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Hoy
Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 02:16
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TEMA 7: ORACION INICIAL: Entronización de los Evangelios. Procesión con cada
uno de los Evangelios abierto en su inicio y acompañado de una veladora,
mientras se canta: "Es fuerte tu Palabra". Se lee el inicio
de cada Evangelio, y a la lectura sigue una pequeña explicación de
las características de dicho Evangelio (y la razón de los cuatro seres
vivientes que los representan): Mateo 1,1-2.16; Marcos 1,1-5; Lucas
1,1-4.8-12; Juan 1,1-5.14. PRIMERO VEAMOS ¿Recuerdan cómo era la Misa antes del Concilio Vaticano
II? ¿Qué importancia se daba a la Palabra de Dios? ¿Qué textos bíblicos
se leían? ¿Qué diferencias notamos ahora? Antes de la reforma
litúrgica del Vaticano II, era muy pobre: sólo Epístola, textos breves,
en latín, repetidos. Incluso no se sentía
parte de la Misa: se le llamaba "antemisa" o "parte
didáctica", como una mera preparación; si alguien no estaba durante
ella no por eso pecaba de haber faltado al mandamiento de "oír
Misa entera los domingos y fiestas de guardar". Se celebraba con un
Misal plenario, donde el único actor era el sacerdote, recitando una
Palabra ininteligible. El Concilio pidió abrir
al pueblo los tesoros de la Palabra de Dios, para alimentar su fe
y evitar el riesgo de repetición con una lectura más abundante, variada
y selecta (SC 24, 35). Ahora hemos restablecido
las Lecturas del Antiguo Testamento; se tiene una lectura semicontínua
de todos los libros en sus principales pasajes, los domingos se expresa
el dinamismo AT-NT-Evangelio, hay textos para las Misas especiales
aunque se recomienda usarlos poco. Los documentos repiten
que es parte integral de la celebración (aunque la mentalidad puede
permanecer en el pasado), pues es presencia eficaz de salvación. AHORA PENSEMOS Ver en grupitos o binas la OGMR y la OLM, para buscar
la estructura, partes y desarrollo de la Liturgia de la Palabra de
la Misa. Se distribuyen en tres
grupos para estudiar la OLM: 1. Elementos estáticos; 2. Lugar y objetos;
3. Oficios y ministerios. Harán la exposición
y entregarán trabajo escrito a nivel equipo. a) Elementos estáticos
de la Liturgia de la Palabra. 1. Lecturas bíblicas. OLM 11-18; OGMR 33-34.
Es el elemento constitutivo por excelencia, que no puede ser sustituido
por nada. Cristo el Señor está presente en su palabra con su ser eterno
y con su realidad histórica desde la Encarnación hasta la Pascua.
Toda la escritura habla del Verbo encarnado (Lucas 24,27; Juan 5,39).
2.
Salmo responsorial. OLM 19-22; OGMR 36. Psalmós = canto
poético acompañado de instrumentos (psalterion). Es una plegaria poética,
que es Palabra de Dios, con la cual le respondemos a su mensaje. No
se puede sustituir por un canto. Tiene su ministro propio que es el
salmista. De suyo no es un texto para leerse: fórmula salmódica, salmo
musicalizado, declamación con arpegios. La forma ordinaria es responsorial,
aunque podría ocasionalmente hacerse directo. Isaías 55,10-11. 3.
Evangelio. OLM 23 y OGMR 35.
Cristo resucitado se hace presente para hablar a su Iglesia
reunida en su nombre, a fin de edificarla al servicio del mundo y
como testigos. Jamás podrá ser sustituido. Se rodea de gestos de veneración
porque es el mismo Cristo: procesión con el evangeliario y canto del
aleluya, saludo, signación, incensación, beso al libro. 4.
Homilía. OLM 24-27; PO 4; IOe 54. Es parte de la Liturgia
(SC 52). Obligatoria los domingos y fiestas (CIC 767). Es un acto
sacramental que es parte de la celebración eucarística y corresponde
a la función presidencial (de maestro auténtico de la fe). Sirve de
puente entre la Palabra proclamada, la Palabra celebrada y la Palabra
vivida. Relaciona un aspecto de la Palabra con un aspecto de la celebración
y las necesidades de los escuchas. No es una conferencia, ni un sermón
temático, ni un panegírico, ni una catequesis o exhortación moral;
sugiere una conversación familiar y predicación litúrgica como monición
más completa para vivir el Misterio. Si se hace desde el ambón subraya
su conexión con la Palabra (OGMR 272); si se hace desde la sede subraya
su carácter presidencial y jerárquico (OGMR 271). Ni muy larga, ni
muy corta; tomar en cuenta las condiciones de los presentes (OT 48). 5. Profesión de fe.
