Hoy Miércoles, 03 de diciembre de 2008 | 13:24

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BENDICION DE LA MUJER DESPUES DEL PARTO

 RITOS INICIALES

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

 

R. Amén

Hermanos, bendigamos a Jesús, el Señor, que por nuestra salvación se dignó nacer de la Virgen Madre.

La comunidad cristiana ha recibido ya con gran alegría al hijo que diste a luz. En su bautismo hemos rogado también por ti, para que, consciente del don recibido y de la responsabilidad que has contraído en la Iglesia, proclames, unida a la Santísima Virgen María, las grandezas del Señor. Ahora, llenos de alegría, deseamos unirnos a ti en la acción de gracias, invocando sobre ti la bendición de Dios.

PALABRA DE DIOS

Lectura del Profeta Isaías

1, 20-28: El Señor me ha concedido mi petición

En aquellos días, Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso
de nombre Samuel, diciendo: «Al Señor se lo pedí».
Pasado un año, su marido Elcaná subió con toda la familia para hacer el sacrificio anual al Señor y cumplir la promesa. Ana se excusó para no subir, diciendo a su marido: «Cuando destete al niño, entonces lo llevaré para presentárselo al Señor y que se quede allí para siempre. Su marido Elcaná le respondió: «Haz lo que te parezca mejor; quédate hasta que lo destetes y que el Señor te conceda cumplir tu promesa Ana se quedó en casa y crió a su hijo hasta que lo destetó. Entonces subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino. Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a diciendo:

«Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo. Después se postraron ante el Señor.

 

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 127 (128), 1-2. 3. 4-6a (R.: 3c)

R. Tus hijos, como renuevos de olivo.

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien; R.

tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa; R.

ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida;

que veas a los hijos de tus hijos. R.

 

ACCION DE GRACIAS

Demos gracias al Señor por la nueva vida que ha florecido en esta familia, diciendo:

 

R. Te damos gracias, Señor.

- Por el niño que has dado felizmente a esta madre. R.

- Por la salud corporal de la que, gracias a ti, gozan la madre y su hijo. R.

- Por el bautismo recibido, que ha convertido el corazón de este niño en templo del Espíritu Santo. R.

- Por la serena alegría que, con este nacimiento, has infundido en el corazón de todos. R.

- Por todos los beneficios que tú nos otorgas sin cesar. R.

 

Luego todos cantan o rezan el Magníficat. Pueden emplearse también otros himnos que expresen la acción de gracias.

ORACION DE BENDICION

Oh Dios, autor y protector de la vida humana,

que has concedido a esta hija tuya

el gozo de la maternidad,

dígnate aceptar nuestra alabanza

y escucha con bondad lo que te pedimos:

que guardes de todo mal a la madre y a su hijo,

que los acompañes siempre en el camino de esta vida

y que, a su tiempo, los acojas en la felicidad

de tu morada eterna.

Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén

 

 

O bien:

Oh Dios, de quien desciende toda bendición

y hacia quien sube la humilde súplica

del que te bendice,

concede a esta madre, ayudada por tu bendición,

que se muestre agradecida contigo

y tanto ella como su hijo

se alegren siempre de tu protección.

Por Jesucristo,

nuestro Señor.

Amén.

 

 

CONCLUSION

La misericordia de Dios
Padre todopoderoso,

la paz de su Hijo único
Jesucristo,

la gracia y el consuelo
del Espíritu Santo

las proteja en la vida,

para que, caminando
a la luz de la fe,

alcancen los bienes
prometidos.

Y la bendición de
Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

descienda sobre
todos nosotros.

 

R. Amén

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