Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 05:16

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TEMA 5
APRENDIENDO CON MARIA A SER FAMILIA EUCARISTICA
LEMA: “A ejemplo de María, vivamos la Eucaristía”

0.- Preliminares

0.1.- Ambientación del lugar
Se puede usar el lema como ambientación. También puede ser algún cartel mariano, de fiestas patronales que presente a la Virgen María en relación con la Eucaristía. Además se sugiere escenificar, mientras se hace la Oración desde la Palabra de Dios, a la Virgen María con la hostia entre sus manos y el cáliz, a punto de comulgar. O con el Niño Dios entre sus manos, teniendo en su pecho, de fondo, una hostia grande blanca. Luego se explica que la Virgen María recibió en la encarnación a Jesús en su seno y después lo recibió en la Sagrada Eucaristía.

0.2 Saludo y enlace con el tema anterior

(Con estas u otras palabras semejantes:)Con gusto los recibimos y valoramos su interés que se ha manifestado en su pronta asistencia y participación, a través de sus comentarios a los temas aquí compartidos.
RECORDAMOS que el tema se titula: “La familia, el mejor espacio para el desarrollo integral de la persona.
Los puntos principales fueron: 1.- que la familia es el mejor espacio para comunicarnos y convivir.
2.- que la familia es la Iglesia Doméstica donde se nos educa en la fe, y se nos prepara para recibir la gracia de los sacramentos.
3.- que de la familia han de surgir los apóstoles de las otras familias, donde también se crea y se ame a Dios y a los hermanos.

0.3 OBJETIVO:
Reafirmar en la familia que su participación en la eucaristía da fundamento y dinamismo a su vida cristiana y es la mejor escuela de espiritualidad y caridad fraterna, a ejemplo de María, la mujer eucarística.
(Se explica el qué y el para qué del objetivo)

1.- Oración desde la Palabra de Dios
(Se trata de una breve lectio divina que introduzca al tema directamente)
Canto inicial: Hija de Sión alégrate...

Lectura del evangelio de san juan, 19,25-27.
Junto a la cruz de Jesús estaba de pie su madre, y también la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús viendo a su madre y, junto a ella, al discípulo que amaba, dijo a su madre: “Mujer, he ahí a tu hijo”. Después dijo al discípulo: “He ahí a tu madre”. Y desde este momento el discípulo la recibió consigo. Palabra del señor

lectura del libro de los hechos de los apóstoles, 1,12-14. 2,1-4. 42-44.
Después de la ascensión del Señor regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos que está cerca de Jerusalén, distante la caminata de un sábado. Y luego que entraron, subieron al cenáculo donde tenían su morada: Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo, Simón el Zelote y Judas de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en oración, con las mujeres, con María, la madre de Jesús, y con los hermanos de Éste.
Al cumplirse el día de Pentecostés, se hallaban todos juntos en el mismo lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido como de viento que soplaba con ímpetu y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas divididas como de fuego, posándose sobre cada uno de ellos. Todos fueron entonces llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, tal como el Espíritu les daba que hablasen.
(Desde entonces, todos) ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Y sobre todos vino temor, y eran muchos los prodigios y milagros obrados por los apóstoles. Todos los creyentes vivían unidos y todo lo tenían en común. Palabra de dios Lectura

-Silencio

Salmo responsorial.

R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en ti, Salvador y Rey.

L.- Alzate yo resplandece porque viene tu luz,
Sobre ti se alza la gloria del Señor,
Mientras las tinieblas se extienden por la tierra,
Y yacen los pueblos en densa oscuridad.

R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en ti, Salvador y Rey.

L.- Hacia tu luz caminarán las naciones,
Y los reyes al fulgor de tu aurora.
Alza los ojos y mira en torno tuyo:
Todos tus hijos vienen a ti.

R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en ti, Salvador y Rey.

L.- Verás todo esto radiante de gozo,
Te llenarás de emoción,
Porque haré de ti un objeto de orgullo,
Causa de alegría por la eternidad.