OLM 29; OGMR 43-44. 6.
Oración universal o de los fieles. OLM 29; OGMR 45-47. 7. Silencio sagrado.
OLM 28; OGMR 23; SC 30. b) Elementos dinámicos
de la Liturgia de la Palabra. 1. Diálogo entre
Dios y su pueblo. Dios habla a su pueblo,
y el pueblo responde con en canto y la oración" (SC 33). El anuncio
se convierte en experiencia viva. Existe una intercomunicación entre
Dios y el hombre en Cristo. Toda celebración comporta la proclamación-escucha-respuesta
de la misma Palabra. La liturgia es un diálogo ininterrumpido entre
la palabra, y el hombre llamado a ser un eco de esta misma Palabra
divina en el culto y en la vida diaria. 2. Renovación de
la Alianza. En la liturgia se actúa
la Nueva Alianza. Dios convoca por la Palabra a su pueblo en asamblea
y le anuncia la divina Alianza; y la Alianza nueva y eterna se realiza
en la Eucaristía, representada en signos sacramentales. La mediación
sacerdotal de Cristo se ejerce. Es un encuentro personal y vivo entre
Cristo salvador y su amada Esposa la Iglesia asociada al coloquio
eterno del Verbo (SC 83). Al pueblo congregado, como a la asamblea
del desierto, Dios le invita a escuchar su voz (Salmo 94,8; Hebreos
4,7; Marcos 9,7), para que ofrezca el sacrificio de alabanza. 3. Convocación de
la Iglesia. El pueblo de Dios se
reúne mediante la Palabra del Dios vivo (PO 4; LG 26). Con la asistencia
del Espíritu Santo, la Palabra se acoge, medita, transmite fielmente,
a través de la variedad de ministerios eclesiales. Sin la palabra,
la Iglesia no puede subsistir (DV 23). c) Lugar y objetos. 1. El ambón.
OGMR 272; OLM 32-34. No es un simple mueble, sino un espacio
celebrativo, de la calidad del altar y de la sede presidencial. Es
un signo vivo del alimento de la Palabra, de la congregación de la
asamblea en torno a ella, y de Cristo-Palabra. 2. El Leccionario.
OLM 60; 35-37. La Iglesia dispone las riquezas de la Biblia
de modo inteligente, según sensibilidad y tradición. El Leccionario
es el modo normal y habitual que tiene la Iglesia para leer eclesialmente
la Palabra de Dios del Libro de la Escritura (DV 25), como lo hizo
Jesús en Nazaret y en la Cena. El libro es el signo de la Palabra.
Por eso se le rinde veneración litúrgica, como lo hace con el Cuerpo
de Cristo (DV 21). SC 51 pidió que lo elaboraran peritos en exégesis,
liturgia, catequesis y pastoral. Está el ciclo dominical ferial de
lectura continua; y hay lecturas temáticas. Es indigno leer de libritos,
hojitas sacadas de la bolsa. 3. Evangeliario.
OLM 36. Es icono de la Palabra que es Cristo. Como el volumen
de la Torá era símbolo de la presencia de Yahveh. Origen: Misa papal,
siglo VII. LUEGO ACTUEMOS: Plenario. ORACION FINAL Escoger y explicar un letrero (pueden ayudar las citas
bíblicas), y hacer una oración sobre el tema: Palabra
activa (Zacarías 1,6; Salmo 33,9); Palabra dinámica (Jeremías 1,12;
Números 23,19); Palabra transformadora (Isaías 55,10-11; Proverbios
16,20); Diálogo de Dios con su pueblo (Exodo 19,7; Hebreos 4,12);
Palabra poderosa (Salmo 148,5; 2 Corintios 6,7; Isaías 44,27); Palabra
que exige decisión (Deuteronomio 6,6; Santiago 1,22); Jesucristo,
Palabra del Padre (Juan 1,14; Lucas 24,32); Palabra actuada por el
Espíritu (Juan 16,12-13; 14,15-17.25-26; 15,26 - 16,15).
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