Hoy Miércoles, 03 de diciembre de 2008 | 14:26

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CELEBRACIÓN DE LA MISA DE CLAUSURA

MONICIONES

Entrada: Después de haber reflexionado la esencia del matrimonio, sean bienvenidos a esta celebración en la que clausuramos nuestra semana de la familia, ya que es muy importante en la actualidad resaltar el valor de esta institución como comunidad de vida y amor. Es necesario concientizarnos de que la Eucaristía es la que nos da la fuerza para vivir íntegramente nuestra misión de esposos y padres. Pidamos a Nuestro Señor por nuestra familia y las del mundo entero, para que a ejemplo de la Sagrada Familia, vivamos en gracia, armonía y paz.


Oración Colecta

Señor y Dios nuestro, Tú que nos has dado en la Sagrada Familia de tu hijo el modelo perfecto para nuestras familias, concédenos practicar sus virtudes domésticas y estar unidos por los lazos de tu amor, para que podamos ir a gozar con ella eternamente de la alegría de tu casa. Por Jesucristo nuestro Señor.

A las lecturas: Escuchemos la Palabra de Dios que nos recuerda que creó al hombre y la mujer para que, unidos en matrimonio, por medio del amor y la fidelidad, ya no fueran dos, sino una sola carne; y los bendijo diciendo “ Sean fecundos y multiplíquense”.

Primera Lectura

Del libro del Génesis (1, 26-38. 31.)

Dios Dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastre sobre la tierra”. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”.
Vio Dios lo que había hecho y lo encontró muy bueno.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial

Del salmo 127

R.- DICHOSOS LOS QUE TEMEN AL SEÑOR

Dichosos los que temen al Señor
y siguen los caminos de su ley
comerán del trabajo de sus manos
serán muy felices y les irá bien. R.

Será su esposa como vid fecunda
en la paz hogareña;
serán sus hijos como olivos nuevos
en torno de su mesa. R.

Así bendecirá el Señor
al hombre que le teme y respeta.
Que el Señor te bendiga desde Sión
y, de Jerusalén veas la dicha,
todos los días de tu vida. R.


Segunda Lectura

De la primera carta del apóstol san Juan (3, 18-24.)

Hijos míos, no amemos solamente de palabra, sino con hechos y de verdad. En esto sabemos que pertenecemos a la verdad y tendremos la conciencia tranquila ante Dios, porque si ella nos condena, Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. Hermanos queridos si nuestra conciencia no nos condena, podemos acercarnos a Dios con confianza, y lo que le pedimos lo recibiremos de Él, porque cumplimos sus mandamientos: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos los unos a los otros según el mandamiento que Él nos dio. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. Por eso sabemos que Él permanece en nosotros: por el espíritu que nos ha dado.
Palabra de Dios.

ALELUYA (Jn. 15, 12)

R.- ALELUYA, ALELUYA
Este es mi mandamiento: que es amen los unos a los otros como yo los he amado.
R.- ALELUYA


Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Mateo. (19, 3-12.)

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerle una trampa, le preguntaron: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?
Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer y les dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán una sola carne’? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.
Pero ellos replicaron: “Entonces ¿ por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer una acta de separación, cuando se divorciara de ella?”
Jesús les contestó: “Por la dureza de su corazón Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quien quiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que viva en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada también comete adulterio”.
Palabra del Señor.


PUNTOS PARA LA HOMILÍA

REFLEXIÓN

FORMAR “JUNTOS” UNA COMUNIDAD DE ARMONIA PERSONAL

Oh esposos, que su casa nunca sea ese triste reino del egoísmo y de la soledad. Reino de lo mío y de lo tuyo; y mucho menos una trinchera de lo mío contra lo tuyo. Que sea más bien principio de una vida universal, de una fraternidad y de una amistad que se extiende por el mundo, comienzo de la misma Iglesia.

