A NATIVIDAD DEL SEÑOR

 

 

1. CANTO DE ENTRADA

Vamos pastores, vamos, vamos a Belén

a ver en ese Niño la gloria del Edén,

a ver en ese Niño la gloria del Edén;

a ver en ese Niño la gloria del Edén.

Ese precioso niño yo me muero por El,

sus ojitos me encantan, su boquita también.

El Padre le acaricia, la Madre mira en El:

y los dos extasiados contemplan aquel ser,

contemplan aquel ser.

2. acto penitencial

- Hijo eterno del Padre: Señor, ten piedad.

- Hermano nuestro, nacido del seno purísimo de la Virgen María: Cristo, ten piedad.

- Donador del Espíritu Santo: Señor, ten piedad.

3. GLORIA

GLORIA AL SEÑOR QUE REINA EN EL CIELO

Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL.

1. Señor, te alabamos, Señor, te bendecimos,

Todos te adoramos: Gracias por tu gloria.

2. Tú eres el cordero que quita el pecado

ten piedad de nosotros y escucha nuestra oración.

3. Tú sólo eres Santo tú sólo el Altísimo

con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios Padre.

4. ORACION colecta

Dios nuestro, que de modo admirable creaste al hombre a tu imagen y semejanza, y de modo más admirable lo elevaste con el nacimiento de tu Hijo, concédenos participar de la vida divina de aquel que ha querido participar de nuestra humanidad. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

5. PRIMERA LECTURA

Las profecías de Isaías (que hemos seguido durante estos domingos de Adviento) nos llevan hoy a fijar nuestra mirada en la Navidad. Luego, el evangelio nos presentara la realización de las palabras del profeta en aquella joven de Nazaret que se llamaba María.

Lectura del libro del profeta Isaías

 

52, 7-10

Q ué hermoso es ver correr sobre los montes
al mensajero que anuncia la paz, al mensa-
jero que trae la buena nueva, que pregona la salvación, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»!

Escucha: Tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque ven con sus propios ojos al Señor, que retorna a Sión.

Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén. Descubre el Señor su santo brazo a la vista de todas las naciones. Verá la tierra entera la salvación que viene de nuestro Dios.

 

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

6. SALMO RESPONSORIAL

(Puede cantarse)

 

R. CANTAD AL SEÑOR, ALELUYA.

Cantemos al Señor un canto nuevo,

pues ha hecho maravillas.

Su diestra y su santo brazo

le han dado la victoria. R.

El Señor ha dado a conocer su victoria

y ha revelado a las naciones su justicia.

Una vez más ha demostrado Dios

su amor y su lealtad hacia Israel. R.

La tierra entera ha contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Que todos los pueblos y naciones

aclamen con jubilo al Señor. R.

 

7. SEGUNDA LECTURA

Escuchemos ahora las palabras del apóstol Pablo que nos anuncia el Evangelio, la gran noticia en la que se fundamenta nuestra fe.

Lectura de la carta a los hebreos

 

1, 1-6

E n distintas ocasiones y de muchas maneras
habló Dios en el pasado a nuestros padres,
por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo.

El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. El mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.

Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.

 

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

8. ACLAMACION

R. Aleluya, aleluya

Un día sagrado ha brillado para nosotros.

Vengan naciones, y adoren al Señor,

porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.

R. Aleluya, aleluya

9. EVANGELIO

@ Lectura del santo Evangelio según san Juan

 

R/ Gloria a Ti, Señor. l, l-l8

E n el principio ya existía aquel que es la
Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con
Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. El era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino testigo de la luz.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: «A éste me refería cuando dije: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’».

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.

 

Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

10. Profesion de Fe

¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.

¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.

¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI, CREO.

Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.

- AMEN

 

11. ORACION DE LOS FIELES

Con fe, con toda confianza, oremos a nuestro Dios, el Dios Padre de amor.

Diciendo: Escúchanos, Padre.

1.- Por todos los hombres y mujeres del mundo; por todos los pueblos de la tierra; por la paz, la justicia y el bienestar para todos. Oremos.

2.- Por todos aquellos que, cerca de nosotros o en cualquier lugar del mundo, viven el dolor de la pobreza, la enfermedad, el abandono, la enemistad, la violencia. Oremos.

3.- Por nuestra ciudad; por nuestra parroquia; por nuestros compañeros de trabajo o de estudio; por nuestras familias; por toda la gente que conocemos y queremos. Oremos.

