Hoy Sábado, 11 de octubre de 2008 | 20:29

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TEMA 4
LA PARTICIPACIÓN DE TODOS EN LA IGLESIA


Hech 6, 1-7
"Elijan entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría..."
1º. PASO
MIRAMOS NUESTRA VIDA.
La organización es la clave que nos hace ser más eficaces en la misión evangelizadora que tenemos como Iglesia. Pero mejor todavía: La organización no es un fin, sino un medio: ella nos propicia la participación de todos, haciéndonos así verdadero PUEBLO de Dios. La organización, pues es necesaria.
Ponemos atención a la dinámica:
DON YOYO Y DOÑA SOYLA
(Representación)
(Aparece una persona en escena y ella misma se va colocando algunas medallas con los letreros que aparecen recuadrados):
Ø (mientras se coloca la medalla Yo soy el catequista dice: "bueno, no hay quien lo haga"
Ø (Mientras se coloca la medalla Yo soy ministro dice:) "El padrecito me dijo que también yo sea el ministro extraordinario de la comunión, bueno creo que si puedo"< /I>
Ø Toma otra medalla que dice : Atención a los enfermos .y mientras se la pone dice: "ahora no vino Soylita; bueno, yo voy a atender a don Chencho, Panchita y de paso a doña Cleta.< /I>
(Entra el padrecito y le dice):
Ø "Ah don Yoyo, encárguese por este tiempo del dispensario médico (y le cuelga otra medalla que dice: Dispensario Médico) ... al fin que usted lleva la comunión. De una vez ve si los enfermos necesitan una medicina por ahí"
(Sale don Yoyo y encuentra a unos vecinos).
Vecinos:
Ø "Oigan, oigan, vengan. Quisieran venir a una reunión esta tarde. Miren, vamos a organizarnos para atender el problema del agua que tanto falta en este tiempo.
Una señora:
Ø "Ah, don Yoyo, a usted y a Doña Soyla los andábamos buscando. Mire, lo delegamos para que usted sea nuestro representante, usted que sabe más.
(Le cuelga una medalla que dice Representante de barrio Y le da otra para Soyla).
(Don Yoyo regresa y ve mas medallas con otros nombre y de las cuelga diciendo):
Ø "Bueno, pues ya ando en esto".
Y así don Yoyo y Doña Soylita realizan decenas de servicios en la comunidad parroquial del Encanto.
REFLEXIONAMOS:
¿En qué se parece esta representación a la que se vive en mi comunidad?
En nuestras comunidades no faltan conflictos de tipo organizativo: tal vez no haya la atención adecuada a los más necesitados, a los jóvenes, a la catequesis, a los Padres de familia. Sin embargo, lo importante está no que carezcamos de conflictos, pues siempre los ha habido y los habrá. Lo importante está en que sepamos resolverlos a tiempo y adecuadamente, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo. Sin duda que en nuestra comunidad parroquial hay hermanos nuestros que tienen un gran corazón para servir como don Yoyo y doña Soyla; ellos a todo dicen que sí. Y seguramente habrá otros que a todo dicen que no. Sin embargo para vivir con eficacia la misión que Jesús nos dejó hay que dejar de ser "yoyos" par a vivir el nosotros, pues somos "Pueblo de Dios". Los que siempre decimos que "no" poco a poco tenemos que aprender a confiar y amar la misión para decir de vez en cuando "si" sin miedo al servicio. Y los que ya sabemos decir "sí", poco a poco hay que saber pasar una medalla a otros hermano animándolo a realizar ese servicio. Participando todos vivimos mejor nuestra vocación de Pueblo de Dios.
PENSEMOS UN MOMENTO:
- ¿Yo a quién me parezco y qué actitudes debo cambiar para que mi comunidad crezca en el servicio?
2º. PASO
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS.
En la Sagrada Escritura los cristianos encontramos la fuerza para servir y madurar haciendo que los hermanos que aún les da miedo decir sí aprendan a servir sin temores para que nuestra comunidad siga creciendo en el servicio por el reino.
Vamos a encontrarnos en la Sagrada Escritura con un testimonio maravilloso de organización que nos va a animar y a confirmar en la disponibilidad para el servicio.
Por el pasaje de la Biblia que hoy vamos a leer nos daremos cuenta que ya desde la primera comunidad cristiana los conflictos se dieron pero supieron encontrar respuestas a la luz del Espíritu instituyendo los servicios necesarios.
A) Preparamos nuestro corazón para encontrarnos con la Sagrada Escritura guardando un momento de silencio en nuestro corazón para invocar la ayuda del Espíritu Santo.
Concluimos nuestra preparación cantando todos:
Ilumíname Señor con tu Espíritu (3)
y déjame sentir el fuego de tu amor aquí en mí corazón Señor (2)
Transfórmame...
Purifícame...
Santifícame..