R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en ti, Salvador y Rey.

L.- Ya no será el sol tu luz en el día,
Ni te alumbrará la claridad de la luna,
Porque el Señor será tu luz eterna
Y tu belleza será tu Dios.

R.- Hija de Sión alégrate porque el Señor está en ti, Salvador y Rey.

Retroalimentación:
¿Cuáles son las enseñanzas principales que nos ofrece la Palabra de Dios que acabamos de escuchar?

2.- SOCIODRAMA

¡A MÍ SÍ ME GUSTA IR A MISA¡

PEPE.- Y, ¿por qué tengo que ir a Misa, Mamá? Ya soy mayor de edad.
MAMA.- Pues, no te comportas como tal. Es una vergüenza que a tu edad, todavía tenga una que recordarte tus deberes.
PEPE.- La misa no es un deber. La misa es por devoción. Uno va a misa cuando le nace del corazón.
MAMA.- Yo, lo único que sé, es que cuando hiciste la primera comunión, te comprometiste, no solo de visitar a tu amigo Jesús, cada domingo, asistiendo a misa, sino que también te comprometiste a recibirlo en la sagrada comunión. A toda la familia nos sirve mucho ir a misa.
ANA.- A ver, mamá, entonces ¿por qué mi papá, seguido falta a misa?
MAMA.- Otra vez la burra al trigo. Ni tu papá, ni yo, somos el mejor ejemplo de cristianos. Pero hacemos el mejor esfuerzo. Además, tu papá, no es cierto que seguido falta a misa. Alguna vez, por la tienda de abarrotes que tenemos, ha tenido que entretenerse más de lo pensado, porque así le están pidiendo el favor, gente del rancho, que no tiene otro día para llevar sus provisiones. La caridad también es un deber.
JUANITO.- Yo no los entiendo por qué no les gusta ir a misa. Yo me muero de ganas de hacer ya mi primera comunión. El Padre Roberto dice que ya estoy preparado, mamá.
MAMA.- Sí, mi cielo. Qué ganas que este par de burros, tuvieran un poquito de la ilusión que tú tienes, Juanito.
ANA.- Para burros, Pepe, en la escuela, puros seises saca.
PEPE.- Eso no es cierto, Ana. Ya porque tú eres cerebrito, quieres todos seamos igual de aburridos que tú.
MAMA.- A callar. Hijos, yo fui catequista, antes de casarme con su papá, y aprendí que la misa es el centro de la familia.
ANA.- A mí, sí me gusta ir a misa, mamá. Y más, cuando vamos todos juntos en familia.
PEPE.- A mí también me gusta. Pero, prefiero ir a la misa juvenil del Padre Juanjo, es muy buena onda.
MAMA.- La misa vale lo mismo cualquiera que sea quien la celebra. Pero, no se han fijado que, ¿hasta de la misa, podemos platicar?
ANA.- Y ¿por qué mucha gente no va a misa, mamá?
MAMA.- Qué buena pregunta. Yo pienso que los domingos, sobre todo los hombres, se ocupan de divertirse o de pasearse.
PEPE.- Sí, casi hombres grandes no van.
ANA.- Eso no es cierto. Los que no van, son los chavos como tú.
MAMA.- Yo pienso que el problema es muy complejo. Lo cierto es que se está perdiendo la fe. La gente cada vez, solo va a misa, cuando hay ceremonias, por pura cuestión social. El domingo ya no es para la gloria de Dios, sino solo para el servicio del hombre.
PEPE.- Híjole, mamá, ahora te están echando un sermón, como los del Padre Juanjo.
ANA.- Es que las mujeres somos más fregonas que los hombres.
PEPE.- Qué mosco de picó. A poco eres feminista.
MAMA.- Bueno, hay algunas mujeres muy distinguidas, como...
ANA.- Como la Virgen María. ¿Acaso no decimos: “Bendita entre todas las mujeres”?
PEPE.- Oye, mamá, tú que fuiste catequista, a propósito de la misa, ¿la Virgen fue a misa y comulgó?
MAMA.- Yo, alguna vez, oí, por cierto, al Padre Juanjo, que la Virgen María participó en las primeras misas de la Iglesia primitiva. Que muy probablemente comulgó de manos de los apóstoles. Imagínense con qué amor de Madre participaría y lo recibiría en su corazón. Sin duda, ella es nuestro mejor modelo para la misa.

