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Hoy
Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 04:41
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57. RITOS DE LA COMUNION
La Misa es un Sacrificio, pero es también una comida. Para
que la Muerte y Resurrección de Cristo pase a nuestras vidas,
nos da su Cuerpo en alimento y en bebida su Sangre. Le comemos
a El, pero El nos asimila a su Vida, y nos incorpora a su Cuerpo.
Por eso, al terminar la Oración Eucarística, inician los ritos
para prepararnos a la Comunión, y se llaman Ritos de la Comunión.
Nos preparamos en primer lugar recitando la oración que
Jesús nos enseñó y que contiene todas las actitudes de cualquier
oración cristiana. Y es que no tendríamos una oración digna de
acompañar el Sacrificio de Cristo, si El mismo no nos la hubiera
proporcionado. En ella pedimos el pan de cada día, que es el alimento
del cuerpo, pero también la Eucaristía, como alimento del viajero.
El Padre Nuestro está seguido por una oración que desarrolla
la última frase del Padre Nuestro, y por eso se llama: embolismo.
Es una continuación del Padre Nuestro, que termina con la aclamación
de todo el pueblo diciendo: Tuyo es el Reino, tuyo el poder
y la gloria por siempre Señor.
Enseguida vienen los ritos de la paz. El primero de ellos
es una oración presidencial, donde el sacerdote recuerda la visita
de Jesús a sus apóstoles el día de la resurrección para darles
la paz, y pide que se actualice.
A continuación, el sacerdote
desea la paz a todos. Y, en ciertas ocasiones en que lo considera
conveniente y significativo, invita a todos a que se manifiesten
la paz con un saludo.
Después viene el rito de la fracción del pan, que nos recuerda
que un solo Cristo se hace muchas partes para que los que somos
muchos nos hagamos un solo Cuerpo en Cristo. Este rito está acompañado
del canto Cordero de Dios. A la fracción del pan sigue
como consecuencia la inmixtión de una pequeña partícula del Pan
consagrado en el cáliz.
Y así pasamos luego a la comunión propiamente dicha, que
inicia con una monición del sacerdote donde invita a acercarse,
y una respuesta evangélica de los fieles; luego, la procesión
de la comunión, y la acción de gracias. Mientras tanto, se purifican
los vasos sagrados, de preferencia en la credencia. Y los ritos
de la comunión terminan con la oración después de la comunión,
en la que se recogen los sentimientos de los comulgantes y se
trata de proyectar la vida hacia afuera de la celebración.
Como vemos, la comunión no es un acto aislado, sino forma
parte de toda la celebración. Es el acto de consumar la Víctima
del Sacrificio. Y forma parte de todo un complejo de ritos que
nos disponen a vivir comunitariamente la unión con Cristo. Si
una persona trata de vivir cada momento de la celebración, no
se queja de que no le den oportunidad de prepararse para la comunión,
pues hay una digna preparación comunitaria, fruto de largos siglos
de experiencia.
PREGUNTAS:
1.- ¿ Es la comunión un acto aislado? R.- No, porque es parte de una celebración, consiste
en consumir la víctima que se inmoló en el altar, y tiene una
preparación en la misma celebración.
2.- ¿ Cuáles son los ritos de comunión? R.- El Padre Nuestro, los ritos de la Paz, La fracción
del pan e inmixtión, la procesión de comunión y la oración después
de la comunión.
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