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Hoy
Sábado, 11 de octubre de 2008 | 20:09
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26º DOMINGO ORDINARIO
1. CANTO DE ENTRADA DE GOZO SE LLENO MI CORAZON CUANDO ESCUCHE UNA VOZ: IREMOS A LA CASA DEL SEÑOR Para hermanos y amigos pediré que disfruten de paz, Jerusalén. 2. acto penitencial Dispongamos nuestros corazones a recibir la gracia de esta celebración. Pidamos la misericordia del Señor. - Tú, que esperas que nos convirtamos: - Tú, que nos das tu perdón y tu fuerza: - Tú, que con tu palabra nos conduces a la vida: 3. GLORIA Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú, Señor, sólo tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén. 4. ORACION colecta Dios nuestro, que con tu perdón y tu misericordia, nos das la prueba más delicada de tu omnipotencia, apiádate de nosotros, pecadores, para que no desfallezcamos en la lucha por obtener el cielo que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén. 5. PRIMERA LECTURA
18, 25-28 E sto
dice el Señor: «Si ustedes dicen: No es Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor. 6. SALMO RESPONSORIAL (Puede cantarse)
R. DESCUBRENOS, SEÑOR, TUS CAMINOS.
7. SEGUNDA LECTURA
2, 1-1 H ermanos:
Si alguna fuerza tiene una adver Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. 8. ACLAMACION R. Aleluya, aleluya Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; R. Aleluya, aleluya 9. EVANGELIO
R/ Gloria a Ti, Señor. 21,28-32 E
n aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacer Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él».
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús. 10. Profesion de Fe
11. ORACION DE LOS FIELES Ahora, después de haber proclamado nuestra fe, presentemos nuestra oración confiada. Diciendo: Escúchanos, Padre.
Escucha, Padre, nuestra oración. Haz que seamos cada vez más fieles a tu amor, siguiendo el camino de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. 12. CANTO DE OFERTORIO Te presentamos el vino y el pan bendito seas por siempre Señor Bendito seas, Señor: por este pan que nos diste: Fruto de la tierra y del trabajo de los hombres. 13. CANTO DE COMUNION Por los caminos sedientos de luz, levantándose antes que el sol, hacia los campos que lejos están muy temprano se va el Viñador. No se detiene en su caminar no le asustan la sed ni el calor. Hay una viña que quiere cuidar una viña que es todo su amor. DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR EL QUE TE CUIDA DE SOL A SOL. DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR, EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR. El te protege con un valladar, levantado en tu derredor, quita del alma las piedras del mal y ha elegido la cepa mejor. Limpia los surcos con todo su afán y los riega con sangre y sudor. Dime si puede hacer algo más por su viña el Viñador. 14. CANTO FINAL EL AMOR DE DIOS ES MARAVILLOSO (3) GRANDE ES EL AMOR DE DIOS.
Septiembre: Mes de la Biblia El Evangelio fue escrito
por:
(Continúa) El mensaje de Marcos El tema central y dominante del evangelio es la identidad de Jesús. Son muchos los que se interesan por esa cuestión: los demonios, los discípulos la gente, Herodes, el sumo sacerdote, Pilato, el oficial romano... Muchas son también las ocasiones en que se plantea: milagros, revelaciones divinas, palabras de Jesús, muerte de Jesús... La respuesta se hace esperar, pero termina siendo precisa y clara en la confesión de aquel oficial romano que lo ve morir. Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios (Mc 15 39). Para Marcos, como para toda la cristiandad primitiva, el título «Hijo de Dios» era sin duda el más adecuado para expresar tanto el origen divino de Jesús como su vinculación sin igual a Dios y su verdadera humanidad. Junto a la presentación de Jesús, hay un segundo tema que destaca en el evangelio de Marcos. Es el tema del discipulado. Los relatos de la vocación (Mc 1 16-20), elección (Mc 3 13-19) y misión (Mc 6 7-13) de los discípulos ocupan una posición privilegiada al comenzar. También en la segunda parte el grupo selecto de discípulos sigue manteniendo una importancia particular: son los destinatarios únicos de la enseñanza en la que Jesús muestra las consecuencias de su caminar hacia la cruz (Mc 8 31-33; 9 31-32, 10 32-34); ellos lo acompañan durante toda su actividad en el templo; su presencia junto a Jesús se prolonga hasta que éste es arrestado. Después lo abandonarán, pero el abandono no es la última palabra. Jesús mismo los invitará a superar su huída anunciándoles, primero personalmente (Mc 14 28) y luego por medio del ángel (Mc 16 7), su reencuentro en Galilea. Los discípulos son, por tanto, un constante punto de referencia para el evangelista, pues constituyen un grupo expresamente llamado y elegido porJesús para una tarea específica: acompañarlo y ser enviados a predicar (Mc 3 14-15). La comunicación con Jesús lleva a la comunión con el misterio de su persona, y esa comunión es el fundamento esencial e imprescindible de la predicación. Cristología y discipulado, como temas dominantes del evangelio de Marcos, se entrecruzan de continuo y se esclarecen recíprocamente, haciendo de este evangelio una obra siempre actual, dramática e inquietante. La buena noticia de Jesús como Mesías e Hijo de Dios no es una doctrina científica o una mera especulación intelectual a base de nociones y de títulos. Es la comunicación de un hecho que quiere ser el fundamento de un estilo de vida: el discipulado. El discipulado, por su parte, es el lugar privilegiado para la revelación de la identidad de Jesús. En la unión personal con él, Jesús descubre el misterio de su ser.