Intenten, pues, ser juntos. Repítanse al infinito: no soy yo la imagen de Dios ni tampoco lo eres tú, sino que lo somos tú y yo juntos: si nos amamos. Es la pareja: esa es la entidad nueva que asoma sobre la creación. No el hombre o la mujer, sino el hombre y la mujer. En ellos es donde Dios, que es precisamente el amor, es el mismo lazo de conjunción y de fusión. La palabra “juntos” es la palabra más religiosa del mundo. No el hombre que domina a la mujer, no la mujer que se contrapone al hombre, sino que funden juntos la armonía libre y necesaria para marcar el comienzo de un mundo armonioso y pacífico, en su propia familia y en la sociedad, de la cual son célula vital.

Amar procede sólo de Dios. Los hombres no conseguirán amarse nunca si Dios no se convierte en la fuente de su amor. Es Dios quien hace de los dos una sola vida. Por eso los esposos son los primeros siervos del amor, los principales testigos de comunidad, los mensajeros de la alegre noticia: la nueva de que un hombre y una mujer se aman, en espera de que todos se amen. No es otra cosa que el mismo Evangelio: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. “Quien permanece en el amor permanece en Dios”. Por eso el amor es un milagro, un don que trasciende las mismas vidas. Nada vale más que la vida; pero una vida, la vida de cualquier criatura, puede ser arriesgada, ofrecida, sacrificada, solo por amor. Solo el amor es más grande que la vida. Se puede morir solo por amor: por amor al esposo, a la esposa, a los hijos.


ORACION DE LOS FIELES

Sacerdote:
Oremos, todos juntos, haciendo presente a María como mensajera, para alcanzar de su Hijo Jesucristo, las gracias necesarias para que sean nuestras familias, sacramento de amor.

1. Por el Papa, los obispos, los presbíteros y los diáconos que sirven al pueblo de Dios, para que procuren que el corazón de los fieles y las comunidades de cristianos sean cada vez más un templo digno del Espíritu Santo. Oremos.

2. Pidamos a dios nuestro Señor por los matrimonios, hombre y mujer, para que con su unidad den ejemplo del llamado que han recibido de Dios. Oremos.

3. Pidamos a Dios para que todas las familias vivan el amor a ejemplo de la familia de Nazaret, creciendo en gracia y sabiduría ante Dios y ante los hombres. Oremos.

4. Pidamos a Dios para que en estos tiempos donde los medios de comunicación influyen en la educación de nuestros hijos sepamos los padres fomentar los valores del reino en nuestra sociedad. Oremos.

5. Pidamos a Dios para que en nuestros hogares haya espacios donde padre e hijos convivan y así el desarrollo de todos sea más pleno y más completo. Oremos.

6. María es Sagrario donde habitó Jesús, pidámosle a ella que nos de un amor pleno para acercarnos al Sacramento eucarístico. Oremos.

7. Pidamos a Dios nuestro Señor por los que estamos aquí reunidos para que lo que hemos aprendido en esta semana lo hagamos vida en nuestros hogares. Oremos.

Sacerdote:
Padre nuestro, que siempre nos escuchas con amor, atiende a nuestras súplicas y santifica en el amor a nuestras familias, por Cristo nuestro Señor.

OFRENDAS

(Aparte de las ofrendas de pan y de vino, sugerimos se ofrezca una despensa y los signos matrimoniales: anillos, arras, lazo)

Presentemos al Señor, el vino y el pan, amasados con el sudor y esfuerzo de toda la familia para que se conviertan en vida y en salvación para nuestras familias.
También presentemos esta despensa que expresa nuestro compromiso de compartir el pan con los más pobres, como Dios se comparte con nosotros.
Finalmente, presentemos estos anillos, estas arras y este lazo que expresan el amor, la fidelidad y la ayuda mutua, para que las bendiga Dios. Que las convierta en sacramento de amor.

DESPEDIDA:
La Sagrada Comunión que hemos recibido, nos dará fuerza necesaria para vivir en familia los valores del Reino. Aumentando en nosotros la santidad y la unión con Dios.

Motivados, pues, por esta celebración, vayamos a vivir en nuestros hogares la alegría, la unidad y el amor que tanto necesitan nuestras familias.

Familia