4.- Por todos los que estamos llamados a vivir la experiencia de Jesucristo, Palabra del Padre, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, que logremos entender vitalmente que Cristo es el único salvador del mundo, ayer, hoy y siempre. Oremos.

5.- Por todos los que estamos aquí celebrando el nacimiento del Hijo de Dios; por todos los cristianos que hoy, en todo el mundo, viven la misma alegría que nosotros vivimos. Oremos.

 

Escucha nuestra oración, Padre. Te la presentamos con toda confianza por Jesucristo, tu Hijo, que hoy nace hombre como nosotros y vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

12. CANTO DE OFERTORIO

Les anunciamos un gozo inmenso;

"Hoy ha nacido el Salvador".

En un pesebre sobre las pajas

entre pañales lo encontrarán.

DUERME Y NO LLORES, JESUS DEL ALMA.

DUERME Y NO LLORES, MI DULCE AMOR.

DUERME Y NO LLORES, QUE ESAS TUS LAGRIMAS

PARTEN EL ALMA DE COMPASION. (2)

13. CANTO DE COMUNION

Noche de paz, Noche de amor;

Todo duerme en derredor

entre los astros

que esparcen su luz

brilla la estrella de paz (2).

Noche de paz, Noche de amor;

Al Divino Salvador

Que por nosotros nació en un portal.

Himnos cantemos de amor celestial.

¡Gloria por siempre al Señor!

¡Gloria por siempre al Señor!

Noche de paz, Noche de amor;

En los campos al pastor.

Coros celestes vienen a anunciar.

Salud y gracias con nuevo cantar

A nuestro buen Redentor;

A nuestro buen Redentor.

Noche de paz, Noche de amor;

¡Noche buena del Señor!

Cantan los ángeles al Emanuel:

"Gloria en los cielos al Rey de Israel,

Paz en la tierra y amor;

Paz en la tierra y amor."

14. CANTO FINAL

Los pastores a BelEn

corren presurosos

llevan de tanto correr

los zapatos rotos.

 

 

 

NAVIDAD EN FAMILIA

U na de las fechas en las que toda la
familia se reune en el hogar es, sin
duda, la Navidad. Todo el mundo «corre para su casa». Pero, desgraciadamente, hay casas que no son hogares, porque allí no arde el fuego del amor y hermanos y padres que en realidad no son familia, porque allí reinan las discusiones, las palabras fuertes, los desaires... y brillan por su ausencia las palabras cariñosas, los actos de servicio desinteresado, el olvido generoso de las ofensas, la comprensión...

¿Qué pasaría si en esta Navidad comenzáramos a «voltear la tortilla» y fuera todo al revés; si se multiplicaran las palabras cariñosas, si todos: esposos, hijos, hermanos, compitieran en servirse mutuamente..., si la palabra perdón estuviera con facilidad en los labios de todos...? ¿Cómo sería esta Navidad...?

¿Cómo sería todo el año?

El cambio de una familia ha de comenzar por las cosas sencillas y cotidianas, es en estas cosas donde se demuestra el amor, porque estos detalles diarios exigen generosidad y esfuerzo, es decir, amor profundo al semejante, sólo así se renovarán nuestras familias.

Y una familia así renovada -que se parece a la familia de Nazareth- es la luz que el mundo espera y de la que tiene tanta necesidad, pues vemos con tanta tristeza un gran número de familias que se están desmoronando. ¡Cuántos esposos separados! ¡cuántos hijos sin papá o sin mamá, porque sus padres no fueron capaces de superar una crisis! ¡cuántas personas que viven bajo el mismo techo pero cuyos corazones moran en otro lugar y se sienten y son extraños a sus «seres queridos».

Pablo VI dijo alguna vez que el mundo espera el paso de los santos, espera el paso de esposos decididos a formar un solo corazón, sin que nada ni nadie interfiera entre ellos dos; que se esfuercen en no alzarse la voz con facilidad, en no contestarse mal, en no echarse en cara los defectos..., que se dediquen tiempo a estar juntos y a dialogar, a interesarse el uno por el otro, a pedirse perdón y perdonarse mutuamente, a procurar lo que al otro haga feliz y evitar aquello que le molesta... ¿Cuánto tiempo seguirá el mundo esperando...? Depende de ti.