Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 04:24

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58. EL PADRE NUESTRO

            Cristo se ha ofrecido como holocausto al Padre. Ahora se ofrece como alimento de vida a todos sus hermanos.

            Nos espera el divino banquete. De nuestros corazones brota espontáneamente la oración al Padre, que el mismo Jesús nos ha enseñado: El Padre Nuestro. Es la oración de la caridad y la unión fraternal. En ella pedimos a Dios Padre que nos de el pan cotidiano, que es el Cuerpo de Cristo, e imploramos que nos limpie de todos nuestros pecados, de nuestras ausencias de amor, para poder acercarnos confiados, uno junto a otro, a su mesa familiar.

            El con su amor grande y misericordioso es quien crea esta unión entre nosotros. Por eso mirando al hombre que cruza la calle a mi lado, puedo decirle: “Tú eres mi hermano”.

            “Líbranos Señor, de todos los males”. Esta es la última petición del Padre Nuestro; es la más interesante, por eso insiste en ella la Iglesia con fervor. El sacerdote se apoya como mediador sobre lo que tanto importa a las necesidades del pueblo: La paz abundante, la paz interior que viene de los méritos de un Dios Crucificado y que no le puede arrebatar al cristiano fiel ni las turbaciones del mundo, ni las penas de la vida. Y el pueblo concluye con la doxología "Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la Gloria por siempre, Señor”.

 

            PREGUNTAS:

            1.-  ¿Qué es el Padre Nuestro?

R.- Es la oración muy hermosa dirigida al Padre y que el mismo Jesús nos ha enseñado. Es la oración de la caridad y de la unión fraternal, en la que pedimos a Dios Padre que nos de el pan cotidiano, que es el Cuerpo de Cristo, que nos limpie de nuestros pecados y nos de la paz.

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