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-Manual de
oraciones de la familia-
Diócesis de San Juan de los Lagos
-PASTORAL FAMILIAR-
INDICE
ORACIONES NÚMERO
POR LA FAMILIA
Oración a la sagrada familia.
Oración para vivir en paz en familia.
Oración por nuestra familia y parientes.
Oración por la familia y los ancianos.
Oración por todas las familias.
NOVIOS
Oración de los novios.
Oración de los novios a la virgen.
ESPOSOS
Oración de los esposos.
Oración de los esposos que esperan un hijo.
DE AGRADECIMIENTO
Oración de agradecimiento en el nacimiento de un
hijo.
POR LOS HIJOS
Oración en el cumpleaños de un hijo.
Oración de los padres por un hijo pequeño.
Oración por los hijo que van a la escuela.
Oración de los padres, por el porvenir de los hijos.
Oración de los padres en la boda de un hijo.
Oración por un hijo ausente.
Oración de los padres por los hijos.
Otra oración de los padres por los hijos.
POR LOS PAPÁS
Oración de los hijos por sus padres.
Oración por las madres.
Oración por los padres.
ANCIANOS (ABUELOS)
Oración de los abuelos.
JÓVENES
Oración de la joven en sus quince años.
Oración del joven adolescente.
Oración de la joven.
Oración para ser buen estudiante.
Oración del joven por ella.
ALIMENTOS
Oración para antes de tomar los alimentos.
Oración para después de tomar los alimentos.
COMPROMISO
Por un compromiso generoso.
EDUCACION EN EL AMOR
Para educarnos en el verdadero amor.
UNIDAD
Unidad en el matrimonio.
COMUNICACIÓN – DIALOGO
La gracia de comunicarnos.
La gracia de respetarnos.
La gracia de dialogar.
PETICIÓN
Necesitamos de Ti.
Un hogar feliz.
POR TODOS
Oración por todos.
1.- ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA
Sagrada familia de Nazaret: enséñanos el recogimiento, la
interioridad; danos, la disposición de escuchar las buenas inspiraciones
y las palabras de los verdaderos maestros; enséñanos la
necesidad del trabajo, de la preparación, del estudio, de la vida
interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo
secreto; enséñanos lo que es la familia, su comunión
de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable.
Amén.
2.- ORACIÓN PARA VIVIR EN PAZ EN FAMILIA
Señor, Dios nuestro, tú nos has elegido para ser tus santos
y tus predilectos. Revístenos de sentimientos de bondad, humildad,
de dulzura, de paciencia.
Ayúdanos a sobrellevar los unos a los otros cuando tenemos algún
motivo de queja, lo mismo que tú Señor, nos has perdonado.
Sobre todo danos esa caridad, que es vínculo de perfección.
Que la paz de Cristo, brille en nuestros corazones. Que todo cuanto hagamos,
en palabras o en obras, sea en nombre de tu hijo Jesús, por quien
sean dadas gracias a ti, Dios Padre y Señor Nuestro. Amén.
3.- ORACIÓN POR TODAS LAS FAMILIAS
Oh, Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra;
Padre que eres amor y Vida, haz que cada familia humana sobre la tierra
se convierta, por medio de tu hijo Jesucristo, “nacido de Mujer”,
y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario
de la vida y del amor para las generaciones que siempre se renuevan.
Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos
hacia el bien de sus familias, y de todas las familias del mundo.
Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte
apoyo para la humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor.
Haz que el amor, corroborado por la gracia del sacramento del Matrimonio,
se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis,
por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz, finalmente, te lo pedimos por intercesión de la sagrada familia
de Nazaret que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir
fructíferamente su misión en la familia y por medio de la
familia. Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor, en la unidad
del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
4.- ORACIÓN POR NUESTRA FAMILIA Y PARIENTES
Te suplicamos, Jesús, por todos nuestros parientes y seres queridos
y te pedimos estar siempre dispuestos a rogar por ellos. Condúcelos
a la luz de la verdad, consérvalos siempre en esa verdad, si por
dicha la poseen; guárdalos en estado de gracia y concédeles
el don de la perseverancia.
Te pedimos por nuestros parientes, padres y madres; por nuestros hijos,
por cada uno de ellos; por nuestros hermanos y hermanas, por cada uno
de ellos en particular; por nuestros primos y toda nuestra parentela;
por nuestros amigos más intimos; por nuestros maestros y sus alumnos;
por nuestros jefes y patrones, por nuestros servidores y trabajadores:
por nuestros socios y compañeros de trabajo; por nuestros vecinos
y por nuestros superiores; por todos aquellos que nos quieren bien y por
los que no nos quieren; por nuestros enemigos; por nuestros competidores
y rivales; por los que nos insultan y calumnian.
Te pedimos por ellos, no sólo en esta vida, sino también
en su muerte, para que tengan la dicha de morir en gracia de Dios, para
que Dios se digne reducir el tiempo de su expiación y admitirlos
en su presencia. Amén.
