![]() |
![]() |
![]() |
|
|
Hoy
Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 05:00
|
|||
![]() |
![]() |
|
|
|
|
22. LA MISA COMO BANQUETE
El antiguo pueblo de Israel cada año celebraba su Pascua.
La fiesta era para recordar su liberación de la esclavitud egipcia.
La pascua judía era símbolo y figura de nuestra Pascua cristiana.
Tenía como signo central la Cena Pascual.
También en nuestra historia de Nuevo Pueblo de Dios, hay
un acontecimiento libertador inolvidable.
Es la redención: Por la pasión, muerte y gloriosa resurrección
del Señor, hemos pasado de la esclavitud del pecado y de la muerte
eterna a la luminosa libertad de hijos de Dios y a la salvación
eterna. Y también hay una fiesta grande, un divino banquete, para
conmemorar tan inefable acontecimiento.
Es la Eucaristía: bajo el signo del pan y del vino consagrados,
Cristo el Cordero de Dios que con su muerte nos ha dado vida,
se entrega en cuerpo, sangre, alma y divinidad, como divino alimento
de la misma vida que no ha dado. La Eucaristía es nuestro banquete
pascual.
Un banquete verdadero. Celebramos la realidad de la Redención
con una comida real. Recordemos las palabras de Jesús: En
realidad mi carne es verdadera comida; y mi sangre verdadera bebida
(Jn. 6, 55). El pan y el vino consagrados que comemos y bebemos
son el signo que en verdad participamos a un banquete.
Un banquete que nos transforma en hijos de Dios, en otro
Cristo, según sus mismas palabras: El que come mi carne
y bebe mi sangre en mí vive y yo en él (Jn. 6, 56).
La comunión sacramental digna y frecuente nos aleja del
pecado y nos conduce a la plena madurez de hijos de Dios.
PREGUNTA
1. ¿Por qué decimos que la Misa en un banquete?. R.- Porque tiene presente la última Cena de Jesús
con sus apóstoles, y el pan y el vino consagrados que comemos
y bebemos son signo de que en verdad participarnos de un Banquete
Divino, que nos transforma en hijos de Dios y en otro Cristo,
según sus mismas palabras: "El que come mi carne
y bebe mi sangre, en Mí vive y yo en el" (Jn. 6, 56).
|
||