Hoy Miércoles, 15 de octubre de 2008 | 21:38

INDICE

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5º DOMINGO DE CUARESMA

 

 

1. CANTO DE ENTRADA

El pueblo gime de dolor: ¡Ven y sálvanos!

a Dios levanta su clamor: ¡Ven y sálvanos

OYE, PADRE, EL GRITO DE LOS PUEBLOS.

OYE, CRISTO, ¡VEN Y SALVANOS!

2. ORACION colecta

Ven, Señor, en nuestra ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre con aquel amor que impulsó a tu Hijo a entregarse por nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

3. PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del profeta Ezequiel

 

37, 12-14

E sto dice el Señor Dios: «Pueblo mío, yo
mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de
ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel.

Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor.

Entonces les infundiré a ustedes mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí».

 

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

4. SALMO RESPONSORIAL

(Puede cantarse)

 

R. MI ALMA ESPERA EN EL SEÑOR

MI ALMA ESPERA, EN SU PALABRA:

MI ALMA AGUARDA AL SEÑOR,

P0RQUE EN EL ESTA LA SALVACION.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;

Señor, escucha mi clamor;

que estén atentos tus oídos

a mi voz suplicante. R.

Si conservaras el recuerdo de las culpas,

¿quién habría, Señor, que se salvara?

Pero de ti procede el perdón,

por eso con amor te veneramos. R.

Confío en el Señor,

mi alma espera y confía en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

mucho más que a la aurora el centinela. R.

 

5. SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 8-11

 

H ermanos: Los que viven en forma desorde-
nada y egoísta no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.

Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.

Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.

 

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

6. ACLAMACION

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;

el que cree en mí no morirá para siempre.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

7. EVANGELIO

@ Lectura del santo Evangelio según san Juan

 

R/ Gloria a Ti, Señor. 11, 1-45

E n aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro,
en Betania, el pueblo de María y de su herma-
na Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: «Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo».

Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: «Vayamos otra vez a Judea». Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?» Jesús les contestó: «¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz».

Dijo esto y luego añadió: «Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo». Entonces le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, es que va a sanar». Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueno natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado ahí, para que crean. Ahora, vamos allá». Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: «Vayamos también nosotros, para morir con él».

Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Ya se que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?» Ella le contestó: «Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: «Ya vino el Maestro y te llama». Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar ahí y la siguieron.

Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano». Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: «¿Dónde lo han puesto?» Le contestaron: «Ven, Señor, y lo verás». Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: «De veras ¡cuánto lo amaba!» Algunos decían: «¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?».

Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: «Quiten la losa». Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días». Le dijo Jesús: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?» Entonces quitaron la piedra.

Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado». Luego gritó con voz potente: «¡Lázaro, sal de ahí!» Y salió el muerto, atado con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo, para que pueda andar».

Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

 

Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

8. Profesion de Fe

¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.

¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.

¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO.

Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.

 

- AMEN

9. ORACION DE LOS FIELES

Dios Padre quiere para los hombres más vida, ahora y siempre. Por eso, hermanos, oremos por todos: para que todos los hombres vivamos en comunión con el Dios de la vida.

Diciendo: Señor, ten piedad.

1.- Por los hombres del mundo entero; para que todos sepamos superar aquello que hay de muerte en nosotros y seamos fieles a la vida que es de Dios. Oremos.

2.- Por los enfermos y por todos los que sufren; para que hallen compañía, amistad, ayuda. Oremos.

3.- Por nuestros hermanos que ya no están entre nosotros; para que vivan para siempre en la gloria del Padre. Oremos.

4.- Finalmente oremos por todos los que estamos reunidos en esta Eucaristía: para que creamos cada vez mas en Jesucristo y así vivamos en cordial comunión con Dios. Oremos.

 

Acoge, Padre nuestro, estas peticiones y todas aquellas que quisiéramos añadir. Para que no se queden en palabras sino que se hagan realidad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

10. CANTO DE OFERTORIO

SI VIVIMOS, VIVIMOS PARA DIOS,

SI MORIMOS MORIMOS PARA DIOS,

EN LA VIDA Y EN LA MUERTE SOMOS DE DIOS.

Nuestras vidas son del Señor,

en sus manos descansarán,

El que cree y vive en El no morirá.

11. CANTO DE COMUNION

El que viene a mí no tendrá hambre;

el que viene a mí no tendrá sed.

Nadie viene a mí,

si el Padre no lo llama.

YO LO RESUCITARE, (3)

EN EL DIA FINAL.

El pan que yo les daré,

es mi cuerpo vida del mundo.

El que coma de mi carne,

tendrá vida etema, tendrá vida eterna.

Mientras tú no comas

el cuerpo del hijo del hombre

y bebas de su sange, y bebas de su sangre

no tendrá vida en tí.

Yo soy la resurección, yo soy la vida,

el que crea en mi, aunque muriera,

tendrá vida eterna.

Sí, Señor, yo creo, que tu eres el Cristo,

el hijo de Dios,

que vino al mundo para salvarnos.

12. CANTO FINAL

Tú eres el Dios que nos salva

la luz que nos ilumina,

la mano que nos sostiene

y el techo que nos cobija. (2)

TE DAMOS GRACIAS SEÑOR. (4)