Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 04:46

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2ª Semana Bíblica
LA PRIMITIVA COMUNIDAD CRISTIANA, MODELO DE LA IGLESIA.


TEMA 1
LA ASCENSIÓN,
EL PLAN DE LA MISIÓN.
(Hech. 1,1-11)
"Seréis mis testigos"
Para este primer encuentro es importante sensibilizar a los asistentes en lo que será la vivencia de la semana bíblica para lo que proponemos se lleve a cabo la "Entronización de la Biblia", Una celebración sencilla y en la cuál participaran todos los asistentes y la dinámica de la semilla.
ENTRONIZACIÓN DE LA BIBLIA:
(Hay que tener preparado, dos velas o el cirio, que irá adelante durante la procesión y al frente un ambón preparado para colocar la Biblia al final.)
El que preside, preferentemente que sea el sacerdote, iniciará la procesión con la Biblia en alto, desde la entrada del recinto, en donde se celebra el encuentro, hasta el altar.
Durante la procesión todos los participantes levantan su Biblia, mientras cantan: "Tú Palabra me da vida, confío en ti Señor, tú Palabra es eterna, en ella esperaré".
Al llegar al altar el sacerdote (o el que preside), dará un beso a la Biblia, colocándola en su lugar y hará la lectura correspondiente del evangelio según san Marcos 4,1-9. Al terminar se Dice: Esta es Palabra de Dios.
Se hace un breve silencio y para terminar se invita a los participantes para que todos den un beso a su Biblia.
Posteriormente, de una manera breve y clara, se hace la invitación para hacer la dinámica de la semilla.
Dinámica de la semilla: Vamos a realizar esta dinámica acompañándonos del texto del profeta Isaías 55,10-11 (La reflexión del texto lo pueden hacer en sus hogares). Se sugiere a los asistentes poner en un frasco pequeño de vidrio un pedazo de algodón húmedo y sobre éste un fríjol o cualquier otra semilla, y lo observarán durante toda la semana Se puede sugerir a los participantes que algunos pongan su frasco en un lugar oscuro, otros no volver a humedecer el algodón, otros poner la semilla en un lugar con luz suficiente, etc. y al terminar la semana verán el desarrollo de la planta y compararlo con la acción de la Palabra de Dios durante la celebración de la semana bíblica.
AMBIENTACIÓN
En este texto tenemos dos momentos importantes para el tiempo de la Iglesia, el tiempo de la misión, en un primer momento el mandato directo de Jesús a los apóstoles de llevar la Buena Nueva a todos; en un segundo momento, exactamente cuando Jesús va al Padre, la actitud inmediata de los discípulos al ver como se elevaba, pareciera que el Maestro se va alejando, que los ha dejado solos.
En los primeros versículos del Libro de Hechos leemos que las últimas palabras del Resucitado antes de subir al cielo son: "...serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra." Una vez que Jesús ha dado las últimas instrucciones, para la misión que deben de cumplir los apóstoles, sube al Padre.
Jesús ha resucitado y sigue presente hoy en medio de nosotros, y nos pide también hoy que seamos sus testigos y llevar la Buena Noticia "...hasta los confines de la tierra."
Por otra parte, los versículos 9-11 nos narran la Ascensión, es el momento de empezar a cumplir la misión "aparentemente" sin el Maestro, lo han visto alejarse y el siguiente paso es volver a la realidad, tienen que empezar a trabajar, a obedecer todo lo que el Señor les enseño mientras estaba con ellos. Dice el texto "...dos hombres vestidos de blanco les dijeron: Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo?..."
Jesús ha resucitado y sigue presente hoy en medio de nosotros y nos pide ser sus testigos en la realidad, aprender a confiar en él como él ha confiado en nosotros.
1º. PASO
MIRAMOS NUESTRA VIDA.
Jesús ha dado a dado a sus discípulos la instrucción directa de llevar su mensaje de salvación a todos Hch. 1,8, inicia el tiempo de la misión, el tiempo de la Iglesia, es el momento en que los discípulos tendrán que escuchar la voz del Espíritu Santo, que ya les ha sido dado por el mismo Jesús, y llevar a todos los hombres y a todas las naciones la Buena Noticia. La misión se tendrá que realizar, todos los discípulos tendrán que trabajar como una unidad.
