Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 03:22

INDICE

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4º DOMINGO DE CUARESMA  

 

1. CANTO DE ENTRADA

CRISTO ROMPE LAS CADENAS,

LAS CADENAS DEL PECADO.

CRISTO ROMPE LAS CADENAS

Y NOS DA LA LIBERTAD.

¿Cómo es posible que yo viva sin Jesús,

si el fundamento de mi vida eres Tú?

El me ha librado del infierno y de la muerte,
¿Cómo es posible que yo viva sin Jesús?

2. ORACION colecta

Dios nuestro, que has reconciliado contigo a la humanidad entera por medio de tu Hijo, concede al pueblo cristiano prepararse con fe viva y entrega generosa a celebrar las fiestas de la Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

3. PRIMERA LECTURA

Durante este tiempo de Cuaresma, en la primera lectura, vamos siguiendo los grandes momentos de la historia de Israel. Hoy llegamos al momento en el que Dios elige un rey para conducir a su pueblo. Elige al que nadie esperaba, al más pequeño y débil.

Lectura del primer libro de Samuel

 

16, 1. 6-7. 10-13

E n aquellos días, dijo el Señor a Samuel: «Ve
a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre
sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete».

Cuando llegó Samuel a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó: «Este es, sin duda, el que voy a ungir como rey». Pero el Señor le dijo: «No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones.

Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: «Ninguno de éstos es el elegido del Señor». Luego le preguntó a Jesé: «¿Son éstos todos tus hijos?» El respondió: «Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño». Samuel le dijo: «Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue». Y Jesé lo mandó llamar.

El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo, porque éste es». Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos.

 

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

4. SALMO RESPONSORIAL

(Puede cantarse)

 

R. El Señor es mi Pastor,

nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me falta;

en verdes praderas me hace reposar

y hacia fuentes tranquilas me conduce

para reparar mis fuerzas. R.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,

me guía por el sendero recto;

así, aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú estás conmigo.

Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,

a despecho de mis adversarios;

me unges la cabeza con perfume

y llenas mi copa hasta los bordes. R.

 

5. SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14

 

H ermanos: En otro tiempo ustedes fueron
tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son
luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz. Los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad. Busquen lo que es agradable al Señor y no tomen parte en las obras estériles de los que son tinieblas.

Al contrario, repruébenlas abiertamente; porque, si bien las cosas que ellos hacen en secreto da rubor aún mencionarlas, al ser reprobadas abiertamente, todo queda en claro, porque todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz.

Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.

 

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

6. ACLAMACION

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;

el que me sigue tendrá la luz de la vida.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

7. EVANGELIO

@ Lectura del santo Evangelio según san Juan

 

R/ Gloria a Ti, Señor. 9, 1-41

E n aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego
de nacimiento, y sus discípulos le pregunta-
ron: «Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?» Jesús respondió: «Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo».

Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte en la piscina de Siloé» (que significa ‘Enviado’). El fue, se lavó y volvió con vista.

Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban: «¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?» Unos decían: «Es el mismo». Otros: «No es él, sino que se le parece». Pero el decía: «Yo soy». Y le preguntaban: «Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?» El les respondió: «El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: ‘Ve a Siloé y lávate’. Entonces fui, me lavé y comencé a ver». Le preguntaron: «¿En dónde está él?» Les contestó: «No lo sé».

Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. El les contestó: «Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?» Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?» El les contestó: «Que es un profeta».

Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: «¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora ve o quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo». Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos, porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron: ‘Ya tiene edad; pregúntenle a él’.

Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador». Contestó él: «Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo». Le preguntaron otra vez: «¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?» Les contestó: «Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?» Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: «Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene».

Replicó aquel hombre: «Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder». Le replicaron: «Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?» Y lo echaron fuera.

Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» El contestó: «¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?» Jesús le dijo: «Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es». El dijo: «Creo, Señor». Y postrándose, lo adoró.

Entonces le dijo Jesús: «Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos». Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: «¿Entonces, también nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: «Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado».

 

Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

8. Profesion de Fe

¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.

¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.

¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO.

Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.

- AMEN

 

9. ORACION DE LOS FIELES

Oremos a Dios nuestro Padre, para que la luz y la vida de Jesucristo lleguen a todos los hombres.

Diciendo: Señor, ten piedad.

1.- Para que la Iglesia sea luz de amor y esperanza para todos los hombres. Oremos.

2.- Para que surjan de nuestras comunidades jóvenes dispuestos a seguir a Jesucristo en el ministerio sacerdotal. Oremos.

3.- Para que la fuerza del Evangelio llegue a todos los rincones de la tierra y ayude a construir un mundo en paz, en justicia, en fraternidad. Oremos.

4.- Para que los invidentes y todos los que sufren cualquier clase de disminución física, encuentren ánimo y ayuda para superar su situación. Oremos.

5.- Para que todos nosotros avancemos en el camino de la conversión y podamos renovar con alegría nuestro bautismo en la noche de Pascua. Oremos.

 

Escucha, Padre, nuestra oración. Te lo pedimos por Jesucristo, la luz del mundo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. 

10. CANTO DE OFERTORIO

En Jesús puse toda mi esperanza

él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. (2)

Me sacó de la fosa fatal, del fango cenagoso;

asentó mis pies sobre la roca, mis pasos consolidó.

11. CANTO DE COMUNION

SI VIENES CONMIGO Y ALIENTAS MI FE

SI ESTAS A MI LADO A QUIEN TEMERE. (2)

A nada tengo miedo, a nadie he de temer,

Señor, si me protegen tu amor y tu poder.

Me llevas de la mano, me ofreces todo bien.

Señor, Tú me levantas si vuelvo a caer.

Qué largo mi camino qué hondo mi dolor:

ni un árbol me da sombra ni escucho una canción.

¿Será que a nadie puedo mirar ni sonreír?

Señor, tú sólo quedas tú sólo junto a mí.

En cosas que se mueren yo puse el corazón

fue tierra mi tesoro, fue vana mi ilusión.

En cosas que se mueren me voy muriendo yo,

tú sólo vives siempre tú sólo mi Señor.

12. CANTO FINAL

TE DOY GRACIAS, JESUS

POR HABERTE ENCONTRADO,

POR HABERME SALVADO,

TE DOY GRACIAS, JESUS. (2)