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SEMANA DE LA FAMILIA 2004
Temario
“Edición especial para los asistentes”
TEMA 1
El hombre y la mujer, llamados a ser un solo corazón
LEMA: “Unidos para siempre por el amor”
0.- Preliminares
0.1.- Ambientación del lugar
Se puede adornar el lugar con la frase del lema y con los logotipos del MFC,
de ENCUENTROS MATRIMONIALES y de NOVIOS. O también se sugiere, poner
un corazón grande, con dos anillos entrelazados, que marque, cada anillo,
el sexo masculino y femenino respectivamente.
0.2 Saludo
(Con estas u otras palabras semejantes:) Sean bienvenidos todos, a partir de
este año, vamos a iniciar un estudio completo sobre el matrimonio y la
familia, sobre todo en aquellos puntos que, hoy en día, son más
atacados por la gente, o hay más confusión. Igualmente vamos a
reflexionar, a lo largo de varios años, junto con estos puntos, aquellos
que son fundamentalmente para entender el ser y quehacer del matrimonio y de
la familia, en el día de hoy, tal como Dios lo proyectó desde
el principio en las Sagradas Escrituras y en la Tradición.
Tratando de seguir un orden más o menos lógico, según nuestro
propósito evangelizador en la diócesis, iniciaremos con este primer
tema, que es fundamental y de mucha actualidad, porque hoy se están equiparando
con el matrimonio, uniones del mismo sexo y se cuestiona mucho la indisolubilidad
del matrimonio, en la práctica, por el creciente número de divorcios”.
0.3 OBJETIVO:
Reconocer que la nota esencial del matrimonio es: la unión para siempre
entre un hombre y una mujer para que la familia pueda cumplir plenamente su
misión en el mundo.
(Se explica el qué y el para qué del objetivo)
1.- Oración desde la Palabra de Dios
(Se trata de una breve lectio divina que introduzca al tema directamente)
Canto inicial: Juntos como hermanos... Unidos al rezar.... Unidos en una canción....
(también se sugiere: Nuestra unión.)
Lectura del libro del Génesis, 1,27-28. 2,18. 20. 22-24.
Al sexto día, Dios creó al hombre a su imagen. A imagen de Dios
lo creó. Macho y hembra los creó. Dios los bendijo, diciéndoles:
“sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla.
Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo
ser viviente que se mueve sobre la tierra”.
Dijo Yahvé Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Le
daré, pues, un ser semejante a él para que lo ayude”. El
hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras
salvajes. Pero no se encontró a ninguno que fuera a su altura y lo ayudara.
Y de la costilla que Yahvé había sacado al hombre formó
una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó:
“Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será
llamada varona porque del varón ha sido tomada”. Por eso el hombre
deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer y pasan a ser una sola carne”.
Palabra de Dios
-Silencio
Salmo responsorial 8,4-9.
R.- SEÑOR, DIOS NUESTRO,
QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.
L.- Cuando contemplo tus cielos, hechura de tus dedos,
La luna y las estrellas que Tú pusiste en su lugar...
¿Qué es el hombre para que Tú lo recuerdes,
o el hijo del hombre para que te ocupes de él?
R.- SEÑOR, DIOS NUESTRO,
QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.
L.- Tú lo creaste poco inferior a Dios,
Le ornaste de gloria y de honor.
Le diste poder sobre las obras de tus manos,
Y todo lo pusiste bajo sus pies:
R.- SEÑOR, DIOS NUESTRO,
QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.
L.- Las ovejas y los bueyes todos,
Y aún las bestias salvajes,
Las aves del cielo y los peces del mar,
Y cuanto surca las sendas del agua.
R.- SEÑOR, DIOS NUESTRO,
QUÉ ADMIRABLE ES TU NOMBRE EN TODA LA TIERRA.
Retroalimentación:
¿Cuáles son las enseñanzas principales que nos ofrece la
Palabra de Dios que acabamos de escuchar?