Retroalimentación
2.1.- ¿De qué están hablando la mamá y sus hijos?
2.2.- ¿Qué te parece la opinión de cada uno?
2.3.- ¿Cuál es tu opinión?

3.- CONTEMPLACIÓN A LA LUZ DE LA FE

1.- De la alianza de la Eucaristía a la alianza del matrimonio
Aunque es el bautismo quien abre al cristiano a la vida de Dios y el primero que lo santifica, la máxima expresión de vida y de santificación para el cristiano se da en la Eucaristía.
Ahora bien, el matrimonio cristiano está íntimamente unido a la Eucaristía, porque siendo la misa fundamentalmente una alianza de Dios con nosotros, sellada con la sangre y el sacrificio de Cristo, esta alianza ilumina y da sentido a la alianza matrimonial.
Por tal motivo, la Iglesia pide habitualmente que el matrimonio se celebre “dentro de la Misa”.
A la luz, pues, de la Eucaristía como la Nueva Alianza, la Iglesia invita a los esposos a reflexionar, a comprender y a vivir, con mayor intensidad la gracia y las posibilidades del matrimonio y de la familia cristiana.
Insistimos que la Eucaristía es la fuente misma del matrimonio cristiano por que el sacrificio de Cristo representa la alianza de amor a Cristo con la Iglesia. Y como Cristo vive su relación amorosa, según el decir de San Pablo, así deben vivir los esposos su alianza de amor.
Si analizamos el sacrificio de la Nueva y Eterna Alianza, encontraremos los rasgos fundamentales que configuran interiormente a los esposos y vivifican desde dentro su alianza conyugal: el amor fiel; la entrega total; el dar la vida por quienes se aman; la permanencia en el amor; la fecundidad como signo de amor y de vida....

2.- De la Eucaristía, manantial de caridad, a la caridad familiar
Una de las más frecuentes afirmaciones en torno a la Eucaristía es que la Eucaristía es el Sacramento del Amor.
Las palabras de la última cena, en el relato de San Juan, están cargadas de amor, al referirse a la Eucaristía.
La Eucaristía al representar y hacer vivo el sacrificio del amor de Cristo por su Iglesia, fácilmente nos lleva al sacramento del matrimonio, cuyo objeto central es el amor mutuo de los esposos, siempre abierto a la vida.
Como Cristo amó a su Iglesia y se entregó hasta una muerte de cruz por ella, así invita a los esposos a entregarse entre si, y a sus hijos.
La Eucaristía será siempre, pues, manantial de caridad; donación que salva y da vida, y la participación de la familia en ella da fundamento a la caridad en familia.

3.- De la Eucaristía a la comunión y misión de la familia
La familia cristiana encuentra en la Eucaristía el fundamento y el alma de su comunión y de su misión, ya que el Pan eucarístico hace de los diversos miembros de la comunidad familiar un único cuerpo; la lleva a la unidad y a la integración de todos. Si la familia que reza unida, permanece unidad, siempre logrará más plenamente esa unidad si se reúne en torno a la Eucaristía.
Pero también, al comulgar, la familia participa en el Cuerpo de Cristo que fue entregado y en la Sangre derramada de Cristo, que es fuente inagotable para la familia cristiana del dinamismo misionero y apostólico, al que nos urge Cristo al subir al cielo.
Además, cuando decimos: Misa, estamos hablando de la misión que nos espera al concluir la celebración eucarística. La comunión eucarística lleva a la familia a cumplir una misión dentro de la familia y fuera de ella.

