Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 04:10

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AÑO DE LA VIDA
TEMA 3

Ante un mundo roto y deseoso de unidad, es necesario proclamar con gozo y fe firme que Dios es comunión, Padre, Hijo y Espíritu Santo, unidad en la distinción; el cual llama a todos los hombres a que participen de la misma comunión trinitaria. Es necesario proclamar que esta comunión es el proyecto magnífico de Dios (Padre); que Jesucristo, que se ha hecho hombre, es el punto central de la misma comunión; y que el Espíritu Santo trabaja constantemente en las familias para crear la comunión y restaurarla.

 

REFLEXIONAR JUNTOS, EN ESTE AÑO DE LA VIDA, EN JESUS, MARIA Y JOSE, PARA QUE IMITANDO SU ESTILO, VIVAMOS LA COMUNION FAMILIAR.

ORACION:

 

En el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo

- Niños (as). Padre, ha llegado la hora

da gloria a tu Hijo

para que tu Hijo te dé gloria

- Adultos. Yo te he glorificado en la tierra

cumpliendo la obra que tú me habías encargado.

Ahora tú, Padre, dame junto a ti la misma gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo.

- Niños (as). A los que me diste, salvándolos del mundo,

les he hecho saber quién eres tú.

Ahora yo ruego por ellos.

Padre Santo, guarda en tu nombre

a los que me diste: que todos sean uno como nosotros.

- Adultos. Cuando estaba con ellos,

yo guardaba en tu nombre a los que tú me diste. Ahora vuelvo a ti.

- Niños (as). Les he dado tu mensaje

y por eso los odia el mundo,

porque ellos no son del mundo,

como yo tampoco soy del mundo.

No te pido que los saques del mundo,

sino que los defiendas del maligno.

- Adultos. No ruego solamente por ellos

sino también por todos aquéllos

que por su palabra creerán en mí:

que todos sean uno,

como tú, Padre, en mí y yo en ti:

ellos también sean uno en nosotros,

así el mundo creerá que tú mes has enviado.

- Niños (as). Padre justo,

yo les he dado a conocer tu nombre,

y seguiré dándote a conocer,

y así el amor con que me amaste permanecerá en ellos, y yo también seré en ellos.

Santifícalos en la verdad.

- Adultos. Gloria al Padre, que en su Hijo nos salva,

gloria al Hijo, que al Padre nos guía,

gloria al Espíritu, que al alma ilumina,

por los siglos de los siglos, sin fin. Amén.

 

(Dejar un breve espacio de silencio y recalcar alguna frase que haya gustado, para hacer vivencia la comunión familiar y con Dios)

Padre Nuestro. Ave María y Gloria al Padre...

 

CANTO:

 

Que ninguna familia comience
en cualquier de repente

Que ninguna familia se acabe
por falta de amor

La pareja sea el uno en el otro
de cuerpo y de mente

Y que nada en el mundo separe
un hogar soñador

 

LA FAMILIA COMIENCE SABIENDO
PORQUE Y DONDE VA

Y QUE EL HOMBRE
RETRATE LA GRACIA
DE SER UN PAPA

LA MUJER SEA CIELO Y TERNURA
Y AFECTO Y CALOR

Y LOS HIJOS CONOZCAN
LA FUERZA
QUE TIENE EL AMOR

 

BENDECID, OH SEÑOR,
LAS FAMILIAS AMÉN,

BENDECID, OH SEÑOR,
LA MIA TAMBIEN (2)

 

Nexo con el tema anterior.

Láminas y preguntas:

1.- ¿Qué ves en las láminas?

2.- ¿Cómo se vive la comunión, en un dibujo y en el otro?

3.- ¿Por qué crees que es difícil vivir la común - unión hoy en día entre la familia (hacia dentro) y las familias de esta comunidad (hacia fuera)

4.- La comunión sacramental ¿crees que ayuda a la común – unión en la familia (hacia dentro) y las familias (hacia fuera)

5.- ¿Cuáles son los signos de común-unión que descubres en esta comunidad? (Parroquia, centro, rancho, centro, barrio) mencionar hechos.