El mensaje de Lucas Lucas intentó responder a esta situación que vivía su comunidad desde el misterio de la pascua de Jesús aclarando cuál era el sentido de la historia, qué papel juega Jesús en ella, y cómo debe ser la vida cotidiana de los discípulos. Desde la perspectiva de Lucas la historia no es sólo una sucesión de acontecimientos, sino el espacio donde se realiza el plan de Dios. Este plan consiste en salvar a los hombres (Lc 1 47.51-55.68-79; 2 11), y por eso la historia puede entenderse como una historia de salvación. Es evidente el interés de Lucas por conectar los principales momentos de la vida de Jesús con la historia de su tiempo (véase Lc 2 1-2; 3 1-2). Lucas quiere hacer ver el alcance universal de la salvación divina, y subrayar que la salvación de Dios está en Jesús y no en Roma. En esta historia de salvación Lucas distingue tres fases: el tiempo de la preparación (Israel), el centro del tiempo (Jesús) y el tiempo de la misión (Iglesia). El tiempo de Israel comienza con la historia del pueblo elegido y llega hasta Juan Bautista (Lc 16 16). El tiempo de Jesús es el espacio en el que se manifiesta la salvación de una forma ejemplar; por eso su ministerio está libre de la actuación de Satanás (Lc 4 13; 22 3), e inundado por la presencia del Espíritu (Lc 3 22; 4 18). Finalmente, el tiempo de la Iglesia comienza cuando Jesús desaparece de la historia (Lc 24 50-53; Hch 1 9-ll); es el tiempo de la misión que consiste en ofrecer la salvación a todos los hombres. Jesús es el centro de toda esta historia. En él se ha manifestado plenamente la salvación de Dios (Lc 19 10; Hch 4 12). Lucas contempla y transmite a su comunidad la riqueza del misterio de Jesús: él es el Mesías (Lc 9 20), el Señor (Lc 7 13.19), el Hijo de Dios (Lc 1 3s) el Profeta (Lc 7 16); pero es sobre todo el Salvador, como anuncia el ángel a los pastores (Lc 2 1l). La salvación que trae Jesús se manifiesta en expresiones sencillas de amor hacia los pecadores (Lc 7 36-50; 15 1-32; 19 1-l0), las viudas (Lc 7 11-17) y los extranjeros (Lc 7 9-l0). Esta cercanía de Jesús con los desheredados y alejados revela expresivamente la misericordia de Dios y su compasión. El Dios que se revela en Jesús es un Padre lleno de ternura y solicitud hacia todos sus hijos, especialmente hacia aquellos que se han ido de la casa (Lc 15 11-32), o están perdidos (Lc 19 9-10). Por eso su amor llega hasta el extremo y la salvación se hace plena cuando Jesús, siguiendo el plan de Dios (Lc 9 22; 17 25; 24 26), entrega su vida y resucita. Desde entonces él es el único que puede ofrecer la salvación a todos los hombres (Hch 4 12). Los que quieren participar de esta salvación deben de hacerse discípulos de Jesús. El relato de la vocación de Pedro (Lc 5 1-11) es un buen ejemplo de la conversión que exige el discipulado: hay que reconocer el propio pecado (Lc 5 8; Hch 2 38), y hay que renunciar a los bienes de este mundo, que son un gran obstáculo para seguir a Jesús (Lc 6 20-26; 12 13-21; 14 33; 16 13; 18 22). Son muchas las dificultades que acechan a los discípulos y los hacen abandonar el camino, o quedarse inactivos en él, como la semilla que no da fruto (Lc 8 9-15).
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