2.- SOCIODRAMA: “se nos casa lupita”
(Un grupo de amigas se encuentran en casa de Lupita que se anda casando).
MARIA.- Bueno, bueno, Lupita ¿y tú ya estás segura de que
te quieres casar?
LUPITA.- Pues, la mera verdad, ya no sé. Con todo lo que se escucha por
ahí, ya me entró la duda. Lo mejor sería oír sus
opiniones.
COCO.- La mera verdad, yo que tú, no le entraría, pues, todas
las casadas dicen que, de novios, todo es vida y dulzura. Y después,
te mandan hasta la sepultura.
TOÑITA.- Sí, sí. Tienes razón. Pues, de novios,
puras promesas; y de casados, solo tristezas.
MARIA.- Es cierto, pues, nada más vean a la vecina Chonita, cómo
la tiene ya su marido Pancho: llena de hijos y arrinconada.
TOÑITA.- Sí. Nada más pasa un tiempito de casados, y luego,
lueguito, te están reprochando todo: “no se por qué me case
contigo, si eres una desobligada. N’omás sirves p’a puro
pedir dinero. ¿Qué pecado cometí para estar soportándote?
Y todo lo que me falta aguantarte. Mejor me busco otra más joven que
tú y más bonita.
COCO.- Pues, ya escuchaste, Lupita, son puras quejas. Yo te recomiendo que no
te cases. Mejor, júntate con él, a probar suerte. Y si no te va
bien, lo abandonas y luego te buscas otro. Al fin de cuentas, ahora así
se usa.
JUANITA.- No, no, muchachas, no crean que a todas les va mal. N’omás
vean a mis papás, ya tienen 30 años de casados, y todavía
parecen novios.
LUPITA.- Yo creo que Juanita tiene razón, pues, yo quiero vivir, como
Dios manda. Y pensándolo bien, sí me quiero casar. Pues, pienso
que la clave está en dialogar con tu pareja; respetarse y superarse,
porque el matrimonio es para toda la vida.
COCO.- Eso era antes. Ahora existe el divorcio. Es mucha esclavitud casarse
hasta la muerte. De seguro, la primera en morirse, somos nosotras las mujeres,
con tanta friega.
Retroalimentación
2.1.- ¿De qué están hablando las muchachas?
2.2.- ¿Qué te parece la opinión de cada una?
2.3.- ¿Cuál es tu opinión?
3.- CONTEMPLACIÓN A LA LUZ DE LA FE
1.- El matrimonio es una alianza
El matrimonio es una alianza por la que el varón y la mujer constituyen
entre sí un contrato (consorcio) de toda la vida.
Esto significa que el matrimonio es una alianza entre dos iguales. Ambos son
los ministros de esa alianza, con los mismos derechos y obligaciones.
Tratándose del matrimonio cristiano, los dos esposos, son los ministros
y el sacerdote es solo el testigo oficial de la Iglesia, quien bendice y ratifica
su unión sagrada. Realmente, pues, quienes se casan, son los esposos
contrayentes.
2.- El matrimonio es vitalicio
Si toda alianza es por un tiempo determinado, la alianza del matrimonio dura
hasta que la muerte los separe. Y es que en el caso de la alianza matrimonial,
la naturaleza misma de los fines que pretende, exigen a los esposos llevar una
vida en común de manera vitalicia. Es decir, hasta que la muerte los
separe. El tiempo, pues, no lo determina la voluntad de los que se casan, ni
las leyes humanas, sino que la naturaleza misma del amor esponsal y paternal,
pide a los contrayentes, naturalmente, un amor permanente y una presencia permanente,
como esposos y como padres de familia.
