Busca diversión y noticias.

- Es espectador.

- Es masa, número estadístico.

- Confunde realidad con fantasía.

- No se disciplina para elegir.

- Admira los progresos.

PERCEPTOR:

- Experimenta percepciones (sensaciones interpretadas).

- Interpreta los mensajes.

- Busca información para ubicarse en el mundo y aportar algo.

- Es protagonista del mundo.

- Es interlocutor, con opinión cualificada.

- Discierne entre fantasía y realidad.

- Elige y decide los programas.

- Comprende los lenguajes y las técnicas de la televisión.

Métodos de abordaje:

1) Moralista: juzga la televisión como “buena” o “mala”, sin tomar en cuenta otros aspectos (estético, lenguaje visual, técnica, cultura, etc) ni ofrece alternativas.

2) Psicológico: vé los efectos que causa en la conducta. Es mecanicista, y ve a los medios de comunicación como enemigos en potencia.

3) Ideológico: analiza qué productos culturales se están imponiendo a esta sociedad, y qué ideología subyace a los mensajes. Está reservado a unos cuantos que son críticos y creativos.

¿Qué pasos estarían a nuestro alcance?

- Descubrir sus valores psicosociales y ético-culturales. Reconocer sus formas de manipulación, los mensajes que propone, como si fueran una escuela paralela.

- Valorar críticamente la técnica desde las constantes polìticas, culturales, morales y religiosas de las producciones y los programas. Poner atención a las estructuras económicas, jurídicas e ideológicas que condicionan su calidad, cantidad y mensaje, tanto en su producción, como en su distribución y consumo.

- Conocer los problemas reales. Saber distinguir entre lo cierto y lo demostrado, entre lo hipotético y lo opinable, entre lo definitivo y lo transitorio, entre lo general y lo particular, entre los hechos y sus interpretaciones.

- Tener criterios para seleccionar programas y para el comportamiento ante los mismos.

- Hacer foros para analizar, discutir y juzgar, mediante el diálogo, la expresión, argumentación y búsqueda de claridad. Es decir, desarrollar medios alternativos de comunicación.

- Ante las programaciones que son dañinas, por muy poderosas que parezcan: se pueden mandar cartas a directivos y funcionarios; sacar desplegados con firmas tipo ligas de la decencia; hacer una campaña de concientización, asesorados por especialistas, bibliografía y cursos; sugerir alternativas; hacer videoforos.

- Reforzar los mensajes positivos, recomendar buenas programaciones, apoyarlas.

- Ver la moralidad de los contenidos, las responsabilidades de los comunicadores, las corrientes de rumor que originan, las mentiras disimuladas e informaciones subliminales, el respeto a la dignidad humana y los valores de la comunidad, la distribución de los recursos.

Consejos para ver la televisión en casa

Ni permisivismo, ni represión. No seguir la ley del mínimo esfuerzo.

Ver la televisión con los hijos.Tener claves para descubrir mensajes, aclarar dudas, ver opiniones, sacar conclusiones. No olvidar que son verdades parciales y siempre habrá lagunas.

Seleccionar programas, interpretarlos, comunicarse, atentos a las reacciones. Proporcionarles alternativas para llenar los tiempos libres.

Tener un horario y un lugar en casa.No tener muchos aparatos. No encerrar la televisión, pues provocaría rebeldía. No prohibir ver la televisión como forma de castigo, pues no es diversión sino cultura.

El niño menor de 5 años necesita movimiento. Si se le enciende la televisión no entiende y se aburre. Debe verla en compañía, nunca a oscuras.

Entre los 6 y los 9 años el niño ya comprende las historias. Tiene mucho tiempo libre, pues son pocas sus tareas escolares y ya no le atraen mucho los juguetes. Hay que limitarle el tiempo de televisión.

De los 10 a los 12 años aproximadamente, habrá que limitarle el uso, por su salud, sus tareas, su fuerte capacidad de impresionarse, la disciplina del sueño.

Al adolescente hay qué darle una orientación para su propio juicio crítico, moral y cultural. Hay que discutir de qué forma se arregla un conflicto, discernir sus ídolos.

 

CRITERIOS
PARA SABER MIRAR

 

TELEVISION Y FAMILIA:

Mensaje de Juan Pablo II con ocasión de la XXVIII Jornada Mundial de la Comunicaciones sociales.

Queridos hermanos y hermanas.