5.-ORACIÓN DE LOS NOVIOS
Somos novios, Señor, y nos queremos mucho. Hace un tiempo nos encontramos
y reconocimos, como si siempre nos hubiéramos buscado.
Qué experiencia maravillosa, para cada uno, sentirse elegido, preferido
sin saber del todo por qué.
Sentimos tu presencia, Señor, y te damos gracias por haber hecho
posible este amor.
Queremos no olvidarte:
Para que seamos abiertos y sinceros,
Para que busquemos el bien y la alegría del otro con compresión;
Para que nos esforcemos en cambiar y ofrecernos lo mejor de sí
mismo;
Para que el deseo y la pasión no ahoguen nuestro amor;
Para que juntos forjemos un ideal-vocación para la vida y nos unamos
por alcanzarlo.
Un día, Señor, pensamos sellar para siempre nuestro amor
con el sacramento del matrimonio. Que nuestro noviazgo sea un camino de
maduración y seamos conscientes del compromiso mutuo que asumiremos.
Amén.
6.- ORACIÓN DE LOS NOVIOS A LA VIRGEN
Madre nuestra.
En tu nombre hemos unido nuestros corazones. Queremos que presidas nuestro
amor; que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión. Quita
de nuestro camino cualquier obstáculo que haga nacerla sombra o
las dudas entre los dos.
Apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor.
Líbranos de la ligereza que pone en peligro la gracia en nuestras
almas.
Haz que, abriéndonos nuestras almas, merezcamos la maravilla de
encontrar a Dios el uno en el otro.
Haz que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para lograrlos plenamente.
Conserva la salud de nuestros cuerpos. Resuelve nuestras necesidades materiales.
Y haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de
nuestro amor y del cuerpo, sean realidad y camino que nos lleve rectamente
a tu corazón. Amén.
7.- ORACIÓN DE LOS ESPOSOS QUE ESPERAN UN HIJO
Señor, Padre nuestro, tú sabes cuanta alegría hemos
sabido que una nueva vida ha surgido entre nosotros.
Te damos gracias por este don maravilloso con el que nos has hecho participes
de tu divina paternidad. Tú sabes la trepidación que se
vive en la espera.
Te lo pedimos, Señor: vigila y protege esta pequeña y delicada
vida, esta vida y esta alma llenos aún de misterio, para que llegue
sana a la luz del mundo, y a l a nueva vida del bautismo.
Madre de Dio, a tu corazón de madre confiamos ya desde ahora este
hijo. Amén.
8.- ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO,
DESPUÉS DEL NACIMIENTO DE UN HIJO
La hora crítica ha pasado: tu paternal asistencia, Señor,
ha resuelto en alegría nuestra ilusionada espera.
Un niño nos ha nacido: la alegría de tu nacimiento se renueva
en nuestro hogar.
¡Gloria a ti, Señor, en los cielos y paz para nosotros! Mientras
te damos gracias, te consagramos también a nuestro hijo: tú
nos lo has dado; lo custodiaremos como tuyo. Ayúdanos a recibirlo
y educarlo como hijo de bendición. Amén.
9.- ORACIÓN EN EL CUMPLEAÑOS DE UN HIJO
Te damos gracias, Señor, porque has bendecido nuestra casa y nos
has confiado este hijo. Una vez más lo ponemos en tus manos paternales.
Guíalo y condúcelo, bajo la protección de los santos
ángeles y de tu santo patrono, juntamente con nosotros, a la felicidad
eterna.
Defiéndelo del pecado y de la malicia del mundo, mantenlo en la
fe y en tu amistad.
Hazlo fuerte, leal, generoso, para que su vida difunda un habito de bondad
y alegría, que manifieste a todos la belleza de la a vida cristiana.
Amén.
10.- ORACIÓN DE LOS PADRES POR UN HIJO PEQUEÑO
Señor, Jesús, que quisiste un día ser también
niño, protege a nuestro hijo (nombre), fruto de nuestro amor, fuente
de nuestra alegría, esperanza de nuestra vida.
Tú que dejabas a los pequeños que se acercaran a ti cuando
estabas en la tierra, y los bendigas, bendice también al nuestro
y no permitas que su inocencia sea profanada por el mal.
Haz que crezca, según tu ejemplo, en edad, sabiduría y gracia;
haz que veamos tu rostro en sus ojos y que en él encontremos nuestra
infancia, con todas sus promesas.
Que nuestro hijo nos enseñe a ser niños también a
nosotros, para entrar en el reino de los cielos. Amén.
11.- ORACIÓN POR LOS HIJOS QUE VAN A LA ESCUELA
Divino salvador, que te sentaste junto a los maestros de la ley te confiamos
nuestros hijos mientras están en la escuela.