3.- El matrimonio es entre un hombre y una mujer
La alianza matrimonial es siempre entre un hombre y una mujer. Y no puede ser
de otra manera, porque los dos fines del matrimonio, a los que naturalmente
está ordenado el matrimonio: amor esponsal y procreación, son
imposibles de realizarse, si no es en la unión permanente de un hombre
y una mujer. Nunca será, pues, un matrimonio, naturalmente hablando,
la unión permanente de dos varones o de dos mujeres. Aunque las leyes
humanas, en algunos países, las reconozcan jurídicamente, nunca
podrán estar por encima de la ley natural que el Creador ha puesto en
la misma naturaleza del ser humano, creado hombre y mujer.
Efectivamente, la Palabra de Dios, al narrar la creación del ser humano,
nos expresa con claridad: 1° Que Dios es el autor del matrimonio. 2°
Que creó al ser humano hombre y mujer. 3° Que los hizo para vivir
en pareja.
4.- El matrimonio es ser el hombre y la mujer una sola carne
En el mismo relato creador del Génesis, el mandato que Dios da al hombre
y a la mujer es que “sean los dos una sola carne”. Es decir, les
pide que vivan el hombre y la mujer que se casan, en unión y comunión
de cuerpos, de mentes, de corazones y de almas, hasta llegar a ser los dos un
solo viviente. Dicho mandato nunca se podrá lograr con dos personas del
mismo sexo, porque aunque, el hombre y la mujer, sean los dos igualmente imagen
y semejanza de Dios, son sexualmente distintos, interna y externamente. Además,
el hombre y la mujer, están hechos para unirse y complementarse; para
vivir en comunión y enriquecerse con sus mutuas diferencias.
5.- De la unidad del amor a la fidelidad y permanencia en el amor
Finalmente, en el mismo carácter de la unidad pedida a los que se casan,
Dios manifiesta que esa unión es de por vida, porque no se puede ser
un solo viviente, si no hay permanencia en el amor que los hace una sola cosa.
Como un ser humano no puede separarse de manera semejante no pueden separase
los esposos, porque ya son un solo ser.
Mientras vivan, pues, no pueden separarse los que se aman y prometieron amarse
hasta la muerte. Realmente no ama para el matrimonio quien no está dispuesto
desde al principio a serle fiel a su pareja. Tan fuerte es el imperativo de
ser una sola carne, los esposos, que luego en el Evangelio, Jesús, ratificará
el mandato de su Padre, al afirmar que “lo que Dios ha unido, no lo puede
separar el hombre”.
Para San Pablo, casarse en el Señor, será sin duda, esa permanencia
en el amor, como Cristo permanece amando fielmente a su esposa.
Además de que la misma naturaleza del amor humano exige permanencia en
el amor, definitivamente el amor a los hijos, lo hace indisoluble y vitalicio,
porque no se puede amar a los hijos sin acompañarlos a lo largo de toda
su vida, con un corazón entero, sin divisiones, ni fracturas. No se puede
ser padre sólo cuando los hijos son niños, ni es un amor plenamente
paternal el que lo quiere dar en tiempos compartidos con su familia y con su
“otra familia”. Definitivamente, la paternidad responsable se ejerce
solo en una y única familia. Dice el evangelio que: “quien sirve
a dos señores, con alguno queda mal”. En nuestro caso, el primer
matrimonio, recibido sacramentalmente, y la familia que pueda venir de él,
es el que cuenta.
Para garantizar un desarrollo integral de los hijos y poderles ofrecer la plena
seguridad, es necesaria una comunidad de vida y de amor, permanentes, hasta
que la muerte los separe.
Retroalimentación
3.1.- ¿Qué nos dice la Palabra de Dios?
3.2.-¿Qué nos dice el catecismo universal de la Iglesia?
4.- CONFRONTANDO NUESTRA FE CON LA REALIDAD
Nuestras comunidades son espectadoras pasivas y confundidas, ante las parejas
de hombres y de mujeres que piden sea reconocida legalmente su unión,
como si fuera un verdadero matrimonio.
Aumenta en nuestros pueblos la exhibición de más personas que
públicamente confiesan su tendencia hacia personas del mismo sexo, especialmente
entre los jóvenes.
