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Lunes, 08 de septiembre de 2008 | 02:02
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HORA SANTA CANTO: ALABARE, ALABARE, ALABARE, ALABARE ALABARE A MI SEÑOR (2) Somos tus hijos, Dios Padre Eterno Tú nos has creado por amor, te adoramos, te bendecimos y todos cantamos en tu honor. INTRODUCCION: Guía: Señor Jesús, gracias por quedarte con nosotros en este sacramento de tu amor. Míranos con amor, y bendícenos. En este Año Internacional de la Mujer, estamos a tus plantas para suplicarte especialmente por todas las mujeres del mundo. Haz que llegue el alumbramiento de una nueva era de nuestra historia. Lector 1: «Cuando la mujer va a dar a luz, siente angustia, porque ha llegado su hora; pero apenas ha dado a luz el niño, no se acuerda ya de su apuro, por la alegría de haber traído un hombre al mundo» (Juan 16,21-26). Guía: Ante la civilización de la solidaridad y del amor que trabajosamente queremos construir, reconocemos que la mujer es quien puede aportar la enseñanza de cómo aprender a esperar. Una civilización que nace en el sufrimiento, tiene necesidad de la mujer y de los valores de amor y personalización que ella encarna en lo más íntimo de su ser propio. Ella es quien puede mostrar el suficiente y gozoso estilo pascual de engendrar una nueva sociedad. Señor, queremos reconocer el valor de la mujer en nuestras comunidades, y agradecerte por sus funciones. Lector 2: «La Iglesia está llamada a contribuír en la promoción humana y cristiana de la mujer, ayudándola así a salir de situaciones de marginación en que puede encontrarse y capacitándola para su misión en la comunidad eclesial y en el mundo» (Documento de Puebla, n. 849). CANTO: Te vengo a decir, te vengo a decir, ¡oh mi Salvador! Que yo te amo a tí, que yo te amo a tí con el corazón. Te vengo a decir, te vengo a decir toda la verdad: que te amo Señor, te quiero Señor, con el corazón. Yo quiero cantar, yo quiero cantar de gozo y de paz. Yo quiero llorar, yo quiero, llorar, de felicidad Te vengo a decir, te vengo a decir, toda la verdad. Que te amo Señor, te quiero, Señor, con el corazón 1. SITUACION DE LA MUJER: Guía: Señor, nuestro mundo no ha sabido tratar a la mujer. En nuestra comunidad hay muchas situaciones que no corresponden a tu plan de salvación. Por eso queremos pedirte perdón cantando después de cada situación expuesta: PERDON, SEÑOR, PERDON. - Vivimos en una época de crisis, donde se hacen más agudas las discriminaciones. Y la mujer es la oprimida de los oprimidos en una sociedad opresora. No sólo carecen de bienes, sino de dignidad, de participación, de igualdad de oportunidades. - Hay prepotencia del varón, machismo, salarios desiguales, aprovechamiento de las empleadas, educación deficiente, evasión de leyes que protegen a la mujer, abandono por parte del varón, y ellas no están organizadas para promoverse y defenderse. - Se disfraza su explotación con el pretexto del progreso, por la publicidad, el erotismo, la pornografía, transformándola en un objeto de consumo. - La dura situación económica y la crisis moral han hecho que aumente la prostitución, sobre todo entre muchachas adolescentes. - Dominan los criterios masculinos de valoración: voluntad de poder y dominio, eficacia, conquista, utilidad, sometimiento, cálculo sin corazón. Y a la mujer se le deja a un lado, pero muchas veces asumiendo todas las responsabilidades en el hogar. - Muchas veces se confunde servicio con esclavitud, obediencia con sumisión, maternidad con tener hijos, responsabilidad con cohabitación. - La mujer en la familia es víctima de un complejo plan de destrucción de los valores, por la pornografía, el alcoholismo, la drogadicción, la trata de blancas, las madres solteras, la violencia, la inseguridad económica. - Problemas como el control de la natalidad, el aborto, la facilidad de divorcios, hacen de la mujer otro tipo de víctima social. - Y ésto hace que la mujer muchas veces se desanime y se retire de dar su propio aporte a la humanidad, por caminos de aparente facilidad que son vacíos y despersonalizantes para ella como mujer. 