B) Proclamación de Hech 6, 1-7
C) Volvemos a leer el pasaje bíblico de manera personal consultando las notas de nuestra Biblia haciendo una reflexión en silencio.
D) Respondemos entre todos a las siguientes preguntas:
1. ¿Cuál es la situación que aparece en la comunidad de Jerusalén, según el texto?
2. ¿Qué hace la comunidad ante esta situación?
3º. PASO
Volvemos sobre nuestra vida.
En nuestras comunidades y en la vida de la Iglesia las necesidades son muchas. La tarea evangelizadora corresponde a todos, pero la realidad es que son pocos los que ayudan en ella.
- ¿En quién recae la responsabilidad del anuncio de la Palabra de Dios y los demás servicios en nuestra comunidad?
- ¿Porqué razón no todos se sienten responsables de esta tarea?
El mundo de hoy plantea nuevos caminos al anuncio de la Palabra; surgen nuevas necesidades porque surgen nuevas formas de ver el mundo: la tecnología, la separación familiar, la migración, el Internet, los medios de comunicación, el consumismo, el crecimiento de las desigualdades, el conformismo, etc. Sin embargo quienes se prestan a colaborar aún son pocos y tiende a bajar su número.
Nosotros como servidores vemos estos cambios en la vida del hombre como desafíos para buscar nuevos caminos.
- Así como los apóstoles supieron responder concretamente a un llamado que les hacía la comunidad proponiendo soluciones adecuadas, así nosotros al estar atentos a las necesidades de nuestros hermanos sabremos dar soluciones acertadas.
- Así como los apóstoles supieron poner en manos de Dios su trabajo y sus decisiones: el texto dice: "...habiendo hecho oración, les impusieron las manos" (v. 6), también nosotros debemos entender que somos colaboradores al Plan de Dios que se va concretizando por la acción del Espíritu; que la tarea que hacemos es un llamado que Dios nos hace y que nos pide una respuesta generosa y responsable. De manera que nuestro servicio vaya desterrando el autoritarismo, el centralismo, nuestros intereses persona les siendo dóciles a la acción del Espíritu Santo.
- Así como los apóstoles supieron convocar a la comunidad para atender los problemas juntos: "los doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron... elijan de entre ustedes..." (v. 2-3) porque los apóstoles sabían que la acción del Espíritu Santo se manifiesta también en la asamblea comunitaria, de esta forma para nosotros, este testimonio de convocación a la asamblea, es para nosotros una poderosa razón que nos ha de llevar a darle importancia a las reuniones y asambleas comunitarias conociendo nuestras necesidades comunes y comprometiéndonos todos, pastores y laicos, en la soluciones que nos lleven a crecer en el servicio.
- Los apóstoles tenían claridad sobre su propio servicio, sobre la colaboración que prestaban a la comunidad y que no podían prestar otros. El llamado concreto de Dios estaba claro: "... no está bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir las mesas..." (v. 2) Ellos han descubierto por la acción del Espíritu Santo en dónde los necesitaba la comunidad. Por tanto el servicio que prestamos nosotros debe responder a una necesidad de la comunidad de manera que todos los que prestamos un servicio tomemos conciencia que nuestra colaboración es única y específica cultivándola a la luz de los valores evangélicos, amando y valorando el servicio específico que Dios nos ha confiado.
PARA CONCLUIR RESPONDEMOS:
- ¿Cuáles son las necesidades más urgentes en nuestra comunidad?
- ¿Cuáles servicios pastorales ya existen en nuestra comunidad, cuáles otros harían falta para responder a estas necesidades y quiénes los vamos a asumir?
4º. PASO
ORAMOS.
A partir de las diferentes necesidades que descubrimos, los servicios que ya existen y los que vamos a realizar hacemos nuestra oración:
a) Momento personal (cada uno desde su corazón) se dirige a Dios con la siguiente oración:
Señor, Jesús, que dijiste, "servir es reinar" te pido por el Papa y los Obispos, en quienes recaen los numerosos y variados problemas de los miembros de la Iglesia. Dales la sabiduría del Espíritu Santo para resolverlos. Y que yo, con un espíritu agradecido, contribuya siempre con mi fe, y mi servicio a sembrar semillas de esperanza en la construcción de una nueva iglesia y sociedad.
Señor, te alabo y te bendigo porque sin merecerlo has fijado tu dulce mirada en mi humilde persona, como te fijaste con la mirada de la primera comunidad en aquellos siete varones, ayúdame a ser responsable en el desempeño de los servicios que me vas mostrando en las necesidades de la comunidad.
Te doy gracias, Señor, porque cada día vas aumentando el número de agentes de pastoral de entrega generosa, que no buscan el poder, el prestigio.... sino un servicio desinteresado, sin pedir nada a cambio. Señor, recompensa con tu gracia y con sobrada paciencia a los catequistas, a los agentes de pastoral bíblica, a los que imparten cursos pre-sacramentales, a los que atienden a los enfermos, para que no se desanimen, porque su servicio es muy importante.