Los Medios de comunicación, especialmente la televisión, exaltan
a los homosexuales y lesbianas, confundiendo sus derechos con sus desviaciones
sexuales.
La televisión está influyendo en nuestras familias, alterando
gravemente su escala de valores, al presentar estas situaciones como algo normal
que se debe respetar sin comentarios.
Cada día hay más familias que, alguno de sus miembros, tiene problemas
de identidad sexual, ante el desconcierto y molestia de los padres, incapaces
de orientarlos.
Para la mayoría de los jóvenes alteños, las parejas del
mismo sexo siguen siendo un atentado contra la naturaleza humana y una degradación
de la persona.
Se rechaza a este tipo de personas con cierta violencia, atentando con frecuencia
contra su dignidad de personas.
Crece en nuestros pueblos alteños, alarmantemente el número de
los divorcios y de las declaraciones de nulidad matrimonial.
Nuestros novios católicos se ven afectados por una mentalidad de casarse
hasta que dure el amor entre ellos.
Aumenta el número de separaciones de hecho.
La práctica civil del matrimonio y del divorcio, tan frecuente en el
vecino país de Norteamérica, está afectando gravemente
a los matrimonios que emigran o viven temporalmente allá.
Crece el número de divorciados que no hayan cómo compaginar su
situación con su vida cristiana, especialmente sacramental.
La mayoría de los alteños se acerca al matrimonio con el ideal
de permanecer juntos hasta que la muerte los separe, aunque en la práctica,
algunos buscan el divorcio o la separación, sobre todo los varones.
Retroalimentación
¿Qué hechos positivos y negativos de los mencionados se dan en
nuestra comunidad y cuáles faltan?
5.- LOS DESAFIOS Y COMPROMISOS QUE NOS PLANTEA
5.1.- ¿Qué desafíos, como Iglesia diocesana nos está
planteando esta situación que hemos reflexionado?
5.2.- ¿Qué debemos hacer en nuestra parroquia para responder adecuadamente?
5.3.- ¿A qué compromiso personal nos lleva?
6.- Celebrando nuestra fe
(Indicaciones para la celebración conclusiva: Cada familia se tomará
de la mano y con una mano se unirá a las otras familias. Para la oración
última, previamente se pedirá a un papá y a una mamá
que presidan la oración.)
CATEQUISTA: Hoy estamos más seguros que nacimos para unirnos en un solo
corazón toda la familia y todas las familias.
Por eso, juntos, pidamos al Padre del cielo que nos dé el Pan Eucarístico,
el Pan divino que nos une en el amor y nos hace un solo Cuerpo de Cristo. Como
Iglesia doméstica digamos:
R.- Padre nuestro....
CATEQUISTA: Ahora concluyamos nuestra oración pidiendo todos juntos:
ORACIÓN:
MAMA.- Señor, haz que nuestro hogar sea un sitio de tu amor.
PAPA.-Que no haya injuria, porque Tú nos das comprensión.
MAMA.- Que no haya amargura porque Tú nos bendices.
PAPA.- Que no haya egoísmo, porque Tú nos alientas.
MAMA.- Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón.
PAPA.- Que no haya abandono porque Tú estás con nosotros.
MAMA.- Que sepamos marchar hacia Ti en nuestro diario vivir.
PAPA.- Que cada mañana amanezca un día más de entrega y
sacrificio.
MAMA.- Que cada noche nos encuentre con más amor de esposos.
PAPA.- Haz, Señor, nuestras vidas que quisiste unir, unas páginas
llenas de Ti.
MAMA.- Haz, Señor, de nuestros hijos, lo que tu anhelas.
PAPA.- Ayúdanos a educarlos, a orientarlos, por tu camino.
MAMA.- Que nos esforcemos en el consuelo mutuo.
PAPA.- Que hagamos del amor, un motivo para amarte más.
MAMA.- Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.
PAPA.- Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro,
MAMA.- Nos concedas el hallarnos unidos para siempre en Ti. Amén.
Canto final: Donde hay caridad y amor...
Familia
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