2. ILUMINACION: Lector 1: «Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a todos los que estábamos bajo la Ley» (Gálatas 4,4). Lector 2: "En Cristo, plenitud de los tiempos, la igualdad y complementariedad con que el hombre y la mujer fueron creados se hace posible, ya que «no hay hombre ni mujer, ya que todos somos uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3, 26-29). Jesús acogió a las mujeres, les devolvió su dignidad y les confió después de su resurrección la misión de anunciarlo. Cristo, nacido de mujer, nos da a María, que precede a la Iglesia, mostrando en forma eminente y singular el modelo de Virgen y de Madre. Ella es protagonista de la historia por su cooperación libre, llevada a la máxima participación con Cristo. María ha representado un papel muy importante en la evangelización de las mujeres latinoamericanas y ha hecho de ellas evangelizadoras eficaces, como esposas, madres, religiosas, trabajadoras, campesinas, profesionistas. Continuamente les inspira la fuerza para dar la vida, inclinarse al dolor, resistir, y dar esperanza cuando los caminos se cierran, como compañera activa, libre y animadora de la sociedad" (Documento de Santo Domingo, n. 104). Guía: Vamos a responder a cada invocación: TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR. - Gracias, Señor, porque creaste al hombre y a la mujer al mismo tiempo, con tu misma imagen, y con la misma tarea: ser fecundos, multiplicarse, llenar la tierra, someterla y dominarla. - Gracias porque la mujer nace del corazón de lo humano, simbolizado en la costilla de Adán, para ser remedio a la indigencia, protección y ayuda, respuesta a la soledad, único interlocutor posible de diálogo e intimidad, iniciadora de la vida en sociedad. - Gracias, Señor, porque la presencia de la mujer suscita admiración, gozo, canto, identidad, comunión: «Esta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos». - Gracias, Señor, por la mujeres relevantes en el pueblo de Israel: María la hermana de Moisés, Ana la madre de Samuel, las profetizas Débora y Julda, Ruth, Judit y otras. - Muchas mujeres lucharon por superar la mera dimensión de posesión, amor-pasión y fecundidad, para vencer las consecuencias del pecado y anunciar la necesidad de redención de la mujer y del hombre. - Por su amor fecundo llegaron a ser grandes figuras Sara, Rebeca y Raquel. - Aunque a veces representan un peligro, por ser causa de pecado (Sirácide 25,24), seductoras (9,1-9), versátiles (25,13; 26,18), se elogia a la mujer fuerte (Proverbios 31,10-31). - Gracias porque los profetas utilizaron el simbolismo de la mujer para designar al pueblo de Dios o a la ciudad santa (Isaías 66,7; Salmo 87,5) e incluso a la Sabiduría (Proverbios 8; Sirácide 24). - Gracias porque la Alianza, expresión de la unión del hombre con Dios, reviste una forma de misterio nupcial, donde el pueblo elegido es la esposa amada, expresado sobre todo en el Cantar de los Cantares. - Gracias porque Jesús el esposo (Marcos 2,19) hace a las mujeres partícipes de sus dones y difusoras de su testimonio, como la samaritana (Juan 4), las mujeres que le acompañaban y le servían con sus bienes (Lucas 8,2), las mujeres presentes en el Calvario (Juan 19,25), las anunciadoras de la resurrección (Juan 20,17). - Gracias porque enseñaste que la mujer es igual al hombre en dignidad y derechos; que está invitada a escuchar y acoger la Palabra, hallando aquí su grandeza más que en la maternidad (Lucas 7,27-28; 11, 27-28). - Gracias porque creías en las mujeres que acudían a ti, y usaste en tus parábolas el ejemplo de gestos femeninos (Mateo 12,33; Lucas 5,8-10; 18,18; Mateo 25,1-13). - Gracias porque, aunque el testimonio de una mujer no tenía valor jurídico, tú las hiciste testigos de tu muerte, sepultura y resurrección. (Mateo 28, 5-7) - Gracias porque en las primitivas comunidades, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, había infinidad de mujeres trabajando en el servicio de la Iglesia: Febe, Prisca, María, Trifena, Trifosa, Parside, la madre de Rufo, Julia, la hermana de Nereo, Prisila, Lidia, y otras más. - Gracias porque la mujer es invitada en la Iglesia a la plena participación, incluso en ministerios. - Gracias porque en María halla la mujer su modelo, en cuanto mujer, cristiana y evangelizadora. - En la Anunciación aceptó incondicionalmente la Palabra que se encarnó en sus entrañas; en la visitación a Isabel sirvió y anunció la presencia del Señor; en el Magnificat cantó proféticamente la libertad de los hijos de Dios y el cumplimiento de la promesa; en la Navidad dio a luz al Verbo de Dios y lo ofreció a la adoración de todos los que lo buscan, sean sencillos pastores o sabios venidos de tierras lejanas. (Lucas 1-2; Mateo 2,13ss.) - En la huida a Egipto aceptó las consecuencias de la sospecha y de la persecución de que era objeto el Hijo de Dios; tuvo un comportamiento misterioso y adorable del Señor, guardando todo en su corazón, cuando no entendía las cosas; en Caná tuvo una presencia atenta a las necesidades de los hombres y provocó el gesto mesiánico de la transformación del agua en vino para las fiestas. (Lucas 2,50; Juan 2,1ss.) - En la Cruz, fuerte, fiel, abierta a la acogida maternal universal, estuvo de pie junto a la cruz. (Juan 19,25) - Acompañó a la Iglesia naciente en la espera ardiente, de la plenitud del Espíritu; (Hechos de los Apóstoles 1,14) en la Asunción es celebrada por la mujer del Apocalipsis (Apocalipsis 12). - Gracias porque es el signo evangelizador que posibilita la cercanía al