La ausencia del Señor trae responsabilidades precisas para sus seguidores. Ellos serán continuadores del Señor y en adelante los seguidores de Jesús no lo tendrán físicamente más para preguntarle a cada momento lo que debe de hacerse, deberán tomarse las propias decisiones, "...ustedes serán mis testigos".
No bastará decir lo que vieron y oyeron, es necesario saber como hacerlo, a quien hay que darlo y en que momento. Ello implica además de la experiencia del Señor, luz para descubrir el momento histórico en que vivimos. Al subir el Señor confía a los discípulos la continuación de su obra, esta confianza que el Señor deposita en sus apóstoles representa un reto, un llamado a la madurez, un llamado a ser apóstoles adultos.
VAMOS A PREGUNTARNOS:
- ¿Cómo entendemos y vivimos en nuestra vida diaria, la presencia de Jesús vivo?
- Esta experiencia ¿la vivo con convicción o sólo porque lo he escuchado?
- ¿En verdad me interesa ser testigo o prefiero, por comodidad quedarme viendo a las alturas, esperando que se muevan otros y otros lo hagan?
2º. PASO
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS.
Ahora vamos a encontrarnos directamente con la Palabra de Dios. De una manera pausada y sin prisa, uno de los asistentes lee del Libro de Hechos de los Apóstoles 1,1-11. Los demás escuchamos con mucha atención y respeto el texto y tratamos de quedarnos con alguna frase ó alguna palabra.
Para facilitarnos esta lectura tratamos de responder las siguientes preguntas:
- ¿Cuál fue la orden y la instrucción que dio Jesús a sus apóstoles?
- ¿Qué haría el Espíritu Santo en la vida de esos hombres, y hasta donde deberían ser testigos?
- Cuando Jesús va subiendo al Padre ¿Cómo viven los apóstoles este momento?
3º. PASO
VOLVEMOS SOBRE NUESTRA VIDA.
Leemos de nuevo el pasaje de Hechos 1,1-11.
Una vez que hemos escuchado, leído y pensado el texto vamos a dialogar un poco aquel encuentro de los discípulos con el Señor resucitado, vamos a intentar entre todos descubrir el sentido que tiene para nosotros hoy.
En silencio, nos miramos a nosotros mismos con toda sinceridad y tratamos de responder a estas preguntas:
- ¿Qué importancia le damos a nuestra condición de testigos del Evangelio?
- ¿Dónde buscamos las fuerzas para dar ese testimonio: en el Espíritu que Jesús nos ha prometido o en nosotros mismos?
- ¿Qué le dice a nuestra fe, qué le aporta el hecho de que Jesús ascendió y volvió al Padre, en qué nos influye creer que Jesús Resucitado ascendió a los cielos?
4º. PASO
ORAMOS.
Este es el momento en el cual le respondemos a Dios. Hablemos con él sin temor. Podemos pedirle que nos conceda el coraje y valor para anunciar con fidelidad su mensaje, tomando en cuenta siempre a la comunidad.
También de manera espontánea algunos de los participantes podrá expresar ya sea como petición o acción de gracias lo que haya recibido durante el desarrollo del encuentro.
Los demás apoyamos las oraciones de los hermanos unidos en el mismo espíritu.
SUBSIDIOS PARA PROFUNDIZAR.
El libro de los Hechos de los Apóstoles empieza de la misma forma que termina el Evangelio de san Lucas. Siendo un solo autor el que escribió ambas obras, y a este autor le interesó mucho que se viera claramente la continuidad entre la primera parte (Evangelio) y la segunda (Hechos). Hay algunos detalles que ponen de manifiesto esta continuidad.
El autor (Lucas) comienza con una presentación en la que se dirige al mismo personaje (Teófilo), al que ya le había dedicado el evangelio (Lc. 1,1-4) Las palabras con las que empieza: "Ya traté en mi primer libro..." son una importante pista para ver que es el mismo autor quien escribió las dos obras.
