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Hoy
Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 04:17
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25º DOMINGO ORDINARIO
1. CANTO DE ENTRADA VIENEN CON ALEGRIA SEÑOR, CANTANDO VIENEN CON ALEGRIA, SEÑOR LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR. (2) Vienen trayendo la esperanza a un mundo cargado de ansiedad a un mundo que busca y que no alcanza caminos de amor y de amistad. 2. acto penitencial Al empezar la celebración reconozcamos nuestros pecados ante Dios. A menudo no hemos sido fieles al amor que él nos tiene; pidámosle perdón con humildad. - Tú, que quieres salvar a todos los hombres: Señor, ten piedad. - Tú, que nos amas a todos sin distinción de personas: Cristo, ten piedad. - Tú, que estás siempre dispuesto a perdonar nuestras faltas: Señor, ten piedad. 3. GLORIA GLORIA AL SEÑOR QUE REINA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL. 1. Señor, te alabamos, Señor, te bendecimos, Todos te adoramos: Gracias por tu gloria. 2. Tú eres el cordero que quita el pecado ten piedad de nosotros y escucha nuestra oración. 3. Tú sólo eres Santo tú sólo el Altísimo con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios Padre. 4. ORACION colecta Dios nuestro, que en el amor a ti y a nuestro prójimo has querido resumir toda tu ley, concédenos descubrirte y amarte en nuestros hermanos para que podamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén. 5. PRIMERA LECTURA
55, 6-9 B usquen
al Señor mientras lo pueden Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor. 6. SALMO RESPONSORIAL (Puede cantarse)
R. BENDECIRE TU NOMBRE, SEÑOR.
7. SEGUNDA LECTURA
H ermanos:
Ya sea por mi vida, ya sea por mi Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. 8. ACLAMACION R. Aleluya, aleluya Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo. R. Aleluya, aleluya 9. EVANGELIO
R/ Gloria a Ti, Señor. 20, 1-16 E n
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?. Ellos le respondieron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Vayan también ustedes a mi viña. Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno. Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor. Pero el respondió a uno de ellos: Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno? De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos».
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús. 10. Profesion de Fe
11. ORACION DE LOS FIELES Oremos por nuestras necesidades y por las de todo el mundo. Pidamos a Dios que sea generoso con todos, pero especialmente con aquellos que tienen menos oportunidades y aquellos a quienes nadie valora. Digamos: Escúchanos, Padre.
Acepta, Padre de bondad, las peticiones que con fe te hacemos; tú que conoces nuestras necesidades, concédenos la fuerza de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 12. CANTO DE OFERTORIO De los frutos de la tierra te venimos a ofrecer: tú, Señor, hazlos tu Cuerpo y alimentamos con El. SEAS BENDITO POR SIEMPRE, ALABARTE SEA MI HONOR. 13. CANTO DE COMUNION Por los caminos sedientos de luz, levantándose antes que el sol, hacia los campos que lejos están muy temprano se va el Viñador. No se detiene en su caminar no le asustan la sed ni el calor. Hay una viña que quiere cuidar una viña que es todo su amor. DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR EL QUE TE CUIDA DE SOL A SOL. DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR, EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR. El te protege con un valladar, levantado en tu derredor, quita del alma las piedras del mal .y ha elegido la cepa mejor. Limpia los surcos con todo su afán y los riega con sangre y sudor. Dime si puede hacer algo más por su viña el Viñador. 13. CANTO FINAL HOY, SEÑOR, TE DAMOS GRACIAS POR LA VIDA, LA TIERRA Y EL SOL. HOY, SEÑOR, QUEREMOS CANTAR LAS GRANDEZAS DE TU AMOR.