rostro del Padre y de los hombres entre sí (Documento de Puebla 282), que pertenece a nuestra identidad. - Gracias porque María hace que la Iglesia se sienta familia (Documento de Puebla 285,287) y hace que el Evangelio se haga más carne entre nosotros (Documento de Puebla 303). - Gracias porque «en María el Evangelio penetró la femineidad, la redimió y la exaltó» (Documento de Puebla 299), con un rostro femenino. - Gracias porque la mujer tiene un papel fundamental como madre, defensora de la vida y educadora en el hogar (Documento de Puebla 846). - Gracias porque la promoción de la mujer es un signo de los tiempos para ver la complementariedad del hombre y la mujer: las dos alas de la humanidad para volar hasta los ideales divinos. - Gracias porque la mujer puede ayudar a personalizar las relaciones humanas en este mundo de técnica, urbanización, masificación, anonimato y estandarización. - Gracias porque la mujer puede ayudarnos al Mundo superar los particularismos, manifestando los valores universales de la naturaleza humana y abriéndose a la comprensión. 3. LINEAS DE ACCION Guía: Ahora elevaremos al Señor sacramentado, en este día del amor hasta el extremo, nuestras súplicas, por las mujeres de todo el mundo, cantando después de cada invocación: Te lo pedimos, óyenos, Señor. - Para que denunciemos valientemente los atropellos a las mujeres, sobre todo campesinas, obreras, migrantes, indígenas y retrasadas mentales; también los que se cometen por los medios de comunicación social contra su dignidad. - Para que seamos capaces de crear espacios en los cuales la mujer pueda descubrir sus propios valores, apreciarlos y organizar su aporte a la sociedad y a la Iglesia. - Para que aceptemos y valoremos a la mujer no solamente por lo que hace sino sobre todo por lo que ella es. - Para que tengamos actitud crítica ante los mensajes de los medios de comunicación sobre los comportamientos de mujer que presentan. - Para que sepamos discernir con el Evangelio los movimientos que luchan por la mujer, con el fin de potenciar sus valores, iluminar lo confuso, denunciar lo que es contrario a la dignidad humana. - Para que desarrollemos un estudio de la Palabra de Dios, donde descubramos los rasgos que la vocación femenina aporta a la salvación. - Para que hallemos símbolos de la mujer que expresen lo positivo y rescaten sus valores, y no basemos la educación en la discriminación de la mujer o su reducción a la categoría de objeto. - Para que las mujeres sean incorporadas como mujeres en el proceso de toma de decisiones de la familia y de la sociedad. - Para que impulsemos el liderazgo cristiano eficaz de la mujer en todos los niveles. - Para que denunciemos lo que atenta contra la vida y la dignidad de la mujer, como el aborto, la esterilización, los programas antinatalistas, la violencia en las relaciones sexuales. - Para que favorezcamos los medios que garanticen una vida digna para las mujeres más expuestas: empleadas domésticas, migrantes, campesinas, indígenas, trabajadoras humildes y explotadas. - Para que organicemos un acompañamiento pastoral a las mujeres en situaciones difíciles: separadas, divorciadas, madres solteras, niñas y mujeres prostituídas a causa del hambre, del engaño y del abandono. - Para que este año internacional de la mujer sea el momento de asumir la causa de la mujer para una transformación de nuestro mundo. CANTO: ¿Quién será la mujer que a tantos inspiró poemas bellos de amor? Le rinden honor la música y la luz, el mármol, la palabra y el color. ¿Quién será la mujer que el rey y el labrador invocan en su dolor? el sabio, el ignorante, el pobre y el señor, el santo al igual que el pecador MARIA ES ESA MUJER QUE DESDE SIEMPRE EL SEÑOR SE PREPARO PARA NACER COMO UNA FLOR EN EL JARDIN QUE A DIOS ENAMORO
CONCLUSION: Guía: Señor, hemos estado contigo, acompañándote en la soledad del Monumento y de Getsemaní, seguros de que ha llegado la Hora de María y la hora de la mujer. Lector 1: «Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre... cuando Jesús vio a su Madre y al discípulo a quien tanto amaba, entonces dijo a su Madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’... y desde aquella Hora el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19, 2527). Lector 2: «Esta es la hora de María, tiempo de un nuevo Pentecostés que ella preside con su oración cuando, bajo el influjo del Espíritu Santo, inicia la Iglesia un nuevo tramo en su peregrinar» (Puebla 303). Guía: Que la mujer pueda contribuír eficazmente a la misión de la Iglesia; esté presente en las realidades temporales, participe con el hombre en la transformación de la sociedad, para crear la civilización de la solidaridad y del amor. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. MI COMPROMISO:
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