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TEMA 5
APRENDIENDO CON MARIA A SER FAMILIA EUCARISTICA
LEMA: “A ejemplo de María, vivamos la Eucaristía”
0.- Preliminares
0.1.- Ambientación del lugar
Se puede usar el lema como ambientación. También puede ser algún
cartel mariano, de fiestas patronales que presente a la Virgen María
en relación con la Eucaristía. Además se sugiere escenificar,
mientras se hace la Oración desde la Palabra de Dios, a la Virgen María
con la hostia entre sus manos y el cáliz, a punto de comulgar. O con
el Niño Dios entre sus manos, teniendo en su pecho, de fondo, una hostia
grande blanca. Luego se explica que la Virgen María recibió en
la encarnación a Jesús en su seno y después lo recibió
en la Sagrada Eucaristía.
0.2 Saludo y enlace con el tema anterior
(Con estas u otras palabras semejantes:)Con gusto los recibimos y valoramos
su interés que se ha manifestado en su pronta asistencia y participación,
a través de sus comentarios a los temas aquí compartidos.
RECORDAMOS que el tema se titula: “La familia, el mejor espacio para el
desarrollo integral de la persona.
Los puntos principales fueron: 1.- que la familia es el mejor espacio para comunicarnos
y convivir.
2.- que la familia es la Iglesia Doméstica donde se nos educa en la fe,
y se nos prepara para recibir la gracia de los sacramentos.
3.- que de la familia han de surgir los apóstoles de las otras familias,
donde también se crea y se ame a Dios y a los hermanos.
0.3 OBJETIVO:
Reafirmar en la familia que su participación en la eucaristía
da fundamento y dinamismo a su vida cristiana y es la mejor escuela de espiritualidad
y caridad fraterna, a ejemplo de María, la mujer eucarística.
(Se explica el qué y el para qué del objetivo)
1.- Oración desde la Palabra de Dios
(Se trata de una breve lectio divina que introduzca al tema directamente)
Canto inicial: Hija de Sión alégrate...
Lectura del evangelio según san Juan, 19,25-27.
Junto a la cruz de Jesús estaba de pie su madre, y también la
hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Jesús viendo a su madre y, junto a ella, al discípulo que amaba,
dijo a su madre: “Mujer, he ahí a tu hijo”. Después
dijo al discípulo: “He ahí a tu madre”. Y desde este
momento el discípulo la recibió consigo.
lectura del libro de los hechos de los apóstoles, 1,12-14. 2,1-4. 42-44.
Después de la ascensión del Señor regresaron a Jerusalén
desde el monte llamado de los Olivos que está cerca de Jerusalén,
distante la caminata de un sábado. Y luego que entraron, subieron al
cenáculo donde tenían su morada: Pedro, Juan, Santiago y Andrés,
Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo, Simón
el Zelote y Judas de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en oración,
con las mujeres, con María, la madre de Jesús, y con los hermanos
de Éste.
Al cumplirse el día de Pentecostés, se hallaban todos juntos en
el mismo lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido como de viento
que soplaba con ímpetu y llenó toda la casa donde estaban sentados.
Y se les aparecieron lenguas divididas como de fuego, posándose sobre
cada uno de ellos. Todos fueron entonces llenos del Espíritu Santo y
se pusieron a hablar en otras lenguas, tal como el Espíritu les daba
que hablasen.
(Desde entonces, todos) ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles
y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Y
sobre todos vino temor, y eran muchos los prodigios y milagros obrados por los
apóstoles. Todos los creyentes vivían unidos y todo lo tenían
en común.
Juan 19,25-27.
-Silencio
Salmo responsorial LUCAS.
R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está
en ti, Salvador y Rey.
L.- Alzate yo resplandece porque viene tu luz,
Sobre ti se alza la gloria del Señor,
Mientras las tinieblas se extienden por la tierra,
Y yacen los pueblos en densa oscuridad.
R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en
ti, Salvador y Rey.
L.- Hacia tu luz caminarán las naciones,
Y los reyes al fulgor de tu aurora.