Infunde en ellos el espíritu de tu sabiduría; abre sus inteligencias,
a fin de que te conozcan cada día más, y aprendas los conocimientos
que necesitan para su vida terrena y eterna.
Concédeles las virtudes de la obediencia y la diligencia. Que aprecien
y amen a sus maestros y compañeros. Y que día tras día,
crezcan como tú en edad, sabiduría y gracia ante Dios y
ante los hombres. Amén.
12.- ORACIÓN DE LOS PADRES, POR EL PORVENIR
DE LOS HIJOS
Señor, tú conoces a cada uno y a cada uno llamas por su
nombre, t das a cada uno una vocación para llegar a la salvación,
para darte gloria y para ser una ayuda a los hombres sus hermanos.
Ha llegado también para nuestro el momento de descubrir el camino
que has señalado para él.
Ilumina su mente con tu luz, sostenlo con tu fuerza, para que no se contente
con un ideal fácil. Ilumínanos también a nosotros,
sus padres, para que le ayudemos a reconocer su vocación y a realizarla
generosamente, sin poner impedimentos a su libertad y sin oponernos a
tu guía interior. Amén.
13.-ORACIÓN DE LOS PADRES EN LA BODA DE UN HIJO
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob esté siempre con ustedes,
y les llene de bendiciones. Que él mismo lleve a término
en ustedes su bendición. Que él mismo lleve a termino en
ustedes su bendición. Que vean en los hijos de sus hijos, hasta
la tercera y cuarta generación, y después, sin fin, alcancen
la vida eterna. Que a su santa bendición añada Dios la de
tu madre y la mía.
En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
14.- ORACIÓN POR UN HIJO AUSENTE
Nuestro hijo, Señor, es también tuyo; está alejado
de nosotros, pero está contigo y tu paternidad nos consuela. En
ti permanecemos unidos. Tú ves lo que nosotros vemos; tú
puedes lo que nosotros podemos; tú eres amorosamente providente.
Aleja de él todo peligro. Protégelo ahora que está
lejos de casa. Confiamos en ti, porque eres el mejor de los padres. Amén.
15.- ORACIÓN DE LOS PADRES POR LOS HIJOS
Dame, Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo
es débil y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo
cuando sienta miedo: un hijo que sea orgullo inflexible en la derrota
honrada, y humilde en la victoria.
Dame un hijo que nunca doble la espalda cuando deba erguir el pecho; un
hijo que sepa conocerte a ti... y conocerse a sí mismo, que es
la piedra fundamental de todo conocimiento.
Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil,
sino por el camino áspero aguijoneado por las dificultades y los
retos. Allí déjalo aprender a sostenerse firme en la tempestad
y a sentir compasión de los que fallan.
Dame un hijo cuyo corazón sea claro y cuyos ideales sean altos;
un hijo se domine a sí mismo antes de que pretenda dominar a los
demás; un hijo que aprenda a reír, pero que también
sepa llorar; un hijo que avance hacia el futuro, pero que nunca olvide
el pasado.
Y después que le hayas dado eso, agrégale, te suplico, suficiente
sentido de buen humor, de modo que pueda ser siempre serio, pero que no
se tome a sí mismo demasiado serio.
Dale humildad para que pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera
grandeza, la imparcialidad de la verdadera sabiduría, la mansedumbre
de la verdadera fuerza. Entonces, Señor, yo, su padre (madre),
me atreveré a decirte: “Gracias porque mi vida no ha sido
vana”.
16.- OTRA ORACIÓN DE LOS PADRES POR LOS HIJOS
Señor, Padre todopoderoso, te damos gracias por habernos dado estos
hijos. Es una alegría para nosotros, y las preocupaciones, temores
y fatigas que nos cuestan, las aceptamos con serenidad.
Ayúdanos a amarlos sinceramente. A través nuestro, has hecho
surgir su vida; desde toda la eternidad tú los conocías
y amabas.
Danos sabiduría para guiarlos, paciencia para instruirlos, vigilancia
para acostumbrarlos al bien mediante nuestro ejemplo. Fortalece nuestro
amor para corregirlos y hacerlos más buenos. ¡Es tan difícil
a veces comprenderlos, ser como ellos nos desean, ayudarlos hacer su camino!
Enséñanos tú, Padre bueno, por los meritos de Jesús,
tu hijo y Señor nuestro. Amén.
17.- ORACIÓN DE LA MADRE POR LOS HIJOS
Oh Señor, toma bajo tu protección a los hijos que tú
me has dado. No permitas que te ofendan con el pecado: elígelos
para el cielo. Salva también mi alma y la de mi esposo. Y si quieres
llamar a tu servicio para la salvación de los hombres a uno de
mis hijos, te lo ofrezco ya desde ahora con alegría y con reconocimiento
profundo.
Perdona, Señor, mis debilidades y suple mis carencias, para que
pueda cumplir lo más dignamente mi misión en la familia
y sociedad.
