Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 00:57

INDICE

Google
 
Para recibir información de las actualizaciones contáctanos.

 

5. LA ORACION COMUNITARIA ES MAS EXCELENTE QUE LA ORACION PRIVADA

            ¿Qué es, lo que hace que, ante el corazón de Dios, nuestra oración sea más poderosa cuando es comunitaria que cuando es privada?

            Para poder comprender bien este tema es necesario aclarar que oración PERSONAL y oración COMUNITARIA no son dos cosas opuestas. Aún más, no hay verdadera oración comunitaria si no hay oración personal.

            Llamamos aquí oración privada no sólo a la oración hecha en forma casi egoísta, sin tener en cuenta a los demás, en donde cada uno de los que estamos aquí pide por sí mismo; sino también a la oración que no está unida a los demás, ya interior, ya exteriormente.

            En cambio, oración comunitaria es la oración que hacemos cuando, pidiendo en nombre de Cristo, tenemos en cuenta los intereses de los demás, es decir, cuando pedimos no sólo por nosotros mismos, sino también por los demás y con los demás.

            El valor de la oración hecha comunitariamente radica, como en su motivo principal, en la promesa de Cristo citada por el Concilio en el número 1 de la Constitución de Liturgia: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mt. 18, 20).

            Y no basta estar unidos materialmente bajo el mismo techo de la Iglesia. Hay que estar unidos espiritualmente con las mismas intenciones. Cristo mismo lo dice en el versículo anterior a la frase citada: “Si conviniereis en pedir”, es decir, si nos ponemos de acuerdo en pedir la misma cosa. Aún de que las mismas posturas del cuerpo están expresando nuestra oración comunitaria.

           

            PREGUNTA:

            ¿Por qué es mejor la oración comunitaria  a la oración privada ante los ojos de Dios?

R.- Porque en nombre de Cristo pedimos por los intereses de los demás, no sólo por nosotros mismos, recordando la promesa de Cristo: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 13, 20).

Apostoloteca virtuál