Alza los ojos y mira en torno tuyo:
Todos tus hijos vienen a ti.
R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en
ti, Salvador y Rey.
L.- Verás todo esto radiante de gozo,
Te llenarás de emoción,
Porque haré de ti un objeto de orgullo,
Causa de alegría por la eternidad.
R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en
ti, Salvador y Rey.
L.- Ya no será el sol tu luz en el día,
Ni te alumbrará la claridad de la luna,
Porque el Señor será tu luz eterna
Y tu belleza será tu Dios.
R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en
ti, Salvador y Rey.
Retroalimentación:
¿Cuáles son las enseñanzas principales que nos ofrece la
Palabra de Dios que acabamos de escuchar?
2.- SOCIODRAMA
¡A MÍ SÍ ME GUSTA IR A MISA¡
PEPE.- Y, ¿por qué tengo que ir a Misa, Mamá? Ya soy mayor
de edad.
MAMA.- Pues, no te comportas como tal. Es una vergüenza que a tu edad,
todavía tenga una que recordarte tus deberes.
PEPE.- La misa no es un deber. La misa es por devoción. Uno va a misa
cuando le nace del corazón.
MAMA.- Yo, lo único que sé, es que cuando hiciste la primera comunión,
te comprometiste, no solo de visitar a tu amigo Jesús, cada domingo,
asistiendo a misa, sino que también te comprometiste a recibirlo en la
sagrada comunión. A toda la familia nos sirve mucho ir a misa.
ANA.- A ver, mamá, entonces ¿por qué mi papá, seguido
falta a misa?
MAMA.- Otra vez la burra al trigo. Ni tu papá, ni yo, somos el mejor
ejemplo de cristianos. Pero hacemos el mejor esfuerzo. Además, tu papá,
no es cierto que seguido falta a misa. Alguna vez, por la tienda de abarrotes
que tenemos, ha tenido que entretenerse más de lo pensado, porque así
le están pidiendo el favor, gente del rancho, que no tiene otro día
para llevar sus provisiones. La caridad también es un deber.
JUANITO.- Yo no los entiendo por qué no les gusta ir a misa. Yo me muero
de ganas de hacer ya mi primera comunión. El Padre Roberto dice que ya
estoy preparado, mamá.
MAMA.- Sí, mi cielo. Qué ganas que este par de burros, tuvieran
un poquito de la ilusión que tú tienes, Juanito.
ANA.- Para burros, Pepe, en la escuela, puros seises saca.
PEPE.- Eso no es cierto, Ana. Ya porque tú eres cerebrito, quieres todos
seamos igual de aburridos que tú.
MAMA.- A callar. Hijos, yo fui catequista, antes de casarme con su papá,
y aprendí que la misa es el centro de la familia.
ANA.- A mí, sí me gusta ir a misa, mamá. Y más,
cuando vamos todos juntos en familia.
PEPE.- A mí también me gusta. Pero, prefiero ir a la misa juvenil
del Padre Juanjo, es muy buena onda.
MAMA.- La misa vale lo mismo cualquiera que sea quien la celebra. Pero, no se
han fijado que, ¿hasta de la misa, podemos platicar?
ANA.- Y ¿por qué mucha gente no va a misa, mamá?
MAMA.- Qué buena pregunta. Yo pienso que los domingos, sobre todo los
hombres, se ocupan de divertirse o de pasearse.
PEPE.- Sí, casi hombres grandes no van.
ANA.- Eso no es cierto. Los que no van, son los chavos como tú.
MAMA.- Yo pienso que el problema es muy complejo. Lo cierto es que se está
perdiendo la fe. La gente cada vez, solo va a misa, cuando hay ceremonias, por
pura cuestión social. El domingo ya no es para la gloria de Dios, sino
solo para el servicio del hombre.
PEPE.- Híjole, mamá, ahora te están echando un sermón,
como los del Padre Juanjo.
ANA.- Es que las mujeres somos más fregonas que los hombres.
PEPE.- Qué mosco de picó. A poco eres feminista.