Sostén a toda mi familia con el espíritu de fe, en la paz
y en la humildad, del amor y haz que nos encontremos unidos en la sociedad
de los santos, contigo, eternamente. Amén.
18.- ORACIÓN DE LOS ESPOSOS
Señor Jesús, tú nos has unido por el sacramento del
Matrimonio. Te damos gracias. Gracias por todas las alegrías que
nacen de la recíproca comunión; gracias por nuestros hijos
y por la paz de nuestro hogar. Te pedimos: que mantengas vivo cada día,
nuestro amor; no permitas que se pierda a causa de la monotonía
o de la actividad de la vida. No permitas que jamás nos falte algo
que comunicarnos y que vivamos el uno junto al otro como extraños.
Enséñanos cómo podemos cada día avivar nuestra
vida en común y haz que siempre sepamos perdonarnos y que podamos
siempre ayudarnos en nuestras decisiones.
Danos fuerza para poder enfrentarnos juntos a todas las penas. Como a
todas las pruebas. Señor, te pedimos que renueves en cada uno de
nosotros, cada día, tu amor. Amén.
19.- ORACION DE LOS HIJOS POR SUS PADRES
Dios, concédeme comprender mejor a mis padres, y saber, devolverles
amor por amor.
Si yo no puedo amarlos como antes es que debo amarlos más.
No ya como un niño que balbucea, sino como un hombre que sabe lo
que tiene que decir, y que expresa su alma en un lenguaje dulce y fuerte.
Yo me acercaré a mi padre y a mi madre, que sufren por mí,
y cuyo trabajo hasta ahora no he apreciado.
Esta noche diré y repetiré, con más comprensión
que otras veces, la antigua oración de mi infancia:
Padre nuestro, que estas en los cielos, escucha a tus hijos. Te pedimos
por nuestros padres. Por medio de ellos nos lo has dado todo, devuélveles
todo el bien que nos han hecho.
Nos han dado la vida: consérvales la salud.
Nos han dado el alimento: dales el pan de cada día.
Nos han dado el vestido: que sus almas se hallen vestidas siempre de tus
gracias.
Concédeles sobre la tierra la felicidad que se encuentra en servirte
y amarte.
Y haz que podamos estar un día reunidos en el cielo. Amén.
20.- ORACION POR LAS MADRES
Señor: tú también tienes una Madre. La tuya está
en el cielo. Es María, pero en algún tiempo estuvo en la
tierra. Ayúdanos, pues, a pedir por nuestras madres, aunque tú
no necesitas pedir por la tuya. Ellas –nuestras madres- siempre
están pidiendo por nosotros. Justo es que nosotros alguna vez pidamos
por ellas.
De las madres se han dicho cosas bellísimas.
Todas se las merecen ellas.
Ojalá nunca pudiera decirse nada malo de las madres. Sin embargo...,
y para que no se diga, Señor, concédenos madres que sepan
cual es el fin principal de ellas: la maternidad. Que jamás traicionen
esa misión tan maravillosa.
Concédenos madres que sepan amar a sus hijos con amor intenso,
con amor cristiano. El amor de instinto no basta.
Que amen a Dios en sus hijos. Que todo su amor sea para encaminarlos a
él.
Con amor que lleve hasta el sacrificio. La madre debe ser toda para sus
hijos. Tiene que ser capaz de sacrificar por ellos su cuerpo, su belleza.
Olvidarse de todo menos de que es madre.
Siempre para sus hijos. No sólo madres al traerlos al mundo, sino
siempre. Hasta la muerte.
Que críen a sus hijos con esmero y delicadeza, y que sean ellas
quienes los eduquen directamente. No hay pretexto que las exima de ese
deber.
Educándolos, vigilándolos; con una educación completa,
con una vigilancia llena de amor y caridad.
Haz, Señor, que el modelo de nuestras madres sea tu madre bendita.
Que la protectora de nuestras madres sea ella, María. Que a ella
acudan en sus afanes. Que a ella imiten en sus acciones. Ella, María,
tu Madre –también nuestra madre- siguió todos tus
pasos, sin dejar un instante de manifestarse Madre. Así, necesitamos
a nuestras madres: ¡siempre madres!
Lo más sublime de una mujer es ser madre buena.
Señor, haz que así sean ellas. Amén.
21.- ORACION DE LOS ABUELOS
Señor, nos estamos volviendo viejos; los jóvenes nos hablan
con r espeto y temen que les contestemos anticuadas historias.
A veces no comprendemos nada del mundo de hoy y sentimos el vacío
en torno al nuestro. Sabemos que tú no eres un Dios tranquilo para
viejos achacosos, sino el Dios vivo, inagotable siempre en su novedad,
contemporáneo de la actual transformación del mundo.
