Hoy Sábado, 11 de octubre de 2008 | 20:02

INDICE

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33º DOMINGO ORDINARIO

 

 

1. CANTO DE ENTRADA

VENIMOS HOY A TU ALTAR

A CANTARTE, SEÑOR

PUES TU ERES LA ALEGRIA

DE NUESTRO CORAZON

Tú hiciste los cielos, los llenas de estrellas

de luz y calor. Tú pintaste la aurora,

hiciste las nubes, las puestas del sol.

2. acto penitencial

En silencio, pongámonos delante de Dios y pidámosle perdón porque a menudo nuestra vida da poco fruto al servicio de su Reino.

- Señor, que siempre esperas más de nosotros,
te rogamos: Señor, ten piedad.

- Cristo, que nos muestras el camino del Reino,
te rogamos: Cristo, ten piedad.

- Señor, que estás presente en nuestra vida para renovarla, te rogamos: Señor, ten piedad.

3. GLORIA

Gloria a Dios en el cielo,

y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,

te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,

Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros;

tú que quitas el pecado del mundo,

atiende nuestra súplica;

tú que estás sentado a la derecha del Padre,

ten piedad de nosotros;

porque sólo tú eres Santo, sólo tú, Señor,

sólo tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo

en la gloria de Dios Padre. Amén.

4. ORACION colecta

Concédenos, Señor, tu ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio, porque sólo en el cumplimiento de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

5. PRIMERA LECTURA

Escuchemos, en la primera lectura, la alabanza que hace un sabio del Antiguo Testamento a una mujer hacendosa. Fijémonos en las cualidades que destaca: cualidades de trabajo, de generosidad con los pobres, de fe y esperanza en Dios.

Lectura del libro de los Proverbios

 

31, 10-13. 19-20. 30-31

D ichoso el hombre que encuentra una mujer
hacendosa: muy superior a las perlas es su
valor.

Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.

Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos.

Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.

Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor.

Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.

 

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

6. SALMO RESPONSORIAL

(Puede cantarse)

 

R. COMO BROTES DE OLIVO

EN TORNO A TU MESA, SEÑOR,

ASI SON LOS HIJOS DE LA IGLESIA

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos:

comerá del fruto de su trabajo,

será dichoso, le irá bien. R.

Su mujer como vid fecunda

en medio de su casa;

sus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de su mesa. R.

Esta es la bendición del hombre

que teme al Señor:

«Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén,

todos los días de tu vida». R.

 

7. SEGUNDA LECTURA

Los cristianos de Tesalónica estaban preocupados por saber cuándo sería el día final, y qué ocurriría entonces. San Pablo les escribe para decirles que tengan tranquilidad y paz, y para invitarlos a estar preparados para ese día.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses

 

5, 1-6

H ermanos: Por lo que se refiere al tiempo y a
las circunstancias de la venida del Señor, no
necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: «¡Qué paz y qué seguridad tenemos!», de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.

Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.

Por lo tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.

 

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

8. ACLAMACION

R. Aleluya, aleluya

Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante.

R. Aleluya, aleluya

9. EVANGELIO

@ Lectura del santo Evangelio según san Mateo

 

R/ Gloria a Ti, Señor. 25,14-30

E n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos
esta parábola: «El Reino de los cielos se
parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco millones; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.

El que recibió cinco millones fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.

Se acercó el que había recibido cinco millones y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco millones me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Se acercó luego el que había recibido dos millones y le dijo: ‘Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’ Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Finalmente, se acercó el que había recibido un millón y le dijo: Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.

El señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el millón y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aún eso poco que tiene.

Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’‘’.

 

Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

10. Profesion de Fe

¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.

¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.

¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO.

Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.

- AMEN

 

11. ORACION DE LOS FIELES

Presentemos nuestras plegarias a Dios nuestro Padre.

Diciendo: Escúchanos, Padre.

1.- Por el Papa Juan Pablo, por nuestro obispo José Trinidad Sepúlveda, por todos los obispos y los presbíteros y diáconos, para que con su palabra y su vida sean estímulo de fe y de esperanza para el pueblo cristiano. Oremos

2.- Por los responsables de la economía de la Iglesia, para que lleven a cabo su tarea con mucha dedicación, y que Dios los bendiga. Oremos

3.- Por los pobres, y por todos los que no tienen lo necesario para vivir, para que puedan levantarse de su situación, con la ayuda fraterna de los que tienen más posibilidades. Oremos

4.- Por los que celebramos hoy esta Eucaristía, para que pongamos toda nuestra vida al servicio del Evangelio, para que el Señor pueda invitarnos un día a celebrar con él la gran fiesta de su Reino.Oremos

 

Escucha, Padre, nuestra oración, y concédenos cuanto con fe te hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

12. CANTO DE OFERTORIO

NO TENGO NADA QUE OFRECERTE,

NO ENCUENTRO EN MI QUE PRESENTAR

ESTOY CON LAS MANOS VACIAS

despues de tanto caminar

La flor me muestra sus colores, el ave canta una canción,

el niño tiene un sonrisa y yo no tengo ni un clamor.

13. CANTO DE COMUNION

SI VIENES CONMIGO Y ALIENTAS MI FE

SI ESTAS A MI LADO A QUIEN TEMERE. (2)

A nada tengo miedo, a nadie he de temer,

Señor, si me protegen tu amor y tu poder.

Me llevas de la mano, me ofreces todo bien.

Señor, Tú me levantas si vuelvo a caer.

Qué largo mi camino qué hondo mi dolor:

ni un árbol me da sombra ni escucho una canción.

¿Será que a nadie puedo mirar ni sonreír?

Señor, tú sólo quedas tú sólo junto a mí.

14. CANTO FINAL

ALABARE, ALABARE,...