MAMA.- Bueno, hay algunas mujeres muy distinguidas, como...
ANA.- Como la Virgen María. ¿Acaso no decimos: “Bendita
entre todas las mujeres”?
PEPE.- Oye, mamá, tú que fuiste catequista, a propósito
de la misa, ¿la Virgen fue a misa y comulgó?
MAMA.- Yo, alguna vez, oí, por cierto, al Padre Juanjo, que la Virgen
María participó en las primeras misas de la Iglesia primitiva.
Que muy probablemente comulgó de manos de los apóstoles. Imagínense
con qué amor de Madre participaría y lo recibiría en su
corazón. Sin duda, ella es nuestro mejor modelo para la misa.
Retroalimentación
2.1.- ¿De qué están hablando la mamá y sus hijos?
2.2.- ¿Qué te parece la opinión de cada uno?
2.3.- ¿Cuál es tu opinión?
3.- CONTEMPLACIÓN A LA LUZ DE LA FE
1.- De la alianza de la Eucaristía a la alianza del matrimonio
Aunque es el bautismo quien abre al cristiano a la vida de Dios y el primero
que lo santifica, la máxima expresión de vida y de santificación
para el cristiano se da en la Eucaristía.
Ahora bien, el matrimonio cristiano está íntimamente unido a la
Eucaristía, porque siendo la misa fundamentalmente una alianza de Dios
con nosotros, sellada con la sangre y el sacrificio de Cristo, esta alianza
ilumina y da sentido a la alianza matrimonial.
Por tal motivo, la Iglesia pide habitualmente que el matrimonio se celebre “dentro
de la Misa”.
A la luz, pues, de la Eucaristía como la Nueva Alianza, la Iglesia invita
a los esposos a reflexionar, a comprender y a vivir, con mayor intensidad la
gracia y las posibilidades del matrimonio y de la familia cristiana.
Insistimos que la Eucaristía es la fuente misma del matrimonio cristiano
por que el sacrificio de Cristo representa la alianza de amor a Cristo con la
Iglesia. Y como Cristo vive su relación amorosa, según el decir
de San Pablo, así deben vivir los esposos su alianza de amor.
Si analizamos el sacrificio de la Nueva y Eterna Alianza, encontraremos los
rasgos fundamentales que configuran interiormente a los esposos y vivifican
desde dentro su alianza conyugal: el amor fiel; la entrega total; el dar la
vida por quienes se aman; la permanencia en el amor; la fecundidad como signo
de amor y de vida....
Suplemento:
La Eucaristía y las bodas de Caná
San Juan, en su evangelio, quiere resaltar el inicio de la nueva alianza, cuyo
signo y sacramento será la Eucaristía, enmarcada en unas bodas,
que también son una alianza. El vino de la nueva alianza que Jesús
da, mediante un milagro, anuncia la Eucaristía que será Sangre
de la nueva alianza, derramada para el perdón de los pecados, y que Jesús
luego, en la última cena, invitará a beberla. El matrimonio de
Caná está centrado en el vino nuevo que da Jesús; y mediante
el vino nuevo, Jesús no solo ratifica el amor esponsal, sino lo santifica.
Es necesario beber ese vino mejor al que invita Jesús a tomar. La misma
Virgen María, aparece intercediendo para que se realice a favor de los
novios y de todos los comensales este milagro del vino nuevo. Un día,
más adelante, estará, al pié de la cruz, recogiendo ese
vino nuevo, ahora convertido en la sangre de la nueva alianza, de su hijo Jesucristo.
Desde este enfoque juanino, podemos afirmar que, si la Eucaristía es
el sacrificio de la nueva alianza, la alianza del matrimonio implica sacrificio.
Es decir, donación total. Entrega por los demás. Y el matrimonio
como alianza debe también entenderse así: donación total
de los esposos y entrega generosa a los hijos. La Eucaristía sella el
matrimonio sacramental, a la vez que lo ilumina. De esta forma, como alianza
de amor, el matrimonio significa la Eucaristía y la Eucaristía
significa al matrimonio.