Comulgando tu pan y vino nos sentimos rejuvenecer: de él sacamos
vigor para no ser ancianos de aquellos que se pierden en los recuerdos
del pasado.
Concédenos, Señor, el preparar dignamente nuestra vejez,
dar sentido a nuestros días actuales. Que sepamos ofrecer cariño
a los nietos y vivir en el efecto de nuestros hijos. Amén.
22.- ORACION DEL(A) ESPOSO(A) VIUDO(A)
Padre, te has llevado a mi esposo(a). Hemos recorrido juntos una parte
de nuestro camino de esta vida. Hemos convivido las alegrías y
las penas, los gozos y las dificultades. Fue hermoso, aunque no siempre
fue fácil. De todo te doy gracias.
Ahora mi esposo(a) se ha ido. He quedado solo(a). A él (ella) dale
la felicidad eterna; a mí dame la fuerza de poder decir: hágase
tu santa voluntad. Y haz que un día, nos encontremos en la Patria
eterna. María, consuelo de los afligidos, intercede por nosotros.
Amén.
23.- ORACION PARA ANTES DE TOMAR LOS ALIMENTOS
Bendícenos, Señor:
Bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a recibir; bendice las
manos que los han preparado, da otro tanto a los que nada tienen y conduce
tu paz y tu justicia a nuestra Patria. Amén.
24.- ORACIÓN PARA DESPUES DE TOMAR LOS ALIMENTOS
Te damos gracias, Señor, por estos alimentos que nos diste y por
la alegría de esta hora. Que esto nos ayude a servirte de todo
corazón. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
25.- ORACION DE LA JOVEN EN SUS QUINCE AÑOS
Señor Dios, creo en ti con todas mis fuerzas de mi ser y por eso
te ofrezco mi juventud: guía mis pasos, mis acciones, mis pensamientos.
Concédeme la gracia de vivir tu Mandamiento nuevo, para amar a
mis hermanos por ti.
Que tu gracia en mí no resulte vana. Te lo pido por Jesús,
tu Hijo, mi salvador. ¡Oh María, Madre mía! Ante ti
presento mi ofrenda al Señor. Sé para mi, el modelo de mujer
fuerte. Toma mi corazón y hazme digna hija de Dios. Amén.
26.- ORACION DEL JOVEN ADOLSCENTE
¡Señor! Te llamo desde mi soledad...
Para los mayores a veces soy “una cualquiera”...
Para mí mismo, “un enigma”. ¡Que edad la mía!
Río locamente y lloro al instante. Me acobardo y ambiciono, amo
y odio. No comprendo la vida. No me comprendo a mí mismo. Y los
mayores tampoco comprenden mi situación.
A ti, que fuiste adolescente, ofrezco mis alegrías, mis ilusiones.
Mis dudas, mi dolor, mis primeros fracasos. Dame tu luz, tu gracia y tu
amor. Los necesito. ¡Tu Luz! Para ver claro mi camino, mi futuro,
mis posibilidades, mi limitación. Amén.
27.- ORACION DE LA JOVEN
Señor, tú que nos has confiado la grande y noble misión
de se el complemento psíquico y corporal del hombre.
Tu que has querido que seamos la delicadeza y ternura junto a su energía
y vigor, danos tu gracia.
Enséñanos a ser auténticamente femeninas y sencillas,
poniendo en la rudeza de la vida de nuestros hermanos, los jóvenes,
la dulzura de una vida pura y sana, sin coqueterías ni complicaciones.
Y que con nuestro cuerpo armonioso, con nuestra pureza de rasgos, con
el brillo de nuestros ojos, con la gracia de nuestro andar..., con todo
el atractivo que nos has concedido no perturbemos la vida de ellos, sino
que únicamente busquemos ser el estímulo que los empuje
a “prepararse” para el autentico amor y don de sí mismos.
Y no nos dejes caer en la enorme tentación de jugar al amor demasiado
pronto confundiéndolo tal vez con el sentimentalismo, sino que,
fortaleciendo nuestros corazones, ayúdanos a “entrenarnos”
también a nosotras para el verdadero amor, aprendiendo a ser generosas
y a compartir el dolor de los que sufren.
Que el amor a ti presida nuestra juventud. Amén.
28.- ORACION PARA SER BUEN ESTUDIANTE
Señor, recuérdame con frecuencia, la obligación que
tengo de estudiar. Hazme responsable: Que santifique mi trabajo de estudiante.
Que prepare bien mi misión en la vida. Que sepa agradecer el privilegio
de poder estudiar.
Que me capacite a conciencia. Que haga rendir mi juventud. Que haga una
buena sementera en mi inteligencia.
Dame la humildad para echarme en cara la negligencia con que cumplo a
veces mis tareas.
Dame valentía y constancia para aprovechar todos los instantes
en el estudio.
Enséñame a estudiar con método, a leer con reflexión,
a consultar a los que saben más para, el día de mañana
ser útil a mis hermanos y un verdadero dirigente de la humanidad.