 

 

Sociodrama:

 

PROVOCANDO
LA COMUNION FAMILIAR

PERSONAJES: Papá.- Don Ramón, Mamá Doña Marta. Hijos: Gabriel, Vero (3 chiquillos: Nena, Chilo y Luis. En la cocina a la hora de cenar)

Don Ramón.- Oye, mujer, qué bonito hemos vivido tú y yo, desde hace 27 años; vivo feliz contigo, gracias a los hijos que me diste ¡después de Dios, claro!

Doña Marta.-, (disque torteando) ¿Sabes qué, Ramón? Fíjate que yo también tengo los mismos sentimientos.

Gabriel.- Si, es cierto, yo los he visto muy felices, y créanmelo, que a veces hasta se me hace raro, por lo que veo en otros matrimonios o familias

Vero.- Yo estoy de acuerdo con ustedes, pero quisiera hacerles una pregunta a ustedes dos, ¿me la contestan papás?

Los dos.- ¡claro que sí! Si sabemos contestarla ¿por qué no?

Vero.- Aunque no los he visto discutir nunca frente a nosotros, díganme ¿a poco allá a solas nunca se han peleado?

Doña Marta.- Hija, qué pregunta, pero te la agradezco por la confianza que nos tienes; pues mira, en este mundo nada hay perfecto, y la verdad es que a veces si tenemos nuestras diferencias, pero cuando nos casamos nos prometimos que si Dios nos concedía hijos, nunca discutiríamos delante de ellos.

Don Ramón.- Hijita, mira pues sí, si nos hemos peleado, nos hemos enojado, pero nos ponemos a dialogar cuando se nos baja el coraje y luego nos pedimos perdón.

Gabriel.- Ah, eso me gusta, qué buena onda; para cuando yo me case, voy a hacer lo mismo.

Don Ramón.- Qué bueno, hijo, queremos que aprendan lo bueno de nosotros.

Gabriel.- Y ¿cuál es el mejor método para contentase?

Doña Marta.- Mira mijo, (abrazándolo) si un matrimonio quiere resolver solos sus problemas, sin dejarse ayudar o sin Dios, pues nunca podrán.

Don Ramón.- Se requiere siempre la ayuda de Dios, hijos, ténganlo siempre en cuenta en su vida, en sus problemas, él es un buen amigo

Gabriel.- Pos, yo lo que he vivido es que cuando uno está enojado, o discutiendo, ni se acuerda uno de pedirle nada a Dios, uno lo que quiere es gritar, pelear, salirse con la suya.

Vero.- La mayor parte de la gente actúa así, y no me digan que no es cierto.

Doña Marta.- Pero fíjate, hija, en nuestra noche de luna de miel, dijimos tu padre y yo, que siempre invocaríamos a Cristo en las buenas o en las malas, uno de los dos nos lo íbamos a recordar, y hasta la fecha, a pesar de tantas situaciones que sí las ha habido, ese consejo o táctica, nos ha funcionado.

Gabriel.- ¡Ah, con razón!

Vero.- Yo me he fijado que cuando menos acordamos, mis hermanos y yo los vemos o leyendo la Biblia o rezando el rosario, o contemplando el cuadro de la Virgen, y eso me gusta que lo hagan.

Entran los tres niños (Luis, Nena y Chilo) ¡Ya llegamos, ya llegamos, (alegres, gustosos)

Luis.- ¡Vieran que chido estuvo el juego de fútbol!

Chilo.- Mi primo Miguelito se sacó el primer lugar de goleador, y ¡le dimos un abrazo!

Nena.- Yo estaba eche y eche porras

Doña Marta.- Qué bueno, qué bueno mis hijos, los queremos mucho y nos alegramos con ustedes.