En las últimas décadas, la TV ha revolucionado las comunicaciones influenciando profundamente la vida familiar, Hoy, la TV es una fuente importante de noticias, de información y de entretenimiento para innumerables familias, hasta el extremo de modelar sus actitudes, sus opiniones, sus valores y sus prototipos de comportamientos.

La televisión puede enriquecer la vida familiar: puede unir más a sus miembros y promover más su solidaridad hacia otras familias y hacia la humanidad en su conjunto; puede aumentar no sólo su cultura general, sino también la religiosa, permitiendo a sus miembros escuchar la Palabra de Dios, reforzar su identidad religiosa y nutrir su vida moral y espiritual.

La televisión debe ser veraz.

La TV puede también dañar la vida familiar; difundiendo valores y modelos de comportamientos degradantes, emitiendo pornografía e imágenes de brutal violencia; inculcando el relativismo moral y el escepticismo religioso; difundiendo mensajes distorcionados o información manipulada sobre hechos y los problemas de actualidad; transmitiendo publicidad de explotación que recurre a los más bajos instintos; exaltando falsas visiones de la vida que obstaculizan la realización del recíproco respeto, de la justicia y de la paz.

La TV puede tener efectos negativos sobre la familia aunque los programas televisivos no sean de por sí moralmente criticables; puede aislar a sus miembros en sus mundos privados, eliminando las auténticas relaciones interpersonales, y dividir también a la familia, alejando a los padres de los hijos y a los hijos de los padres.

Dado que la renovación moral y espiritual de la familia humana, en su conjunto debe radicarse en la auténtica renovación de las familias individuales. El tema de la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales de 1994 -Televisión y familia: criterios para sanos hábitos en su uso- es particularmente apropiado, sobre todo en este año internacional de la familia, durante el cual la comunidad mundial está buscando la forma de dar nuevo vigor a la vida familiar.

Este mensaje, desea subrayar especialmente la responsabilidad de los padres, de los hombres y de las mujeres de la industria televisiva, las responsabilidades de las autoridades públicas y de los que tienen deberes educativos y pastorales en la Iglesia. En sus manos está el poder de hacer de la televisión un medio cada vez más eficaz para ayudar a las familias a desarrollar su papel, que es el de constituir una fuerza de renovación moral y social.

Dios ha investido a los padres de la grave responsabilidad de ayudar a los hijos a «buscar la verdad desde su más tierna infancia y a vivir de conformidad con ella, a buscar el bien y a promoverlo» (mensaje para la jornada Mundial de la Paz, 1991, n.3). Tienen, por lo tanto el deber de llevar a sus hijos a apreciar «todo lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio, de amable, de laudable, de virtuoso y de encomiable» Flp 4, 8.

Los padres deben inculcar criterios sanos.

Por consiguiente, además de ser espectadores en condiciones de discernir por sí mismos, los padres deberían contribuir activamente a formar en su hijo hábitos en el uso de la televisión que conduzcan a un sano desarrollo humano, moral y religioso. Los padres deberían informar previamente a sus hijos sobre el contenido de los programas y, consecuentemente, hacer una elección consciente, para el bien de la familia sobre lo que se debe ver o no. A este propósito pueden ser de ayuda tanto las recensiones y los juicios proporcionados por organismos religiosos y por otros grupos responsables, como programas adecuados educativos propuestos por los medios de comunicación social. Los padres deberían también discutir sobre la televisión con sus hijos, capacitándolos para regular la cantidad y la calidad de los programas que ven y para discernir y juzgar los valores éticos que están en la base de determinados programas, puesto que la familia es «el vehículo privilegiado para la transmisión de esos valores religiosos y culturales que ayudan a la persona a conseguir la propia identidad» (mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1994, n. 2).

Formar los hábitos de los hijos, a veces puede querer decir, sencillamente, apagar el televisor porque hay cosas mejores que hacer, o porque la consideración hacia otros miembros lo requiere o porque la visión indiscriminada de la televisión puede ser perjudicial. Los padres que hacen un uso regular y prolongado de la televisión como si se tratara de una especie de «niñera electrónica», abdican de su deber de principales educadores de sus hijos. Tal dependencia de la televisión puede privar a los miembros de la familia de la oportunidad de relacionarse los unos con los otros por medio de la conversación, las actividades y la oración común. Los padres prudentes son, además, conscientes de que también los buenos programas deben ser complementados