Por otro lado, hay numerosos temas que aparecen al final del evangelio de Lucas (Cap. 24), y en la introducción a los Hechos:
1. Comida/comer juntos (Lc. 24,30 / Hch. 1,4).
2. Enseñanza/adoctrinamiento (Lc. 24,27.45 / Hch. 1,3)
3. Promesa/donación del Espíritu Lc. 24,49 / Hch. 1,4.8).
4. Permanencia en Jerusalén (Lc. 24,48 / Hch. 1,8).
5. Ser testigos (Lc. 24,48 / Hch. 1,8).
6. Ascensión (Lc. 24,51 / Hch. 1,9).
Con la repetición de estos temas el autor está subrayando las claves para entender toda la situación del cristianismo naciente, así como para que su propia comunidad, y las comunidades que iban surgiendo, se fueran entendiendo a sí mismas en el marco de la nueva fe.
Todo lo que el Resucitado enseña a los suyos se concreta en dos temas que son los pilares sobre los que se asienta toda la estructura de Hechos: el Espíritu y la misión evangelizadora de la comunidad cristiana.
Así de los seis temas arriba indicados, que forman la "bisagra" que une el final del evangelio y el comienzo de Hechos, los que adquieren en este último mayor relieve son el tercero (envío del Espíritu) y el quinto (envío como testigos del resucitado).
Si leemos detenidamente Hch. 1,3-8, nos daremos cuenta de que tiene dos partes separadas por una pregunta de los discípulos.
En la primera parte, Jesús Resucitado se muestra a los suyos y les enseña "durante cuarenta días, hablándoles del reino de Dios". Esta cifra "cuarenta" es simbólica. En la Biblia aparece en varias ocasiones y siempre tiene un carácter simbólico, sean años, semanas o días, aludiendo a un periodo de tiempo en el que Dios actúa. Además en la época en que escribe Lucas, cuarenta días era el tiempo que los rabinos concedían a sus discípulos para repetir y aprender las enseñanzas. Así Lucas presenta la enseñanza de los apóstoles como auténtica, por haberla recibido dentro del plazo legal. A continuación enmarcado en una comida, se nos dice que "les ordenó" que no salieran de Jerusalén sino que allí aguardaran la Promesa del Padre (el Espíritu Santo), haciendo a continuación alusión al bautismo de Juan, como inicio del proceso que va a culminar ah ora con la venida del Espíritu Santo.
Viene después la pregunta de los discípulos que divide las dos intervenciones de Jesús: "los que lo acompañaban le preguntaron: Señor, ¿ahora vas a restablecer el reino de Israel?". A través de esta pregunta el autor nos hace un "retrato" de aquellos primeros cristianos. Seguían sin entender casi nada. Seguían pensando en un Mesías con una misión puramente histórica. Seguían anclados en sus esquemas, tradiciones e ideales judíos, cerrados sobre sí mismos, excluyendo a los demás pueblos. Precisamente la acción del Espíritu sobre estos hombres y mujeres consistiría en ir abriendo sus mentes y sus corazones hasta aceptar y comprender el encargo de Jesús para todos los hombres "hasta los confines de la tierra". Y esa acción del Espíritu no cesa, pues consiste en mantener vivos y operantes los intereses de Dios, por encima de nuestros intereses, hasta el fin de los tiempos.
Sigue la respuesta del Resucitado, que declara esta corta visión de los discípulos: "No os toca a vosotros..." es decir, el curso de la historia solo puede decidirlo Dios; está en sus manos..
Por último, el evangelista resume el testamento del Señor:.. recibiréis la fuerza del Espíritu Santo,... y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra", en el que se resume, al mismo tiempo, el plan de todo el libro.
Ese plan sigue vigente hoy, a punto de iniciar el tercer milenio, para todos los hombres y mujeres que quieren seguir al Señor Resucitado. Hoy como ayer, el Espíritu sigue siendo el impulsor de la comunidad de testigos para desempeñar la misión universal, sin límites: el encargo de Jesús.
* El programa evangelizador
Según el relato de Lucas, las últimas palabras del Resucitado, antes de su Ascensión a la derecha del Padre, son: "...Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra." (Hch. 1,8). A primera vista esta frase parece un simple encargo. Nadie diría que en ella está contenido el programa evangelizador de todo el libro de Hechos de los apóstoles, y sin embargo así es. Vamos a verlo un poco más despacio.