4.- Aprendiendo con María a vivir la Eucaristía
Porque María estuvo presente en medio de la Iglesia primitiva, después de la resurrección y ascensión de su Hijo Jesucristo. Ella, junto con los apóstoles y los primeros discípulos, vivió las primeras eucaristías.
Por eso, el Papa Juan Pablo afirma que “María puede guiarnos hasta este Santísimo Sacramento, porque tiene una relación profunda con él.” A tal punto es verdad esto, que no duda el Papa en llamarla la mujer eucarística. Pero María no es la mujer eucarística solo por ser de las primeras en participar de la Eucaristía, toda su vida es quien la constituye, la mujer eucarística, siempre guía y modelo para toda la Iglesia.
Hay un paralelo y alegoría entre María como esposa y como madre con la Eucaristía. Si el matrimonio es una alianza y la eucaristía también, María hizo una alianza con el mismo Dios, cuyo verdadero esposo era el Espíritu Santo, concibiendo al Hijo de Dios y dándole la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Señor.
La alianza matrimonial de la Virgen María, como la alianza de todos los esposos, llevó a la Virgen, por una parte, a una fidelidad total, hasta el punto de hacer la voluntad de Dios como su esclava. Y por otra parte, permaneció en el amor con José y con su Hijo Jesús, hasta estar toda su vida junto a Cristo y no solamente en el Calvario.
La Virgen María vivió como todo padre de familia, la dimensión sacrificial de la Eucaristía, siendo víctima junto con su Hijo, en la cruz, mediante su compasión, pero desde antes, aceptando la espada de dolor que atravesó su alma por causa de su Hijo.
También la Virgen, no solo recibió a Jesús eucarístico, sino que asumió su compromiso de darle forma en la comunidad de sus seguidores, los cristianos, a quienes recibió al pié de la cruz, en la persona de Juan, como sus hijos.

En conclusión:
-La Eucaristía es una vivencia de amor para todos los cristianos, pero sobre todo para la familia, es el espacio donde más visiblemente la familia se hace Eucaristía y la Eucaristía se hace familia, Iglesia aquí y ahora.
-Para los esposos, la Eucaristía, ha de ser el origen y el manantial que alimente su alianza de amor y la haga irrompible.
-Para la familia ha de ser el banquete que reúne en el amor; el sacrificio que inspire la entrega total y la presencia divina que garantice una fidelidad hasta la muerte.
-María siempre está presente con la Iglesia y como Madre de la Iglesia en todas nuestras celebraciones eucarísticas, formando en nosotros a Cristo para que aprendamos de Ella. Y nos dejemos acompañar por Ella.

Retroalimentación
3.1.- ¿Qué nos dice la Palabra de Dios?
3.2.-¿Qué nos dice el catecismo universal de la Iglesia?

3.3.- RESUMIENDO, los puntos tratados fueron: 1.- que hay una analogía (parecido) entre la Eucaristía como alianza y el matrimonio como alianza.
2.- que la Eucaristía, siendo el sacramento del amor, es manantial del que debe beber la familia para vivir la caridad familiar.
3.- que la asamblea eucarística debe aprender la familia a ser comunidad de vida y de amor.
4.- que la Virgen María, de muchas maneras, nos enseña a vivir la eucaristía como Madre de Cristo Eucaristía, y como miembro de la Iglesia primitiva. La Virgen María participó primero en el sacrificio de la cruz, donde su hijo Jesucristo fue, a un tiempo, víctima, sacerdote y altar. Y luego participó el sacrificio sacramental de la misa.

