Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 02:23

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61. CORDERO DE DIOS

            Mientras se efectúa la fracción del Pan y se mezcla con la Sangre, se canta la invocación del Cordero de Dios, o se dice en voz alta. Esta invocación puede repetirse tantas cuantas veces sea necesario para acompañar la fracción del Pan. La última vez se concluye con las palabras “Dadnos la paz”..

                        El título de Cordero de Dios fue aplicado a Jesús por San Juan Bautista (Jn. 1, 36) al presentarlo a sus discípulos. Al mismo se refiere San Juan Evangelista en el Apocalipsis (5, 6-13; 7, 14;12, 13, 8) y en su Evangelio (19, 33). Recuerda el cordero pascual, en la liberación de la esclavitud, cuya sangre libró a los primogénitos de la muerte. Recuerda también al chivo expiatorio de la fiesta de la purificación que se llevaba al desierto los pecados del pueblo.

El cordero de los sacrificios israelíticos les quitaba algunas faltas legales. Cristo es nuestro Cordero, sacrificado glorioso en cuyas llagas hemos sido curados.

            El Cordero de Dios quita el pecado (en singular y constantemente) de todos los hombres, con alcance universal en el tiempo y en el espacio. Cristo nuestra Pascua, ha sido inmolado.

 

            PREGUNTAS:

            1- ¿Qué invocamos en el canto del Cordero de Dios?.

R.- Invocamos a cristo nuestra Pascua que ha sido inmolado, para que nos conceda el perdón de nuestros pecados y la paz.

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