La frase cita cuatro términos geográficos: "Jerusalén", "Judea", "Samaría" y hasta los confines de la tierra". Pero, como es normal en la Biblia, tras las palabras hay contenidos más profundos, todo un mensaje de fe.
Lo primero que aparece en esos cuatro nombres es el simbolismo numérico. El número 'cuatro' simboliza normalmente en la Biblia la totalidad de la tierra y del universo. Pero además aquí esos cuatro nombres están expresando un movimiento expansivo, con una trayectoria que avanza desde el punto de partida, que es Jerusalén, hasta una meta en lo más remoto, los límites de lo conocido.
Los pasos de esta "onda expansiva" se pueden seguir mejor con un mapa en el que se vea todo el Mediterráneo y las tierras circundantes. Veamos cada paso:
"En Jerusalén..."
El punto de referencia que Lucas emplea para organizar los acontecimientos dentro de las dos partes de su obra, es Jerusalén. En La primera parte, el Evangelio, el viaje de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén tiene una gran importancia (Lc. 9,51-19,28). En la segunda parte, el Libro de los Hechos, La evangelización se describe como un viaje desde Jerusalén hasta los confines de la tierra para ser testigos del Resucitado. La Ciudad Santa tiene para él un gran valor representativo, porque durante siglos fue el símbolo de la presencia de Dios en medio de su Pueblo. Pero sobre todo, porque fue en Jerusalén donde tuvo lugar la muerte y resurrección de Jesús, que es acontecimiento central de la historia de la salvación. Esta buena debe llegar desde allí a todos los rincones del mundo.
En el libro de Hechos los capítulos 1-8 cuentan la formación de la primera comunidad en Jerusalén.
"En toda Judea..."
La región en que se encuentra Jerusalén es el primer paso en la expansión de la Buena Noticia. Judea representa históricamente al Reino del Sur. Desde una perspectiva social y religiosa, Judea representa a los judíos fieles, que esperaron durante siglos la llegada del Mesías.
En Hch. 8,1 se nos da noticia de este primer paso en la difusión del Evangelio, cuando se dice que "todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría."
"En Samaría..."
Es la región en la que se asentó el Reino del Norte. Pronto empezó a ser mirada con desprecio por los judíos, debido a que se mezclaron mucho con los pueblos de alrededor y no conservaron la pureza y fidelidad exigidas por la Ley y la Alianza. Los samaritanos, en tiempos de Jesús eran despreciados por los judíos. Representan, pues, a los que están fuera de ley, considerados prácticamente como no judíos, a los marginados en general.
En el relato de Hechos la evangelización por Samaría ocupa los capítulos 8-11. Aquí aparecen episodios muy significativos que tienen como protagonistas a personajes no judíos, como el eunuco al que Felipe evangeliza y bautiza, y el centurión Cornelio, que, junto a un buen grupo de no judíos, recibe el bautismo de manos de Pedro. También en esta sección comienza su actividad Pablo, el gran anunciador del Evangelio a los no Judíos, protagonista humano del resto del libro.
"Y hasta los confines de la tierra."
La Palabra llega hasta Antioquia, saliendo así de los límites de Palestina. Allí es donde los discípulos de Jesús comenzaron a llamarse 'cristianos'. La evangelización en Antioquia ocupa los capítulos 11 y 12; en los capítulos 13 al 15 se describe la evangelización de Chipre y Asía Menor -la "onda expansiva" avanza imparable; del 15 al 21 la de Grecia; los últimos capítulos del libro (del 21 al 28) están dedicados a contarnos el proceso judicial seguido contra Pablo y que lo llevará hasta Roma, la capital del Imperio.
Para un habitante de Palestina en aquella época, llegar hasta Roma era como llegar al fin del mundo, pues lo que sucedía en Roma tenía repercusión en todo el Imperio, que venía a equivaler al mundo entonces conocido. Se ha cumplido el plan encargado por el Resucitado, que ha de seguir cumpliéndose mientras dure este mundo.

Boletin de pastoral