Hoy Viernes, 21 de noviembre de 2008 | 23:07

INDICE

Google
 
Para recibir información de las actualizaciones contáctanos.

 

19. CATEQUESIS LITURGICA SOBRE EL ALTAR

            El centro de nuestra Iglesia es el altar, lugar donde se inmola Cristo y mesa del banquete eucarístico. Pero el altar es símbolo de Cristo. Nuestro verdadero altar es Cristo inmolado, por quien se ofrecen nuestras súplicas a Dios.

            Las religiones antiguas tenías sus altares para sus dioses. Los consideraban lugar de ofrenda, de sacrificio, del fuego y del aroma; lo creían trono de Dios, mesa y hogar de Dios, tumba de Dios, lecho de Dios, lugar de asilo donde los hombres se refugian en Dios.

            Los primeros cristianos dieron poca importancia al altar por sí mismo, pues sabían que su ofrenda era santa por sí misma, ya que se trataba del mismo Cristo, y era esa ofrenda la que santificaba el altar. Así, Cristo es nuestra víctima, nuestro sacerdote y nuestro altar.

            Los primeros altares cristianos son meros soportes de madera que se colocaban en el momento adecuado, o triclinios romanos. Cuando se acentuó la idea de la Eucaristía como sacrificio, fue adquiriendo carácter fijo y estructura sólida. Se hicieron de piedra, porque Cristo es la piedra angular, y sobre El está la verdadera escala de Jacob. Bajo el altar, como dice el Apocalipsis, se fueron sepultando cuerpos de mártires, y después se haría una cavidad en la parte inferior del altar para el sepulcro. Se colocaba sobre el altar el ciborio, una especie de baldalquino con cúpula y columnas, que simbolizaba la acción del Espíritu Santo. A todo el conjunto se le llamaba altar.

            Pronto se fue adornando con materiales preciosos, pero únicamente se colocaban sobre él los elementos estrictamente eucarísticos. En la edad media se aumentaron los gestos de veneración al altar como símbolo de Cristo: incensación, besos, inclinaciones, genuflexiones, y la postración del viernes santo. El mantel con que se cubría se fue viendo como el sudario o síndone en que era envuelto el Cuerpo de Cristo, Todavía se conservaba un soto altar. Pero ya sin ciborio.

            A llegar la edad barroca, el altar se pegó a la pared del fondo y era sólo una parte de todo el retablo ricamente adornado, con lo cual perdió su papel central y significativo. Y se multiplicaron los altares en la misma iglesia, por lo que ya no se podía decir: tenemos un único altar.

            Si al pasar frente al altar hacemos una reverencia, si el sacerdote lo besa, y si se trata de que no se le convierta en taburete para colocar cuantas cosas nos vengan en gana, es porque reconocemos que es símbolo de Cristo altar, y que contiene la ofrenda de nosotros mismos con Cristo.

 

            PREGUNTAS

            1. ¿Qué es el altar?

R.- Es el lugar donde se inmola Cristo y mesa del banquete eucarístico. Nuestro verdadero altar es Cristo inmolado, por quien se ofrecen nuestras súplicas a Dios.

            2. ¿Por qué veneramos el altar?

R.- Porque reconocemos que es símbolo de Cristo altar, y que contiene la ofrenda de nosotros mismos en Cristo.

Apostoloteca virtuál