Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 04:26

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60.- La Fracción del Pan.

            La fracción consiste en fraccionar tanto las Hostias grandes sacerdotales, como también si las hubiera  fraccionables, para los fieles. Deja el sacerdote una parte menor para mezclarla con la Sangre Eucarística del Cáliz, que significaría su Resurrección gloriosa, unidos, Cuerpo, Alma y Divinidad en la gloria del Padre. Es decir, el Misterio Pascual total. Es un gesto importante que le dio nombre a la celebración en las comunidades primitivas.

            Partir un pan es multiplicarlo para todos; repartirlo es distribuirlo generosamente sin cálculos; compartir el pan es acoger a los amigos en la intimidad de la mesa familiar, haciéndolos partícipes de las propias ilusiones, alegrías y esperanzas. También Cristo parte su Pan, lo multiplica, lo distribuye a manos llenas, comparte su mesa con nosotros porque quiere que tengamos la plenitud de su Vida; nos hace partícipes de sus esperanzas y compromisos: Que todos seamos hermanos, hijos de su Padre, incluyendo a los ausentes y a los que no piensan como nosotros.

 

            COMUNION:

            Primeramente el sacerdote invita al pueblo, mostrándole la Sagrada Forma, a comulgar con él, con estas palabras: "Este es e Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y decimos todos a una voz, considerándonos indignos de recibir este Pan Celestial: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme". Esta respuesta se dice permaneciendo todos de pie. Una vez que hayan terminado, los que van a comulgar hacen genuflexión en su lugar y se encaminan a hacer la procesión.

            Comulga entonces el sacerdote celebrante, bajo   ambas especies, y en las Misas Concelebradas todos los que lo acompañan. Mientras tanto los fieles meditan estas palabras con que acaban de ser invitados a comulgar: ¡Dichos los llamados a esta Cena! Los llamados en este momento, son todos los presentes. Y, teniendo las disposiciones necesarias, todos deberíamos de comulgar. Si no es posible al menos espiritualmente, con la intención de disponemos lo más pronto posible.

            La Eucaristía ha sido instituida bajo el signo sacramental de una comida: Un comida necesaria si queremos salvarnos. Según las palabras del Maestro Divino: "Si no comiéreis la carne del Hijo del Hombre y no bebiéreis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Quien me come vivirá él  también en Mí y Yo lo resucitaré en el último día (Jn. 6, 53-57).

            Al darnos la Hostia, el sacerdote nos indica lo que vamos a recibir y en lo que nos vamos a convertir más profundamente: “Cuerpo de Cristo”. Con el “Amén” cada comulgante expresa su fe en la verdadera Eucaristía, su gratitud, su adoración y su compromiso.

            A continuación de la comunión, hay un momento de silencio, introducido por la renovación litúrgica conciliar. Es para iniciar con él la acción de gracias, en comunidad eclesial, sacerdotes y fieles.

 

            PREGUNTAS:

            1.- ¿Qué significado tiene la fracción del Pan en la Eucaristía?

R.- Que Cristo comparte con nosotros la plenitud de su Vida, para que todos seamos hermanos, hijos de Dios Padre.

            2.- ¿Qué es la comunión?.

R.- Es la unión de Cristo con nosotros al recibirlo bajo el signo sacramental de una comida  muy necesaria si queremos salvarnos, ya que Jesús nos dijo: "Si no comiéreis la carne del Hijo del Hombre y no bebiéreis su Sangre no tendréis vida en vosotros. Quien me come vivirá él también en Mí y yo lo resucitaré en el último día".

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