Igualmente, si el sacrificio de la nueva alianza funda al nuevo pueblo de Dios
que es la Iglesia, y se actualiza en cada eucaristía que se celebra,
de la misma forma la alianza matrimonial está orientada formar una familia
y se actualiza en cada hijo que se invita al banquete de la vida.
2.- De la Eucaristía, manantial de caridad, a la caridad familiar
Una de las más frecuentes afirmaciones en torno a la Eucaristía
es que la Eucaristía es el Sacramento del Amor.
Las palabras de la última cena, en el relato de San Juan, están
cargadas de amor, al referirse a la Eucaristía.
La Eucaristía al representar y hacer vivo el sacrificio del amor de Cristo
por su Iglesia, fácilmente nos lleva al sacramento del matrimonio, cuyo
objeto central es el amor mutuo de los esposos, siempre abierto a la vida.
Como Cristo amó a su Iglesia y se entregó hasta una muerte de
cruz por ella, así invita a los esposos a entregarse entre si, y a sus
hijos.
La Eucaristía será siempre, pues, manantial de caridad; donación
que salva y da vida, y la participación de la familia en ella da fundamento
a la caridad en familia.
Suplemento:
Eucaristía y matrimonio, sacramento del amor
Queda más evidente la analogía que hay entre la Eucaristía
y el Matrimonio, al tener ambas realidades como punto central y fundamento el
amor.
De ambos sacramentos, la Liturgia se complace en llamarlos: sacramento del amor.
El amor esponsal es unitivo y busca en todo momento hace lo más presente
al otro en su ser, hasta querer ser los dos una sola carne.
Jesús, en la última cena, también quiere unirse profundamente
con los que ama, hasta el extremo, por eso toma un pedazo de pan y una copa
de vino para convertirlos en su propia presencia e invita a sus amigos a comerlo
para fundirse en un solo ser, como se asimila el pan que se come hasta convertirse
en el mismo ser del que lo come. Y manda hacer esto en memorial suyo, porque
el amor de los que se aman exige estar siempre unidos. Igual que el amor de
los esposos exige estar siempre unidos.
3.- De la Eucaristía a la comunión y misión de la familia
La familia cristiana encuentra en la Eucaristía el fundamento y el alma
de su comunión y de su misión, ya que el Pan eucarístico
hace de los diversos miembros de la comunidad familiar un único cuerpo;
la lleva a la unidad y a la integración de todos. Si la familia que reza
unida, permanece unidad, siempre logrará más plenamente esa unidad
si se reúne en torno a la Eucaristía.
Pero también, al comulgar, la familia participa en el Cuerpo de Cristo
que fue entregado y en la Sangre derramada de Cristo, que es fuente inagotable
para la familia cristiana del dinamismo misionero y apostólico, al que
nos urge Cristo al subir al cielo.
Además, cuando decimos: Misa, estamos hablando de la misión que
nos espera al concluir la celebración eucarística. La comunión
eucarística lleva a la familia a cumplir una misión dentro de
la familia y fuera de ella.
Suplemento:
La Eucaristía nos hace familia
El amor esponsal debe abrirse a la familia. La Eucaristía es amor que
se abre a todos e invita a ser comido para que tengan vida.
La Eucaristía nos hace familia dentro y fuera de la celebración.
Toda la Liturgia eucarística es una motivación a la caridad fraternal.
No se puede recibir a Cristo en la Eucaristía, si no recibimos primero
al hermano, a quien damos la paz. La familia, también ha de ser escuela
de caridad esponsal, paternal y filial. La familia como escuela de caridad,
como la Eucaristía, nos hace misioneros del amor. Nos lleva a anunciar
el evangelio del amor a otras familias.
4.- Aprendiendo con María a vivir la Eucaristía
Porque María estuvo presente en medio de la Iglesia primitiva, después
de la resurrección y ascensión de su Hijo Jesucristo. Ella, junto
con los apóstoles y los primeros discípulos, vivió las
primeras eucaristías.
