Hoy Sábado, 11 de octubre de 2008 | 20:45

INDICE

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4º Domingo de adviento

1. CANTO DE ENTRADA

VEN, SEÑOR DE LA JUSTICIA

VEN, JESUS, NUESTRA ESPERANZA (2)

Una voz proclama en el yermo:

Preparad los caminos a Dios;

Su Verbo proclama su Gloria

y aquéllos que creen la verán

2. ACTO PENITENCIAL

En silencio, pongámonos delante de Dios.

- Luz del mundo, que vienes a iluminar a los que viven en las tinieblas: Señor, ten piedad.

- Guía de los hombres, que vienes a conducir a tu pueblo por las sendas de la verdad y de la justicia: Cristo, ten piedad.

- Fuente de vida, que vienes a curar las heridas de nuestra debilidad: Señor, ten piedad.

3. Oración colecta

Oremos. Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...

4. PRIMERA LECTURA

De ti saldrá el jefe de Israel.

Lectura del libro del profeta Miqueas

5 1-4

Esto dice el Señor:

«De ti, Belén de Efratá,

pequeña entre las aldeas de Judá,

de ti saldrá el jefe de Israel,

cuyos orígenes se remontan a tiempos pasados,

a los días más antiguos.

Por eso, el Señor abandonará a Israel,

mientras no de a luz la que ha de dar a luz.

Entonces el resto de sus hermanos

se unirá a los hijos de Israel.

El se levantará para pastorear a su pueblo

con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios.

Ellos habitarán tranquilos,

porque la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra

y él mismo será la paz.».

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

5. SALMO RESPONSORIAL

(Se sugiere cantar el siguiente estribillo)

R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Escúchanos, pastor de Israel;

tú que estás rodeado de querubines,

manifiéstate;

despierta tu poder y ven a salvarnos. R.

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,

mira tu viña y visítala;

protege la cepa plantada por tu mano,

el renuevo que tú mismo cultivaste. R.

Que tu diestra defienda al que elegiste,

al hombre que has fortalecido.

Ya no nos alejaremos de ti,

consérvanos la vida y alabaremos tu poder. R.

6. Segunda LECTURA

Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad.

Lectura de la carta a los hebreos

10, 5-10

Hermanos: Al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradan los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije -porque a mí se refiere la Escritura-: «Aquí estoy, Dios mío, vengo para hacer tu voluntad».

Comienza por decir: «No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado», -siendo así que eso es lo que le pedía la ley-; y luego añade: «Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad».

Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor

7. ALELUYA

R. Aleluya, Aleluya.

Yo soy la esclava del Señor;

que se cumpla en mí lo que has dicho.

R. Aleluya. Aleluya.

8. EVANGELIO

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas

1, 39-45

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor».

Palabra del Señor.

R. Gloria a Ti, Señor Jesús

9. CREDO

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso.

Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.

Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre,
todos inclinan la cabeza

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

10. ORACION DE LOS FIELES

 

Oremos diciendo: Ven, Señor Jesús.

- Pidamos al Señor que venga a su Iglesia: que la renueve cada día para que, como María, sea sencilla, pobre y alegre y, de este modo, lleve a cabo con libertad su misión. Oremos.

- Pidamos al Señor que venga al mundo, sobre todo a los lugares donde hay guerras, violencias, divisiones e injusticias: él, que es la paz, reine en los corazones de los dirigentes de las naciones para que trabajen por una vida más digna para todos. Oremos.

- Pidamos al Señor que venga al lado de los más pobres: él, pobre entre los pobres, sea su consuelo e inspire a la humanidad un espíritu solidario y de justicia. Oremos

- Pidamos al Señor que venga a nuestra comunidad: que nos anime a vivir fraternalmente el Evangelio y a dar testimonio activamente en medio de nuestro (barrio/pueblo/ciudad). Oremos.

Señor Jesucristo, escucha el clamor de los que esperan tu venida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Por nuestro Señor Jesucristo...

11. CANTO DE OFERTORIO

Vino y pan en oblación

esperan el milagro del Señor.

Ve nuestra ofrenda sobre tu santo altar;

eran en los campos dulce vid y trigal.

Pero tú, por tu bondad

transformas nuestra ofrenda en tí. Señor

Toma mi vida, y también cambiará;

llena mi alma de tu gracia y tu paz. Amén.

12. CANTO DE COMUNION

SOMOS UN PUEBLO QUE CAMINA,

Y JUNTOS CAMINANDO

PODREMOS ALCANZAR

OTRA CIUDAD QUE NO SE ACABA

SIN PENAS NI TRISTEZAS;

CIUDAD DE ETERNIDAD.

Somos un pueblo que camina,

que marcha por el mundo buscando otra ciudad.

Somos errantes peregrinos

en busca de un destino: destino de unidad.

Siempre seremos caminantes

pues sólo caminando podremos alcanzar

otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas: ciudad de eternidad.

Sufren los hombres mis hermanos

buscando entre las piedras la parte de su pan.

Sufren los hombres oprimidos,

los hombres que no tienen ni pan ni libertad.

Sufren los hombres mis hermanos:

mas tú vienes con ellos;

en ti alcanzarán otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas: ciudad de eternidad.