Gabriel.- Me alegra mucho pertenecer a esta familia siempre unida, siempre juntos, qué bonita es la comunión familiar.

Don Ramón.- A cenar, mis hijos, lávense las manos y vénganse a la mesa; su mamá les cocinó unos frijolitos muy sabrosos con tortillas recién torteadas.

Nena.- ¡Bravo!, ¡bravo!, esa es mi mami, (se salen corriendo los tres chiquillos a lavarse las manos).

Vero.- Qué bonita es la vida así, que a pesar de nuestros distintos modos de ser, todos colaboramos a la comunión familiar.

Don Ramón.- Pero saben qué, hijos, qué bueno que nosotros a pesar de todo, poco a poco vamos saliendo adelante; los invito, ahorita que acaben de cenar, a que recemos por tantas y tantas familias que no viven la comunión, ni entre ellos, ni para con los demás, y sobre todo que tienen mucho tiempo sin arrimarse a la comunión sacramental.

Entran los tres niños, cenan y luego dan gracias

Don Ramón.- (Todos se arrodillan). Señor Jesús, dador de todo bien, nosotros tus hijos, te pedimos por todas las familias del mundo que no viven la comunión entre ellos ni para contigo; ayúdanos a no alejarnos nunca de ti, que no nos dejemos encandilar con la falsa felicidad del mundo y que siempre vivamos la comunión familiar, a imitación de tu Sagrada Familia. Amén.

(Los papás le dan la bendición y su besito a cada hijo y los envían a dormir)

Preguntas:

1.- ¿Qué les pareció esta familia?

2.- ¿Qué podemos aprender de ellos?

3.- ¿La realidad de nuestra parroquia, (barrio, rancho, colonia..) va de acuerdo a este sociodrama?

4.- ¿Qué necesitamos para mantener la comunión familiar?

 

 

(Nota: Si se quiere ver la iluminación del aspecto camino ver inicio del pensar del tema 2)

F.C. (Familiaris Consortio). 55.- La familia es santuario doméstico de la Iglesia.

El anuncio del Evangelio y su acogida mediante la fe, encuentran su plenitud en la celebración sacramental. La Iglesia, comunidad creyente y evangelizadora, es también pueblo sacerdotal, es decir, revestido de la dignidad y partícipe de la potestad de Cristo, Sumo Sacerdote de la nueva y eterna Alianza.

También la familia cristiana está inserta en la Iglesia, pueblo sacerdotal, mediante el sacramento del matrimonio en el cual está enraizada y de la que se alimenta, es vivificada continuamente por el Señor y es llamada e invitada al diálogo con Dios mediante la vida sacramental, el ofrecimiento de la propia vida y oración. Este es el cometido sacerdotal que la familia cristiana puede y debe ejercer en íntima comunión con toda la Iglesia, a través de las realidades cotidianas de la vida conyugal y familiar. De esta manera la familia cristiana es llamada a santificarse y a santificar a la comunidad eclesial y al mundo.

 

G.S. 48,3 (Gaudium et Spes) Gracias precisamente a los padres, que precederán con el ejemplo y la oración en familia, los hijos y aún los demás que viven en el círculo familiar, encontrarán más fácilmente el camino del sentido humano de la salvación, de la comunión y de la santidad.

En cuanto a los esposos, ennoblecidos por la dignidad y la función de padre y de madre, realizarán concienzudamente el deber de la educación principalmente religiosa, que a ellos, sobre todo, les compete.

Los hijos, como miembros vivos de la familia, contribuyen, a su manera, a la santificación de los padres, pues con el agradecimiento, la piedad filial y la confianza corresponderán a los beneficios recibidos de sus padres y como hijos, los asistirán en las dificultades de la existencia y en la soledad de la senectud.