Por eso, el Papa Juan Pablo afirma que “María puede guiarnos hasta
este Santísimo Sacramento, porque tiene una relación profunda
con él.” A tal punto es verdad esto, que no duda el Papa en llamarla
la mujer eucarística. Pero María no es la mujer eucarística
solo por ser de las primeras en participar de la Eucaristía, toda su
vida es quien la constituye, la mujer eucarística, siempre guía
y modelo para toda la Iglesia.
Hay un paralelo y alegoría entre María como esposa y como madre
con la Eucaristía. Si el matrimonio es una alianza y la eucaristía
también, María hizo una alianza con el mismo Dios, cuyo verdadero
esposo era el Espíritu Santo, concibiendo al Hijo de Dios y dándole
la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí
lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe,
en las especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Señor.
La alianza matrimonial de la Virgen María, como la alianza de todos los
esposos, llevó a la Virgen, por una parte, a una fidelidad total, hasta
el punto de hacer la voluntad de Dios como su esclava. Y por otra parte, permaneció
en el amor con José y con su Hijo Jesús, hasta estar toda su vida
junto a Cristo y no solamente en el Calvario.
La Virgen María vivió como todo padre de familia, la dimensión
sacrificial de la Eucaristía, siendo víctima junto con su Hijo,
en la cruz, mediante su compasión, pero desde antes, aceptando la espada
de dolor que atravesó su alma por causa de su Hijo.
También la Virgen, no solo recibió a Jesús eucarístico,
sino que asumió su compromiso de darle forma en la comunidad de sus seguidores,
los cristianos, a quienes recibió al pié de la cruz, en la persona
de Juan, como sus hijos.
En conclusión:
-La Eucaristía es una vivencia de amor para todos los cristianos, pero
sobre todo para la familia, es el espacio donde más visiblemente la familia
se hace Eucaristía y la Eucaristía se hace familia, Iglesia aquí
y ahora.
-Para los esposos, la Eucaristía, ha de ser el origen y el manantial
que alimente su alianza de amor y la haga irrompible.
-Para la familia ha de ser el banquete que reúne en el amor; el sacrificio
que inspire la entrega total y la presencia divina que garantice una fidelidad
hasta la muerte.
-María siempre está presente con la Iglesia y como Madre de la
Iglesia en todas nuestras celebraciones eucarísticas, formando en nosotros
a Cristo para que aprendamos de Ella. Y nos dejemos acompañar por Ella.
Retroalimentación
3.1.- ¿Qué nos dice la Palabra de Dios?
3.2.-¿Qué nos dice el catecismo universal de la Iglesia?
3.3.- RESUMIENDO, los puntos tratados fueron: 1.- que hay una analogía
(parecido) entre la Eucaristía como alianza y el matrimonio como alianza.
2.- que la Eucaristía, siendo el sacramento del amor, es manantial del
que debe beber la familia para vivir la caridad familiar.
3.- que la asamblea eucarística debe aprender la familia a ser comunidad
de vida y de amor.
4.- que la Virgen María, de muchas maneras, nos enseña a vivir
la eucaristía como Madre de Cristo Eucaristía, y como miembro
de la Iglesia primitiva. La Virgen María participó primero en
el sacrificio de la cruz, donde su hijo Jesucristo fue, a un tiempo, víctima,
sacerdote y altar. Y luego participó el sacrificio sacramental de la
misa.
4.- Confrontación con la realidad
La misa dominical sigue siendo, para muchas personas, una obligación
que trata de cumplirse en nuestras comunidades, especialmente por las mujeres
y los niños.
Aunque, con frecuencia, tiende a convertirse en un acto social, la Misa se busca
como el mejor espacio para celebrar la fe de la familia en sus principales eventos
de familia.
Cada vez más, sobre todo nuestros varones y jóvenes, con cualquier
motivo, dejan de asistir a Misa los domingos.
Por motivación familiar, cada cual busca la misa para alcanzar favores
o agradecerlos; para pedir bendiciones, el perdón o la salud.
Muchos de nuestros fieles se nutren solo de las predicaciones y oración
de la misa en la que participan.
