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Hoy
Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 01:11
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20. CATEQUESIS LITURGICA SOBRE EL AMBON Y
LA SEDE
La Palabra de Dios tiene un lugar propio en el templo desde
el cual se proclama. No es un mueble, sino un espacio digno, que
es el altar de la Palabra de Dios, el monumento de la Palabra,
y el lugar desde el cual Dios habla a su pueblo. Por eso se ha
de cuidar su dignidad. Hablemos ahora algo sobre el ambón.
Su origen fue la necesidad de tener lugares elevados y
solemnes desde donde todos pudieran oír a quien proclamaba el
mensaje. El primer ambón fue el estrado desde donde el sacerdote
Esdras, en el regreso de Babilonia, promulgó la ley a los israelitas
de Jerusalén.
En las sinagogas judías había, y hay todavía, un pupitre
en el centro, elevado, desde el cual los rabinos judíos leen y
comentan la Escritura. Cristo subió a este lugar en su visita
a la sinagoga de Nazaret. Los primeros cristianos siguieron el
uso de la sinagoga.
Con el tiempo el ambón adquirió proporciones
gigantescas. Tenían adornos muy significativos, que recordaban
la tumba vacía de Cristo. En efecto, la tumba vacía el domingo
de resurrección fue el primer ambón, pues ahí vino el ángel a
decirles a las mujeres que había resucitado, y el mensaje central
de la Palabra de Dios es que Cristo ha resucitado, ése fue el
núcleo que luego se fue desarrollando. Pero en la época barroca
cayeron en desuso todos esos ambones y fueron destruidos, quedando
a púlpitos para los sermones solamente.
El Concilio Vaticano II quiso que nuevamente se diera importancia
a la Palabra de Dios, y que tuviera en las iglesias un lugar propio,
pero todavía no tenemos conciencia clara de las cosas. El ambón
se reserva a la Palabra de Dios, y ha de tratarse con el mismo
respeto como se trata el altar. No es lugar para dar avisos, hacer
comentarios o cantar, son sólo para leer y comentar la Palabra
de Dios. No es una tribuna o un podium de los salones de fiestas
y conferencias. Es un lugar sagrado, donde Dios habla a su pueblo.
Es para que desde ahí se lea vivamente la Palabra de Dios, no
desde otros sitios menos dignos.
LA SEDE:
También deben tener las iglesias un sitio desde el cual
se preside la celebración, generalmente en un lugar visible que
favorezca la comunicación con el pueblo, consistente en una tarima
y la sede presidencial. No debe ser tan sólo una silla, que puede
cambiarse a cualquier sitio, sino un lugar estable desde el cual
ordinariamente se preside la celebración. Es el lugar que ocupa
el sacerdote que preside la celebración, y donde pueden acompañarlo
dos ministros. Ni debe parecer trono, pero tampoco mera silla
de espera. Es lugar de honor. De hecho, la sede del obispo ninguno
la ocupa sino él; la sede del Papa tampoco, ni siquiera su vicario
en Roma (incluso hubo un tiempo en la historia en que había pena
de muerte para quien osara ocupar indebidamente esa sede). Reconocemos
la presencia de Cristo en el presidente de La celebración, y en
la sede, el trono del cielo desde el cual preside a la derecha
del Padre.
PREGUNTA:
1. ¿Qué es el ambón?. R.- Es el lugar reservado para proclamar
la Palabra de Dios, y ha de tratarse con el mismo respeto con
que se trata el altar. No es un lugar para dar avisos, hacer comentarios
o cantar, son sólo para leer y comentar la Palabra de Dios.
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