Amén.
29.- ORACION DEL JOVEN POR ELLA
Tú sabes, Madre, que en mi juventud nueva, ha nacido en mi frente
una estrella.
Y por eso... Hoy vengo a pedirte por ella. Por aquella muchacha que ha
de ser mi esposa. Guárdala en tu regazo pura y bella, libre del
cieno inmundo, y en sus ojos claros... una luz misteriosa. Yo en cambio:
Te prometo conservarme –con tu ayuda- digno de ella. Ser luminoso
y viril, como una antorcha. Limpio como una estrella. Como un lirio altivo
montando mi guardia. Amén.
30.- POR LA FAMILIA Y LOS ANCIANOS
La familia puede con su afecto hacer aceptable, natural, eficaz y sereno
el tiempo inestimable de la vejez. Hasta en la edad más avanzada
puede seguir a finándose nuestro espíritu mediante el diálogo
y la participación activa y solidaria en todas las coyunturas de
las personas amadas.
La experiencia se enriquece y se transforma en comunión, mientras
la sabiduría del anciano puede ofrecer elementos sabios y validos
de equilibrio en la evaluación de hechos y problemas.
La experiencia del anciano se convierte también en maestra de vida
y ejemplo. Precisamente la cercanía del final de la existencia
induce a tomarse más en serio la propia misión y a no olvidar
el lugar que Dios ocupa en ella. Amén.
31.- ORACION POR LOS PADRES
¡Oh, Cristo!, guía en la verdad a los padres y madres de
la familia. Que espoleados y fortalecidos con la gracia sacramental del
matrimonio y conscientes de ser en la tierra la señal visible de
tu indefectible amor por la Iglesia, sepan estar serenos y ser decididos
al afrontar con coherencia evangélica la responsabilidad de la
vida conyugal y de la educación cristiana de los hijos. Guía,
oh Cristo, a la verdad a los jóvenes de la parroquia(decanato,
diócesis). Que no se dejen fascinar por los nuevos ídolos,
como el consumismo a ultranza, el bienestar a toda costa, el permisivismo
moral, o la violencia contestataria, sino que vivan con alegría
tu mensaje, que es el mensaje de la Bienaventuranzas, el mensaje del amor
de Dios y al prójimo, el mensaje del compromiso moral por la transformación
autentica de la sociedad. Guía, oh Cristo, en al verdad a todos
los fieles de la parroquia(decanato, diócesis). Que la fe cristiana
anime toda su vida y los convierta, ante el mundo, en valientes testigos
de tu misión de salvación, en miembros responsables y dinámicos
de tu Iglesia, felices de ser hijos de Dios y hermanos, contigo, de todos
los hombres.
¡Guíanos, oh Cristo, a la verdad!. ¡Siempre!.
32.- oRACION POR UN COMPROMISO GENEROSO
Señor Jesús, Pastor Bueno, que ofreciste tu vida para que
todos tengan la vida, concédenos a nosotros, comunidad creyente
que se extiende por el mundo entero, la abundancia de tu vida a todas
las personas consagradas a ti para el servicio de la Iglesia; hazlas felices
en su entrega, incansables en su ministerio y generosas en su sacrificio.
Y que su ejemplo abra a otros corazones a sentir y seguir tu llamada.
Señor Jesús, concede la abundancia de tu vida a las familias
cristianas para que sean fervorosas en su fe y en el servicio eclesial,
para que de este modo broten y se desarrollen nuevas en vocaciones consagradas.
Señor Jesús, concede la abundancia de tu vida a todas las
personas, especialmente a los y las jóvenes que llamas a tu servicio.
Ilumínalos en sus opciones, ayúdalos en las dificultades,
hazlos dispuestos y valientes para ofrecer su vida según tu ejemplo
y para que otros tengan la vida.
Seguro de que la virgen Santísima, Madre de Dios y de la Iglesia,
será valedora con su poderosa intercesión de esta suplica
y de que la hará grata a su Hijo Jesús, invoco sobre todos
vosotros, venerables hermanos en el episcopado, sobre los sacerdotes,
sobre los religiosos y las religiosas y sobre todo el pueblo cristiano,
y especialmente sobre los alumnos de los seminarios y de los institutos
religioso, la abundancia de las gracias celestiales, y como prenda de
ellas imparto de corazón la propiciadora bendición apostólica.
33.- PARA EDUCARNOS EN EL VERDADERO AMOR
¡Oh María!, tú que viviste en la intimidad del Padre,
del Hijo y del Espíritu, tú que diste carne al Verbo de
Dios, tú que tuviste la experiencia de la vida familiar de Nazaret,
tú que participaste con los apóstoles en el nacimiento del
pueblo de Dios, ¡quédate con nosotros!. Quédate con
nosotros para educarnos en el verdadero amor en todas las comunidades
a las que pertenecemos. ¡Que sean lugares de vida y verdad, de caridad
y paz, de intrepidez y esperanza!