4.- Confrontación con la realidad

La misa dominical sigue siendo, para muchas personas, una obligación que trata de cumplirse en nuestras comunidades, especialmente por las mujeres y los niños.
Aunque, con frecuencia, tiende a convertirse en un acto social, la Misa se busca como el mejor espacio para celebrar la fe de la familia en sus principales eventos de familia.
Cada vez más, sobre todo nuestros varones y jóvenes, con cualquier motivo, dejan de asistir a Misa los domingos.
Por motivación familiar, cada cual busca la misa para alcanzar favores o agradecerlos; para pedir bendiciones, el perdón o la salud.
Muchos de nuestros fieles se nutren solo de las predicaciones y oración de la misa en la que participan.
La homilía es escuchada con mayor provecho cuando se aplica a la vida familiar.
Cada día son más los que comulgan los domingos. En los tiempos fuertes del calendario litúrgico, en nuestras comunidades, aumenta la asistencia a misa entre semana.
La Virgen María se ve más como intercesora que como la Mujer Eucarística.
La práctica de la comunión eucarística es menos frecuente que la asistencia a misa.
En nuestras familias, mediante el ejemplo de las madres, aprenden los hijos a visitar el Santísimo Sacramento.
La comunión a los enfermos es una práctica que se multiplica y se agradece por las familias de los enfermos.
Se valora y se pide por parte de las familias la misa.
En los barrios, la misa, acerca a las familias a las cosas de Dios y las hace más solidarias entre sí.

Retroalimentación
¿Qué hechos positivos y negativos de los mencionados se dan en nuestra comunidad y cuáles faltan?

5.- LOS DESAFIOS Y COMPROMISOS QUE NOS PLANTEA
5.1.- ¿Qué desafíos, como Iglesia diocesana nos está planteando esta situación que hemos reflexionado?
5.2.- ¿Qué debemos hacer en nuestra parroquia para responder adecuadamente?
5.3.- ¿A qué compromiso personal nos lleva?

6.- Celebrando nuestra fe
(Indicaciones para la celebración conclusiva: La misma persona que representó a María, al inició de la reflexión, se invita a ponerse en un lugar visible a todos.)

CATEQUISTA:
La Virgen María, desde gran experiencia de Madre, que recibió con grande amor a su hijo Jesucristo, realizó de esta forma la primera y más profunda comunión. Pero también, cuando su hijo, el Señor resucitado, se ausentó de en medio de nosotros, dejándonos su presencia adorable en la Sagrada Eucaristía, Ella se reunió siempre, con los apóstoles, discípulos y demás seguidores de su hijo Jesucristo, para participar en las primeras Eucaristías de la Iglesia Primitiva y recibir con grande fe y amor, a Jesús Eucaristía, su hijo. Por eso hoy, queremos alternar Aves marías con peticiones a la Madre de Dios y Madre nuestra, a favor de la familia:

MAMA.- Te pedimos que nos hagas entender el gran tesoro que es la familia, para que hagamos todos de ella, un espacio de encuentro y una hoguera de amor, donde todos nos sirvamos como verdaderos hermanos.
CATEQUISTA: Dios te salve María...
R.- Santa María...

PAPA.- Te pedimos que, entre todos los miembros de la familia, construyamos la Casa de Dios, la Iglesia doméstica, donde se ore, se crea, se ame y se dé culto al verdadero y a su Madre Santísima, la Virgen María, que también es nuestra Madre.
CATEQUISTA: Dios te salve María...
R.- Santa María...

HIJO.- Te pedimos que los padres y los hermanos, pongamos lo mejor de nosotros para hacer de nuestra familia un taller que nos forme y capacite para el trabajo honrado y que también sea una escuela que continuamente nos enseñe los valores cristianos y humanos.
CATEQUISTA: Dios te salve María...
R.- Santa María...

CATEQUISTA: Terminemos, nuestra jornada de reflexión invocando al Padre del cielo que nos dio a su Hijo Jesucristo, por María y nos lo sigue dando, ahora por la Santa Eucaristía. Pidámosle que con el mismo amor con que María recibió siempre, en su seno y en su corazón, a Jesús, nosotros lo recibamos hasta ser un solo corazón con Él. Pidámosle, diciendo:

TODOS.- Padre nuestro...

CATEQUISTA: Terminemos, también nuestra jornada de reflexión, consagrándonos a la Santísima Virgen María:

TODOS.- Bajo tu amparo nos acogemos, ¡Oh Santa Madre de Dios¡.....
Dulce Madre, no te alejes....

Canto final: Mientras recorres la vida...

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