La viudez, continuidad de la vocación conyugal, aceptada con fortaleza de ánimo, será honrada por todos. La familia hará partícipes a otras familias, generosamente, de sus riquezas espirituales. Así es como la familia cristiana, cuyo origen está en el matrimonio, que es imagen y participación de la alianza de amor entre Cristo, y la Iglesia manifestará a todos la presencia viva del Salvador en el mundo y la auténtica naturaleza de la Iglesia, ya por amor, la generosa fecundidad, la unidad y la fidelidad de los esposos, ya por la cooperación amorosa de todos sus miembros.

AA. 11-4 (Apostolicam Actuositatem). Esta misión de ser célula primera y vital de la sociedad, la familia la ha recibido directamente de Dios. Cumplirá esta misión si, por la mutua piedad de sus miembros y la oración en comunidad dirigida a Dios, se ofrece como santuario doméstico de la Iglesia; si la familia entera se incorpora al culto litúrgico de la Iglesia; si finalmente, la familia practica el ejercicio de la hospitalidad y promueve la justicia y demás obras buenas al servicio de todos los hermanos que padecen necesidades.

Entre las diferentes obras de apostolado familiar pueden mencionarse las siguientes: adoptar como hijos a niños abandonados, acoger con benignidad a los forasteros, colaborar en la dirección de las escuelas, asistir a los jóvenes con consejos y ayudas económicas, ayudar a los novios a prepararse mejor para el matrimonio, colaborar en la catequesis, sostener a los esposos y a las familias que están en peligro material o moral, proveer a los ancianos no sólo de lo indispensable, sino también de los justos beneficios del desarrollo económico.

F.C. 11,1-2 Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza: llamándolo a la existencia por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al amor. Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y, consiguientemente, la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor es, por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano.

 

Diccionario de Teología Bíblica.- Al hablar del amor fraterno en el NT, no se puede omitir una alusión a la vida de la Iglesia apostólica. Tomando como base la descripción que de ella nos hace Lucas en los Hechos de los Apóstoles, queda uno asombrado de la perfecta comunión de corazón y bienes dentro de la comunidad de los orígenes: los primeros creyentes participaban asiduamente de la vida de los apóstoles, de la eucaristía y de las oraciones (Hechos 2,42). En aquella Iglesia reinaba la comunión plena, vivían juntos, y todo era común entre todos los miembros.

En el segundo sumario de la primera sección de los Hechos, encontramos otro cuadro idílico de la comunión perfecta entre los cristianos: "Todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, y nadie llamaba propia cosa alguna de cuantas poseían, sino que tenían en común todas las cosas (Hechos 4,32)

 

CATIC 946 y ss. La comunión de los santos es precisamente la Iglesia

947.- Como todos los creyentes forman un solo cuerpo, el bien de los unos se comunica a los otros... es, pues, necesario creer que existe una comunión de bienes en la Iglesia. Pero el miembro más importante es Cristo, ya que El es la cabeza... así, el bien de Cristo es comunicado a todos los miembros, y esta comunicación se hace por los sacramentos de la Iglesia (Santo Tomás, symb.10) Como esta Iglesia está gobernada por un solo y mismo Espíritu, todos los bienes que ella ha recibido forman necesariamente un fondo común.

948.- La expresión "comunión de los santos" tiene entonces dos significados estrechamente relacionados: "comunión en las cosas santas" (sancta) y "comunión entre las personas santas (sancti)

949.- La comunión en la fe.- La fe de los fieles es la fe de la Iglesia recibida de los apóstoles, tesoro de vida que se enriquece cuando se comparte.

950.- La comunión de los sacramentos.- El fruto de todos los sacramentos pertenece a todos. Porque los Sacramentos, y sobre todo el Bautismo, que es como la puerta por la que los hombres entran en la Iglesia, son otros tantos vínculos sagrados que unen a todos y los ligan a Jesucristo. La comunión de los santos es la comunión de los sacramentos... el nombre de comunión puede aplicarse a cada uno de ellos, porque cada uno de ellos nos une a Dios... pero este nombre es más propio de la Eucaristía que de cualquier otro, porque ella es la que lleva a esta comunión a su culminación.

