Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 03:46

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8. ESTAR DE RODILLAS Y SENTADOS EN LA LITURGIA

 

        El estar de rodillas indica humildad y pequeñez al reconocer la grandeza de Dios.

            Es también una postura usada en la Biblia para pedir perdón, hacer penitencia o súplica. (Mc. 1, 40).

            Es preciso darle a este acto un significado del cual seamos conscientes: Al arrodillamos adoramos a Dios (Jn. 1, 38), agradecemos (Lc. 17,16) suplicamos (Mt. 18, 26) y le pedimos perdón, e inclinamos a la vez nuestro corazón reconociendo que, “El es el Soberano y Dios nuestro”.

            Vamos a participar en el Sacrificio de la Santa Misa; Cristo viene a salvarnos. Tomemos una actitud reverencial a la Consagración, arrodillándonos y reconozcamos de esta manera la grandeza de todo un Dios a quien adoramos.

            La actitud de rodillas, es el uso tradicional de la Iglesia, es preferentemente la actitud de la oración individual y de la oración comunitaria penitencial. Aunque nos inspire mucha devoción, cuando la liturgia nos pida otra postura, adoptémosla, pues cada postura es significativa.

            Sentados es otra postura corporal de los fieles. Nos sentamos para escuchar las lecturas que preceden al Evangelio y en la Homilía, y también en el transcurso del sagrado silencio que se hace después de la comunión, para dar gracias.

            El sentarse significa meditación, concentración, tranquilidad y autoridad. Es una oportunidad para entrar en intimidad.

            María y José encontraron a Jesús “sentado en medio de los maestros, escuchándolos y preguntándoles...” (Lc. 2,26).

            También en otros lugares de la Biblia encontramos el sentarse, como un descanso de recogimiento para el que enseña y para los que escuchan. La Liturgia necesita la presencia comunitaria de un pueblo dispuesto a escuchar y a meditar. La deseada participación de la liturgia “plena, consciente y activa" es ante todo la que se realiza en el interior del alma. El hombre moderno vive en el peligro de una progresiva despersonificación, de superficialidad, que le impiden el crecimiento a la verdadera madurez cristiana.

            Sentados delante de Jesús, los fieles puede captar “los misterios del Reino de los cielos”, abrirse, concentrarse, librarse de las distracciones, para que lo sembrado tenga raíces. En el mundo moderno hay mucha prisa y nerviosismo. Ocupamos calma y la expresamos sentados.

            Sabemos que María estaba sentada a los pies del Señor escuchando su palabra, mientras su hermana Martha estaba atareada en muchos quehaceres. “María ha elegido la parte buena, que no le será quitada”. (Lc. 10, 42).

 

            PREGUNTAS:

1.- ¿Por qué nos ponemos de rodillas?.

R.- En señal de adoración y penitencia. Nos arrodillamos para adorar a Dios, para agradecerle, para suplicarle y para pedirle perdón, reconociendo que El   es el Soberano Señor y Dios nuestro.

2.- ¿Para qué es la postura de sentarse durante algunas partes de la Santa Misa?.

R.- Para escuchar cómoda y atentamente la Palabra de Dios, meditarla, asumirla y luego vivirla.

 

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