La homilía es escuchada con mayor provecho cuando se aplica a la vida
familiar.
Cada día son más los que comulgan los domingos. En los tiempos
fuertes del calendario litúrgico, en nuestras comunidades, aumenta la
asistencia a misa entre semana.
La Virgen María se ve más como intercesora que como la Mujer Eucarística.
La práctica de la comunión eucarística es menos frecuente
que la asistencia a misa.
En nuestras familias, mediante el ejemplo de las madres, aprenden los hijos
a visitar el Santísimo Sacramento.
La comunión a los enfermos es una práctica que se multiplica y
se agradece por las familias de los enfermos.
Se valora y se pide por parte de las familias la misa.
En los barrios, la misa, acerca a las familias a las cosas de Dios y las hace
más solidarias entre sí.
Retroalimentación
¿Qué hechos positivos y negativos de los mencionados se dan en
nuestra comunidad y cuáles faltan?
5.- LOS DESAFIOS Y COMPROMISOS QUE NOS PLANTEA
5.1.- ¿Qué desafíos, como Iglesia diocesana nos está
planteando esta situación que hemos reflexionado?
5.2.- ¿Qué debemos hacer en nuestra parroquia para responder adecuadamente?
5.3.- ¿A qué compromiso personal nos lleva?
6.- Celebrando nuestra fe
(Indicaciones para la celebración conclusiva: La misma persona que representó
a María, al inició de la reflexión, se invita a ponerse
en un lugar visible a todos.)
CATEQUISTA:
La Virgen María, desde gran experiencia de Madre, que recibió
con grande amor a su hijo Jesucristo, realizó de esta forma la primera
y más profunda comunión. Pero también, cuando su hijo,
el Señor resucitado, se ausentó de en medio de nosotros, dejándonos
su presencia adorable en la Sagrada Eucaristía, Ella se reunió
siempre, con los apóstoles, discípulos y demás seguidores
de su hijo Jesucristo, para participar en las primeras Eucaristías de
la Iglesia Primitiva y recibir con grande fe y amor, a Jesús Eucaristía,
su hijo. Por eso hoy, queremos alternar Aves marías con peticiones a
la Madre de Dios y Madre nuestra, a favor de la familia:
MAMA.- Te pedimos que nos hagas entender el gran tesoro que es la familia,
para que hagamos todos de ella, un espacio de encuentro y una hoguera de amor,
donde todos nos sirvamos como verdaderos hermanos.
CATEQUISTA: Dios te salve María...
R.- Santa María...
PAPA.- Te pedimos que, entre todos los miembros de la familia, construyamos
la Casa de Dios, la Iglesia doméstica, donde se ore, se crea, se ame
y se dé culto al verdadero y a su Madre Santísima, la Virgen María,
que también es nuestra Madre.
CATEQUISTA: Dios te salve María...
R.- Santa María...
HIJO.- Te pedimos que los padres y los hermanos, pongamos lo mejor de nosotros
para hacer de nuestra familia un taller que nos forme y capacite para el trabajo
honrado y que también sea una escuela que continuamente nos enseñe
los valores cristianos y humanos.
CATEQUISTA: Dios te salve María...
R.- Santa María...
CATEQUISTA: Terminemos, nuestra jornada de reflexión invocando al Padre
del cielo que nos dio a su Hijo Jesucristo, por María y nos lo sigue
dando, ahora por la Santa Eucaristía. Pidámosle que con el mismo
amor con que María recibió siempre, en su seno y en su corazón,
a Jesús, nosotros lo recibamos hasta ser un solo corazón con Él.
Pidámosle, diciendo:
TODOS.- Padre nuestro...
CATEQUISTA: Terminemos, también nuestra jornada de reflexión,
consagrándonos a la Santísima Virgen María:
TODOS.- Bajo tu amparo nos acogemos, ¡Oh Santa Madre de Dios¡.....
Dulce Madre, no te alejes....
Canto final: Mientras recorres la vida... (estribillo:) Ven con nosotros a
caminar...
Familia
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