Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 04:32

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68. ACCION DE GRACIA DESPUES DE LA MISA

            Pide la Iglesia, y la conciencia misma, que después de la Comunión se de a Dios por ella la debida acción de gracias. Por breves momentos, ya se ha guardado un silencio dentro de la misma Misa para hacerlo en privado, y se le ha sellado comunitariamente con la Oración sacerdotal de la Postcomunión.

            Pero lo que ahora se recomienda es continuar en el templo unos momentos más, íntimamente unidos el comulgante y el Divino Maestro para entregarse a El en dulcísimo y saludable coloquio. En circunstancias, una acción de gracias comunitaria, de grupos de comulgantes determinados, con algún salmo o cántico bíblico dialogado, puede ser hasta una predicación para tantos católicos tibios que, aún no faltando nunca a Misa, rara vez comulgan. En todo caso es bueno advertir que, el "Podéis ir en paz” de despedida, no es una orden para que el templo quede inmediatamente desierto y no les deje unos minutos más para conversar con el Señor, que acaban de recibir. Sobre todo cuando no se dejó tiempo para ello dentro de la celebración, o cuando ésta se ha desarrollado con tanta rapidez que no ha permitido entrar en atmósfera de intimidad con el Señor, o cuando el día traerá tantos quehaceres que tal vez sea el único momento de calma para estar con el Señor.

 

            PREGUNTAS:

            1. - ¿Para qué la acción de gracias personal después de la Misa?

R.- Para unirse más íntimamente con Cristo en una charla amigable. Para conversar con El de nuestro diario acontecer: sobre nuestros planes e ilusiones, nuestras penas y tristezas, etc.

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