Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 01:15

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28. EL MISAL NUEVO: UN INTENTO

DE DOBLE FIDELIDAD

            A partir de la Pascua del año de 1990 comenzó a ser obligatorio el uso del nuevo Misal, que tiene algunos elementos nuevos. Sobre todo, el rito de la Misa se unificó, para que todos los países de habla castellana celebremos a Eucaristía con las mismas palabras. Veamos en este día el por qué de un cambio en el Misal.

            En primer lugar, la liturgia no puede cambiar al capricho de unas personas. Porque es la oración de Cristo y de la Iglesia, a través de signos, que nos salva. Si es oración de Cristo se trata de una herencia de fe que nos ha dejado, y que debemos conservar. Si es una oración de la Iglesia, debe mantenerse la unidad con las comunidades de todo el mundo y todo tiempo. No podríamos crear una liturgia a nuestro modo, sin tomar en cuenta a Cristo y a la Iglesia.

            Hay elementos que no pueden cambiar, porque comprometerían los lazos que se relacionan con Cristo y con la Iglesia. Pero hay otros que han cambiando para que la celebración sea expresión propia de cada comunidad. Después del Concilio Vaticano II se buscó que a Liturgia se adaptara a los distintos pueblos, sobre todo en cuestión de idioma. Pero como las lenguas van evolucionando, es preciso seguir revisando, para que expresen rectamente la fe y mantengan la unidad de la Iglesia.

            La Iglesia castellana es la más complicada, por ser la más extendida y también la que más variaciones y particularismos tiene, según  las varias regiones. Pero se vio la conveniencia de unificar el rito, por fidelidad a Cristo y a la Iglesia. En primer lugar era necesario expresar nuestra fe en Cristo con iguales fórmulas, pues lo que se ora se cree. En segundo lugar, era necesario estar en manifiesta unidad con las demás comunidades cristianas. Y ésto no se podía, porque se usaban muchas versiones distintas en castellano, no todas aprobadas.

            Con el Nuevo Misal se garantiza que expresemos correctamente lo que creemos, pues estamos en unidad con todos los países latinoamericanos y que así se puede robustecer nuestra fidelidad a Cristo y a la Iglesia.

            Veamos las fórmulas de saludo que trae el Nuevo Misal, para tiempo ordinario:

- El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos vosotros.

- La paz, la caridad  y la fe, de parte de Dios Padre y de Jesucristo el Señor, esté con todos vosotros.

- El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, permanezca siempre con todos vosotros. Y la respuesta puede ser:

• Y con tu espíritu

• Bendito seas por siempre, Señor.

- Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo.

 

            NOVEDADES DEL NUEVO MISAL

            Nos hemos ido acostumbrando a escuchar algunas nuevas expresiones, así como también a decir algunas formas que varían un poco en lo que recitamos  todos, sobre todo el Gloria y el Credo. Tomémoslo con buena voluntad, con el espíritu de unimos a todas las comunidades del habla castellana.  Hoy recordaremos las variantes más notables.

            El Gloria dice así: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos y te damos gracias, Señor Dios rey celestial...”. Sí observarnos, no se fija en que tengamos buena voluntad sino en la benevolencia del Señor, “a los hombres que ama el Señor”; y se pone en primer término la gloria del Señor, que es lo que provoca en nosotros todas esas actitudes. Repitámoslo todos juntos para aprenderlo...

            El Credo tiene dos cambios: en lugar de “consustancial al Padre”, que algunos decían que sonaba a laboratorio químico, hoy se dice: “de la misma naturaleza que el Padre”. En lugar de decir: “bajo el poder de Poncio Pilato”, ya que Pilato era mero procurador imperial, ahora dice: “padeció en tiempo de Poncio Pilato”. Son sólo dos cambios, pero ocupamos aprenderlo todos, porque son pocas las personas que saben la fórmula de fe.

            Siguen las mismas respuestas a la consagración, pero ahora cada una tiene una introducción diferente, que dará la pauta para la exclamación. Veámoslas.

            Cuando el sacerdote dice: “Este es el Sacramento de nuestra fe”, o “misterio de fe”, se responde la más usual: “Anunciamos tu Muerte y proclamamos tu Resurrección, ven, Señor Jesús”.

            Cuando el sacerdote dice: “Aclamad el Misterio de nuestra Redención” se responde a una sola voz: “Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz anunciamos tu Muerte, Señor, hasta que vuelvas.

            Cuando el sacerdote dice: ‘Cristo se entregó por nosotros”, el pueblo responde a una voz: “Por tu Cruz y Resurrección nos has salvado, Señor”.

            Vamos ensayando estas formas nuevas que motiven nuestra participación

                        (Se repiten el tiempo conveniente).

            PREGUNTA:

            ¿Qué novedades tiene el nuevo Misal ?

R.- Algunas variaciones en el "GLORIA" en el “CREDO”, y el “PADRE NUESTRO”; una introducción distinta para cada aclamación después de la consagración, y un aumento de formularios para el acto penitencial y la oración eucarística.

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