¡Oh María!, ayuda a los cristianos a ser hoy testigos, como
los apóstoles de la resurrección de tu Hijo.
¡Conserva su corazón en espera de la vuelta del Maestro (cf
Mt. 24, 42-47) para que los encuentre fieles al Evangelio! que les entregó
como don.
¡Ayúdales a vivir en la unidad por la que son reconocidos
los discípulos de tu hijo! Que sepan, siguiendo tu ejemplo, conservar
en su corazón las palabras de Jesús: <<Permaneced
en mi amor. Si obedecéis mis mandamientos, lo mismo que yo he observado
los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor>> (Jn. 15,
9-10).
34.- UNIDAD EN EL MATRIMONIO
Señor, y sucedió una vez que sobre la tierra desnuda y virgen
brotó de improviso una flor echa de nieva y fuego. Fue llama que
extendió un puente de oro entre las riberas, guirnalda que engarzó
para siempre nuestras vidas y nuestros destinos. Señor, Señor,
fue el amor con sus prodigios, ríos, esmeraldas e ilusiones. ¡Gloria
a Ti, horno incandescente de amor!
Pasó el tiempo, y en el confuso esplendor de los años la
guirnalda perdió frescor, y la escarcha envolvió a la llama
por sus cuatro soldados; la rutina, sombra maldita, fue invadiendo, sin
darnos cuenta, y penetrando sin darnos cuenta, y penetrando todos los
tejidos de la vida. Y el amor comenzó a invernar.
Señor, Señor, fuente de amor; dobladas las rodillas desgranamos
ante Ti nuestra ardiente suplica:
Se tú en nuestra casa lámpara y fuego, pan, piedra y rocío,
viga maestra y columna vertebral. Restaña las heridas cada noche
y renazca el amor cada mañana como fresca primavera. Sin Ti nuestros
sueños rodarán por la pendiente. Sé Tú para
nosotros escarlata de fidelidad, espuma de alegría, y garantía
de estabilidad. Mantén, Señor, alta como las estrellas,
en nuestro hogar la llama roja del amor, y la unidad, como río
caudaloso, recorra e irrigue nuestras arterias por los días de
los días.
Se Tú, Señor Dios, el lazo de oro que mantenga nuestras
vidas incorruptiblemente entrelazadas hasta la frontera final y más
allá. Así sea.
35.- LA GRACIA DE COMUNICARNOS
Señor Jesús, llamaste “amigos” a los discípulos
porque les abriste tu intimidad. Pero, ¡qué difícil
es abrirse, Señor! ¡Cuánto cuesta rasgar el velo del
propio misterio! ¡Cuántas trabas se interponen en el camino!
Pero sé bien, Señor, que sin comunicación no hay
amor y que el misterio esencial de la fraternidad consiste en ese juego
de abrirse y acogerse unos a otros.
Hazme comprender, Señor, que fui creado no como un ser acabado
y encerrado sino como una tensión y movimiento hacia los demás;
que debo participar de la riqueza de los demás participen de mi
riqueza; y que encerrarse es muerte y abrirse es vida, libertad, madurez.
Señor Jesucristo, rey de la fraternidad; dame la convicción
y coraje de abrirme; enséñame el arte de abrirme; Rompe
en mí los retraimientos y miedos, bloqueos y miedos, bloqueos y
timideces que obstaculizan la corriente de la comunicación. Dame
la generosidad para lanzarme sin miedo en ese juego enriquecedor de abrirme
y acoger.
Danos la gracia de la comunicación, Señor Jesús.
36.- UN HOGAR FELIZ
Señor Jesús, Tú viviste en una familia feliz. Haz
de esta casa una morada de tu presencia, un hogar cálido y dichoso.
Venga la tranquilidad a todos sus miembros, la serenidad a nuestros nervios,
el control a nuestras lenguas, la salud a nuestros cuerpos.
Que los hijos sean y se sientan amados y se alejen de ellos para siempre
la ingratitud y el egoísmo. Infunda, Señor, el corazón
de los padres de paciencia y comprensión, y de una generosidad
sin límites.
Extiende, Señor Dios, un toldo de amor para cobijar y refrescar,
calentar y madurar a todos los hijos de la casa.
Danos el pan de cada día, y aleja de nuestra casa el afán
de exhibir, brillar y aparecer; líbranos de las vanidades mundanas
y de las ambiciones que inquietan y roban la paz.
Que la alegría brille en los ojos, la confianza abra todas las
puertas, la dicha resplandezca como un sol; sea la paz la reina de este
hogar y la unidad un sólido entramado. Te lo pedimos a Ti que fuiste
un hijo feliz en el hogar de Nazaret junto a María y José.
Amén.