Septiembre: Mes de la Biblia El Evangelio fue escrito por:
El mensaje de Mateo Mateo responde a la situación que vivía su comunidad mostrando que Jesús es el Mesías, explicando que la Iglesia ha heredado la misión de Israel, e invitando a los cristianos a vivir según las enseñanzas de Jesús. Para aquellos cristianos, que vivían una dura confrontación con el judaísmo era muy importante mostrar que Jesús era el Mesías, es decir, el Hijo de David en quien se habían cumplido las promesas del Antiguo Testamento. Sin embargo, Jesús no aparece como un Mesías glorioso sino como el Hijo del hombre que tiene que padecer hasta morir completamente abandonado en una cruz. Sólo desde la figura del siervo sufriente (Is 42 49, 50 y 53) podía entenderse la forma en que Jesús había encarnado su condición de Mesías. No obstante para Mateo y su comunidad Jesús es algo más que el Mesías. Es ante todo el Hijo de Dios. Este es el título que resume y da sentido a todos los demás. Así es como lo identifica la voz del cielo en el bautismo (Mt 3 17) y en la transfiguración (Mt 17 5); así aparece desde su infancia (Mt 1 18-25; 2 15); así lo reconocen sus discípulos (Mt 14 33; 16 16), y también el oficial romano al pie de la cruz (Mt 27 54). Cuando sus adversarios quieren poner en tela de juicio su identidad recurren a esta afirmación (Mt 4 3.6; 27 40.43). En este título se expresa su profunda vinculación y obediencia al Padre, cuya voluntad es norma de vida para Jesús (Mt 4 1-11; 26 36-46). La Iglesia es para Mateo el pueblo reunido por Jesús, la verdadera descendencia de Abrahám, que ha heredado la misión del antiguo Israel (Mt 21 43). Jesús dirige su buena noticia en primer lugar a Israel (Mt 10 6), para anunciarle que ha llegado el tiempo en que debe llevar la salvación a todas las naciones (Is 2 2-5; 42 1-4). Inexplicablemente, Israel no escucha esta invitación y rechaza a Jesús (Mt 11-12; 21 33-46). Como consecuencia de este rechazo Jesús convoca un nuevo pueblo, el auténtico Israel que dará los frutos a su tiempo (Mt 21 43), y cuya misión consistirá en hacer llegar la buena noticia a todos los hombres (Mt 28 16-20). Los que pertenecen a esta nueva comunidad deben poner en práctica la voluntad del Padre, expresada en las palabras de Jesús. Mateo ha reunido estas enseñanzas de Jesús en cinco grandes discursos (Mt 5-7; 10; 13; 18; 24-25), en los cuales los discípulos pueden encontrar orientaciones precisas para vivir como cristianos en el tiempo que va desde la primera venida de Jesús hasta su regreso al final de los tiempos. Precisamente la certeza de esta venida última de Jesús, en la que se manifestará toda su gloria (Mt 24 29-31), es una motivación importante para que los discípulos se mantengan en tensión de espera. El mensaje de Juan El evangelio de Juan es una respuesta a la situación que vive su comunidad. A la polémica sobre la divinidad y humanidad de Jesús, el evangelista responde profundizando en el misterio de su encarnación y de su muerte. Y ante la tentación de huir del mundo, exhorta a los discípulos para que afiancen su fe en Jesús, y, unidos a él, salgan al mundo para dar testimonio de la verdad. Este Evangelio contiene una profunda reflexión acerca del misterio de Jesús. Los que se encuentran con él (Nicodemo, la Samaritana, el ciego de nacimiento...) van descubriendo progresivamente la profundidad de este misterio. Lo reconocen como Señor (Jn 4 15), Profeta (Jn 4 19), Mesías (Jn 4 25) y Salvador del mundo (Jn 4 42). Pero el evangelista descubre a sus lectores que Jesús es el Hijo de Dios (Jn 1 34). El misterio de su persona transciende los estrechos límites de nuestra historia. Jesús, el Hijo de Dios, estaba unido al Padre, vino a nosotros y puso en nuestra tierra su frágil tienda de campaña haciéndose un hombre como nosotros (Jn 1 1-18). En él se nos ha manifestado la gloria de Dios, él es el camino, la verdad, la vida (Jn 14 6), el buen pastor (Jn 10 11), la resurrección (Jn 11 25). Al final de su camino Jesús retorna al Padre a través de la muerte, que, de forma sorprendente, es el momento de su glorificación (Jn 13 31-32). La humanidad y la muerte de Jesús, que resultaban escandalosas para muchos, quedan así iluminadas, y son comprendidas como expresiones del amor de Dios a los hombres (1 Jn 4 9; Jn 15 13). La encarnación pone de manifiesto la profunda verdad de la humanidad de Jesús: el Jesús terreno es al mismo tiempo el Hijo amado del Padre; y su muerte en la cruz pone de manifiesto el alcance de su amor sin medida. Por eso, para Juan, la cruz no es el patíbulo de Jesús, sino su trono (Jn 3 14-l5; 12 32;19 16b-22). La manifestación de Jesús provoca reacciones contrarias. Por un lado, los «judíos» se oponen a él y algunos de sus discípulos lo abandonan porque su enseñanza les resulta imposible de aceptar y seguir (Jn 6 60). Por otro lado, sin embargo, muchos personajes del evangelio lo reconocen como el enviado de Dios escuchan su enseñanza y lo siguen. A través de ellos el evangelista describe las características del auténtico discípulo representado en el discípulo al que Jesús amaba. La primera de ellas es la fe. Los verdaderos discípulos son aquellos que, después de contemplar sus signos y escuchar sus enseñanzas, creen y se mantienen firmemente unidos a él. Jesús los invita a permanecer en su amor y a continuar la obra que él ha comenzado por encargo del Padre. El rasgo distintivo de los que creen en él será el amor mutuo (Jn 13 35), un amor semejante al de Jesús; en esto conocerán todos que son sus discípulos. Pero, además, Jesús ha prometido su Espíritu para que les recuerde y explique todo lo que él les dijo y los defienda en los sufrimientos que tendrán que soportar.
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