Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 05:28

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37. LAS LECTURAS

            En las lecturas se dispone la mesa de la Palabra de Dios a los fieles y se les abren los tesoros bíblicos. Como según la tradición, el leer estos textos no es un oficio del que preside, sino un ministerio, un servicio a la asamblea, deben ser proclamados por un lector (incluso el Evangelio, cuando hay diácono, a éste le toca proclamarlo).

            La primera lectura nos narra lo que Dios hizo por su pueblo antes de la venida de Jesús. La segunda lectura, nos presenta la acción salvadora de Cristo en la vida de la Iglesia naciente.

            Todo bautizado que sepa leer, ha de prestar este servicio a la asamblea de proclamar la Palabra de Dios, en la primera o segunda lectura. Conviene que prepare la lectura preleyendo para una mejor proclamación, ya que la lectura tiene que ser más orante que mecánica o impersonal; debe ser pausada siguiendo la puntuación, incluso estará cortada por algunos silencios cuando lo exija la comprensión del texto.

            El lector que proclama las lecturas, NUNCA TIENE QUE DECIR: primera lectura o segunda lectura o salmo responsorial; ni debe leer la introducción que los libros litúrgicos indican con letra roja. Se inicia la lectura con voz clara y pausada, vocalizando bien, diciendo LECTURA DEL LIBRO... o LECTURA DE LA CARTA... Recuerde que le presta su voz a Dios para hablarle a su pueblo.

            La Asamblea, escucha con atención, SENTADOS en sus bancas; la postura de sentados, es de meditación, de reflexión para profundizar el mensaje. No es postura para dormirse, ni para estar volteando a todas partes..

 

            PREGUNTAS

            1.- ¿Qué nos narran las dos primeras lecturas?

R.- La primera lectura nos narra lo que Dios hizo por su pueblo, antes de la venida de Jesús. La segunda nos presenta la acción salvadora de Cristo.

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