37.- LA GRACIA DE RESPETARNOS
Jesucristo, Señor y hermano nuestro.
Pon un candado a la puerta de nuestro corazón para no pensar mal
de nadie,
no prejuzgar,
no sentir mal,
para no suponer ni interpretar mal,
para no invadir el santuario sagrado de las intenciones.
Señor Jesús, lazo unificante de nuestra fraternidad.
Pon un sello silencioso en nuestra boca para serrar el paso a toda murmuración
o comentario desfavorable, para guardar celosamente hasta la sepultura
las confidencias que recibimos o las irregularidades que observamos, sabiendo
que la primera y concreta manera de amar es guardar silencio.
Siembra en nuestras entrañas fibras de delicadeza. Danos espíritu
de alta cortesía para reverenciarnos unos a otros como la haríamos
contigo mismo. Y danos, al mismo tiempo, la exacta sabiduría para
alcanzar convenientemente esa cortesía con la confianza fraterna.
Señor Jesucristo, danos la gracia de respetarnos. Así sea.
38.- LA GRACIA DE DIALOGAR
Señor, Dios, te alabamos y te glorificamos por la hermosura de
ese don que se llama diálogo. Es un “hijo” predilecto
de Dios porque es como aquella corriente alterna que bulle incesantemente
en el seno de la Santísima Trinidad.
El diálogo desata los nudos,
disipa las suspicacias,
abre las puertas,
soluciona los conflictos,
engrandece la persona,
es vínculo de unidad
y “madre” de la fraternidad.
Cristo Jesús, núcleo de la comunidad evangélica;
haznos comprender que nuestras desinteligencias de deben, casi siempre,
a la falta de diálogo.
Haznos comprender que el diálogo no es una discusión ni
un debate de ideas, sino una búsqueda de la verdad entre dos o
más personas. Haznos comprender que mutuamente nos necesitamos
y nos complementamos porque tenemos para dar y necesitamos recibir, ya
que yo puedo ver lo que otros no ven, y ellos pueden ver lo que yo no
veo.
Señor Jesús, cuando aparezca la tensión dame la humildad
para no querer imponer mi verdad atacando la verdad del hermano; de saber
callar en el momento oportuno; de saber esperar a que el otro acabe de
expresar por completo su verdad.
Dame la sabiduría para comprender que ningún ser humano
es capaz de captar enteramente la verdad toda, y que no existe error o
desatino que no tenga alguna parte de verdad.
Dame la sensatez para reconocer que también puedo yo estar equivocado
en algún aspecto de la verdad, y para dejarme enriquecerme con
la verdad del otro. Dame, en fin, la generosidad para pensar que también
el otro busca honestamente la verdad, y para mirar sin prejuicios y con
benevolencia las opiniones ajenas.
Señor Jesús, danos la gracia de dialogar. Así sea.
39.- NECESITAMOS DE TI
Necesitamos de Ti, de Ti solamente, y de nadie más. Solamente Tú,
que nos amas, puedes sentir por todos nosotros que sufrimos, la compasión
que cada uno siente en relación consigo mismo. Sólo Tú
puedes medir qué grande, qué inconmensurablemente grande
es la necesidad que hay de Ti en este mundo, en esta hora.
Todos necesitamos de Ti, también aquellos que no lo saben, y éstos
necesitan más que los que lo saben.
El hambriento piensa que debe buscar pan y, mientras tanto, tiene hambre
de Ti. El sediento juzga necesitar agua, mientras siente sed de Ti. El
enfermo se ilusiona en desear salud; su verdadero mal, sin embargo, es
la ausencia de Ti. Quien busca la belleza del mundo sin darse cuenta,
te busca a Ti, que eres la belleza plena. El que en sus pensamientos busca
la verdad, sin darse cuenta te busca a Ti, que eres la única verdad,
sin darse cuenta te desea a Ti, que eres la única verdad digna
de ser conocida. El que se esfuerza por conseguir la paz, está
buscándote a Ti, Única paz donde pueden descansar los corazones
inquietos.
Ellos te llaman sin saber que te llaman, y su grito es, misteriosamente,
más doloroso que el nuestro. Te necesitamos. Ven, Señor.
40.- ORACION POR TODOS
Jesús, que conoces la maldad de los hombres, que recibes cada día
el vaho pestilente de nuestros pecados, y que a pesar de eso, porque nos
amas, vienes a nosotros.
Hoy te pido por todos:
por los egoístas para que aprendan a darse,
por los cobardes para que sean hombres,
por los soberbios para que conozcan su miseria,
por los vulgares para que los hagas generosos,
por los impuros para que sean limpios,
por los necios para que reflexionen un poco,
por los vividores para que no se embrutezcan,
por los envidiosos para que les des alma grande,
por los que manchan el amor para que aprendan a amar,
por los ricos para que aprendan tu exigente doctrina,
te pido por todos y también por mí. Amén.
Familia
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