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Jueves, 28 de agosto de 2008 | 00:48
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3er DOMINGO DE CUARESMA 1. CANTO DE ENTRADA A TI LEVANTO MIS OJOS A TI QUE HABITAS EN EL CIELO A TI LEVANTO MIS OJOS PORQUE ESPERO TU MISERICORDIA. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, así están nuestros ojos en el Señor esperando su misericordia. 2. ORACION colecta Dios misericordioso, fuente de toda bondad, que nos has propuesto como remedio del pecado el ayuno, la oración y las obras de misericordia, mira con piedad a quienes reconocemos nuestras miserias y estamos agobiados por nuestras culpas, y reconfórtanos con tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén. 3. PRIMERA LECTURA
17, 3-7 E n
aquellos días, el pueblo, torturado por la Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: «¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?»
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. 4. SALMO RESPONSORIAL (Puede cantarse)
R. Alma mia, recobra tu calma, que el Señor es bueno contigo. Alma mía, recobra tu calma, que el Señor escucha tu voz.
5. SEGUNDA LECTURA
H ermanos:
Ya que hemos sido justificados La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. 6. ACLAMACION R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Señor, tú eres el Salvador del mundo. Dame de tu agua viva para que no vuelva a tener sed. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. 7. EVANGELIO
E n
aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: «Dame de beber». La samaritana le contestó: «¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Jesús le dijo: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva». La mujer le respondió: «Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna». La mujer le dijo: «Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla». El le dijo: «Ve a llamar a tu marido y vuelve». La mujer le contestó: «No tengo marido». Jesús le dijo: «Tienes razón en decir: No tengo marido. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad». La mujer le dijo: «Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dijo: «Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad». La mujer le dijo: «Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, el nos dará razón de todo». Jesús le dijo: «Soy yo, el que habla contigo». En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella? Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías?» Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba. Mientras tanto, sus discípulos le insistían: «Maestro, come». El les dijo: «Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen». Los discípulos comentaban entre sí: ¿Le habrá traído alguien de comer?» Jesús les dijo: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: Uno es el que siembra y otro el que cosecha. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto». Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: Me dijo todo lo que he hecho. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el Salvador del mundo». Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús. 8. Profesion de Fe ¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO. ¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO. ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO. Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN 9. ORACION DE LOS FIELES Hagamos nuestras plegarias a Dios por nosotros y por toda la humanidad. Diciendo: Señor, ten piedad.
Escucha, Padre, nuestras plegarias y haz que nuestra vida entera sea una oración en espíritu y en verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 10. CANTO DE OFERTORIO SEÑOR, PERMITE QUE TE HABLE HOY, DEL DULCE ENCUENTRO QUE ME CAMBIO, LA HORA FELIZ EN QUE YO ESCUCHE, TUS PALABRAS DE AMOR. Dime cuándo pudo suceder, si en la luz que el sol vierte al surgir, o cuando el calor me hace vivir, o fue en la noche al volver. 11. CANTO DE COMUNION CRISTO TE NECESITA PARA AMAR, PARA AMAR CRISTO TE NECESITA PARA AMAR (2) No te importe las razas ni el color de la piel ama a todos como hermanos y haz el bien. (2) Al que sufre y al triste, dale amor, dale amor, al humilde y al pobre dale amor, (2) Al que habla otra lengua, dale amor... al que piensa distinto, dale amor, (2) Al que vive a tu lado, dale amor... al que viene de lejos, dale amor, (2) Al amigo de siempre, dale amor... y al que no te saluda, dale amor, (2) 12. CANTO FINAL QUE BUENO ES MI SEÑOR (2) EL HACE POR MI MARAVILLAS. QUE BUENO ES MI SEÑOR (2) YO QUIERO CANTARLE MI AMOR.
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