Hoy Viernes, 21 de noviembre de 2008 | 23:54

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Indicaciones prácticas para el desarrollo de cada encuentro con la Palabra


A la Lectio Divina o Lectura Orante se llega con humildad, desprovistos de todo, hambrientos y sedientos de la Palabra: “como anhela la sierva corrientes de agua” (Sal. 42,2).
Los pasos de la Lectio divina tradicionalmente son: Lectio, meditatio, oratio y contemplatio...
Habiendo señalado estos cuatro pasos básicos para hacer una Lectura Orante o Lectio Divina, podemos decir que de estos cuatro pasos se pueden desprender un sinfín de métodos para hacer una lectura provechosa del texto bíblico.
Estructura:
Cada reunión irá precedida de una preparación personal y seguida de una reflexión para interiorizar lo descubierto en cada encuentro.
- Antes de cada encuentro
Cada participante leerá los capítulos que se indican al final de la ficha de la sesión anterior con ayuda de una pregunta sencilla, que se encuentra en el apartado “Para preparar el próximo encuentro”. Es muy importante que todos hagan esta lectura reposadamente, y que lleven luego sus aportaciones al grupo. Si hay personas que tienen dificultades para hacerlo solas, se pueden organizar en pequeños grupos de dos o tres para hacer esta lectura. Esta forma de preparar la reunión suele ser muy enriquecedora.
- En el encuentro con el resto del grupo
La reunión tendrá dos momentos: primero pondremos en común lo que hemos descubierto en la lectura personal, y después nos centraremos en la lectura del pasaje concreto. La guía de cada sesión ofrece sugerencias para estos dos momentos del encuentro.
La puesta en común ha de ser necesariamente breve. Su objetivo es ambientar la lectura del pasaje concreto, que será lo más importante.
La lectura del pasaje elegido seguirá siempre el mismo itinerario, que responde a las claves de lectura descritas más arriba. Este itinerario se inspira en la Lectio Divina, una forma de lectura creyente de la Biblia con una gran tradición de la Iglesia, tiene cuatro pasos precedidos de una sencilla ambientación.
1. Miramos nuestra vida: Partimos siempre de una experiencia de vida, para que todos pueda participar. Cuando empieza a hablar de teorías muchos quedan excluidos de la conversación, pero cuando se habla de experiencias de vida todos tienen algo que aportar.
2. Escuchamos la Palabra de Dios. . El objetivo fundamental de este segundo paso es descubrir la experiencia de su fe que se encuentra reflejada en cada pasaje, debe hacerse con esmero y dedicación. En cada ficha ofrecemos unas preguntas y la indicación de que se consulten las notas, y de que cada uno vuelva a leer personalmente el pasaje elegido
3. Volvemos sobre nuestra vida. En este tercer momento se trata de poner en diálogo la experiencia de la que hemos hablado al principio, con lo que hemos descubierto en la Palabra de Dios, ha de ser un diálogo sincero y desde la fe.
4. Oramos. Todos los encuentros terminarán con una breve oración, relacionada con lo que hemos descubierto para nuestra vida. Aquí ofrecemos a veces símbolos o acciones simbólicas que ayudan al grupo en este paso a la oración. Son sólo sugerencias que deben seguirse en la medida que ayuden al grupo a orar.
Después de cada encuentro es conveniente una reflexión personal, en la que cada uno interioriza lo que ha descubierto en la reunión. También debe extenderse en el compromiso que cada uno va adquiriendo. Respecto al tiempo de cada encuentro, está preparado para hacerse en una hora, aunque esto se deja a libertad del grupo, ciertamente cuando nos acercamos al Señor, no le condicionamos el tiempo, cuando oramos estamos practicando el abandono en Dios sin prisas, pero sin perder la noción de los horarios.

Boletin de pastoral