951.- La comunión de los carismas: En la comunión de la Iglesia, el Espíritu Santo "reparte gracias especiales entre los fieles" para la edificación de la Iglesia (LG 12). Pues bien, "a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común" (ICo 12,7)

953.- La comunión de la caridad.- En la "comunión de los santos", ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo" (Rom.14,7). "Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte" (ICo 12,26-27). "La Caridad no busca su interés" (ICo 13,5; cf 10,24). El menor de nuestros actos, hecho con caridad, repercute en beneficio de todos, en esta solidaridad entre todos los hombres vivos o muertos, que se funda en la comunión de los santos. Todo pecado daña a esta comunión.

957.- La comunión con los santos.- No veneramos el recuerdo de los del cielo tan sólo como modelos nuestros, sino, sobre todo, para que la unión de toda la Iglesia, en el Espíritu, se vea reforzada por la práctica del amor fraterno. En efecto, así como la unión entre los cristianos todavía en camino nos lleva más cerca de Cristo, así la comunión con los santos nos une a Cristo, del que mana, como de Fuente y Cabeza, toda la gracia y la vida del Pueblo de Dios (LG 50)

958.- La comunión con los difuntos.- "La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el Cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció por ellos oraciones, pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos para se vean libres de sus pecados (2 M 12,45) (LG 50) Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor.

959.- En la única familia de Dios.- Todos los hijos de Dios y miembros de una misma familia en Cristo, al unirnos en el amor mutuo y en la misma alabanza a la Santísima Trinidad, estamos respondiendo a la íntima vocación de la Iglesia (LG 51)

962.- Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en sí esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones.

 

I Corintios 10, 6 El cáliz de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?

 

Juan 6, 56s. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.

Preguntas:

1.- La familia que Dios quiere, ¿Qué características le pide?

2.- ¿Cómo fomentar la común unión y la comunión eucarística en la familia?

3.- ¿Por qué es importante para Dios y para nuestras familias la común unión?

 

El Señor Dios ha querido, desde los inicios del mundo, fundar una familia que creciera y se multiplicara, que dominara la creación; pero parece que sus planes divinos, nosotros los humanos se los hemos venido complicando, por lo tanto preguntémonos:

Preguntas:

1.- ¿Cómo caminar hacia la común unión familiar? ¿Qué sugieren? mencionar actitudes

2.- ¿Cómo fortificar el gusto por la comunión eucarística? (Mencionar caminos para salir de la anemia espiritual)

3.- ¿Por qué es importante la oración para lograr la comunión entre la familia y la comunidad? Y cómo hacer para no descristianizar nuestras familias?

4.- ¿Con qué criterios deberían actuar las autoridades civiles y eclesiásticas para lograr la comunión en la comunidad?

5.- ¿Qué deberíamos exigir las familias a las autoridades para no desintegrar la comunidad?

6.- ¿Qué podrías aconsejar a las familias desintegradas para lograr la común unión?

7.- ¿Qué sugieres para que los M.C.S. (En el aspecto negativo) no destruyan la unidad familiar?

 

 

Leer Juan 17,21-23 "...Para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno, yo en ellos y tú en mí.

Hacer comentarios sobre esta lectura donde vemos que Jesús ora por la iglesia de los creyentes reunidos por el testimonio de los apóstoles, para que su unidad suscite la fe en la misión de Jesús la comunión de los creyentes.

CANTO:

 

Bendigamos al Señor
que nos une en caridad

y nos nutre con su amor
en el pan de la unidad.

Oh padre nuestro.

 

Conservemos la unidad
que el Maestro nos mandó

donde hay guerra que haya paz
donde hay odio que haya amor.
Oh padre nuestro.

Recitar todos la oración por la vida (ver contraportada)

Agradecer la presencia y motivar para mañana a la misma hora.

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