Señor, Tú, lo sabes todo, aunque hay hermanos dispuestos a servir, sin embargo, es más rápido el ritmo del surgimiento de nuevos problemas y necesidades, como: el crimen, los secuestros, el narcotráfico, la extrema pobreza, etc. Ilumínanos con tu Palabra, para ir juntos construyendo una sociedad más justa, más humana y más fraternal.
b) Oración comunitaria.
Después de la oración personal, se pueden hacer grupos espontáneos y preparar una oración para compartirla en comunidad.
Ø Se pueden presentar las necesidades que hay en la comunidad.
Cantamos
"El Pueblo de Dios"

Ø Pedir la conciencia de los servicios que faltan en la comunidad.
Cantamos
"Iglesia Peregrina"

Ø Dar gracias por los servicios y ministerios que ya se están dando en la comunidad
Terminamos cantando "A Dios den gracias los Pueblos.
SUBSIDIOS PARA PROFUNDIZAR.
Este relato revela una crisis en la comunidad de Jerusalén, alabada antes por la armonía reinante en ella (Hech. 2,42-47; 4,32-37).
Hay un grupo helenista, eran judíos nacidos fuera de Palestina que habían vivido en la diáspora, y ahora habitaban en Jerusalén. Tenían su propia sinagoga y por su mismo contacto con otros pueblos y culturas, eran más abiertos. Recibían el nombre de helenistas, porque hablaban la lengua griega. Éstos serían los que después comenzarían la evangelización de los gentiles (Hech. 11,29).
El otro grupo eran los Hebreos, eran judíos nacidos en Palestina, hablaban el arameo y eran fieles observantes de la Ley y centrados en la vida cúltica del templo. Al irse incrementando el número de los discípulos (hebreos y helenistas) surgió un problema que consistía en la discriminación en la distribución diaria de los alimentos a las viudas de los helenistas.
Según San Lucas, ante la situación, son los Doce los que toman la iniciativa. Sugieren una solución y el procedimiento a seguir consiste en la elección de siete varones. Finalmente ratifican la elección de los siete mediante el gesto de la imposición de las manos que significaba el encargo oficial de una responsabilidad dentro de la comunidad.
Aparece una comunidad bien organizada y presidida por los Apóstoles, quienes marcan las líneas, pero no hacen nada sin contar con la asamblea. Ellos proponen la elección de los siete y señalan las cualidades que deben tener (buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría). Pero es la comunidad quien da los nombres concretos, los siete son de origen pagano. La comunidad está atenta a las necesidades que van surgiendo. Vela por la justicia y la equidad en el reparto de los recursos a los necesitados. La comunidad no impone soluciones, toma el acuerdo de todos, salvaguarda la unidad de la comunidad, pero desempeñando cada uno su servicio.
Con la seguridad de la atención a los pobres, los Doce ya se pueden dedicar al anuncio de la Palabra, la oración y a la liturgia. Pero ante nuevas situaciones, se asumirán nuevos ministerios, como evangelizar como lo hace Felipe que es uno de los siete, llevando el Evangelio a Samaria, y Esteban realizando milagros y pronunciando un gran discurso.
Los ministerios en la Iglesia:
Jesús ungido por el Espíritu Santo (Lc. 4,18) realizó su misión como servidor. La Iglesia se hace servidora siguiendo el ejemplo de su Fundador y transmitiendo el Evangelio a hombres y mujeres con toda fidelidad. (DP. 349).
Jesús no dotó a la Iglesia de una organización con todos su detalles, pero sí, le imprimió su ejemplo de servicio.
La Iglesia a la luz de la Persona y el ejemplo de Jesús iría organizándose para dar solución a las necesidades que se irían presentando en aquél tiempo y en todos los tiempos.
En el Nuevo Testamento los servicios eclesiales: catequesis, celebración de la fe y de los sacramentos... se designan con el término griego Diakonía, palabra que significa "servicio" que nada tiene que ver con conceptos como poder, autoridad, privilegio y prestigio. Sólo la historia posterior ha hecho de los ministerios eclesiales algo así como "títulos" u "honores" pero este no es su sentido primigenio.
Caemos en la cuenta de que este ejemplo de "servicio" (Diakonía) para todo bautizado es la Evangelización y que no debemos dejarnos desviar por otros objetivos como el dinero, la propiedad, el prestigio, el poder, la fama, el personaje y la vanagloria, sino el servicio al Reino con sencillez y humildad, con el testimonio de vida y la oración.
Debemos ser conscientes de que cada comunidad tiene sus propias necesidades, por lo tanto no serán idénticas para cada una; y si algunas necesidades coinciden, todos los miembros de la comunidad debemos unir fuerzas para que juntos logremos transformar la realidad. Una realidad donde reine la paz, la justicia, el amor y la fraternidad, con especial predilección a los más pobres y desamparados.
Equipo Coordinador de Pastoral Bíblica
Ciudad Guzmán.

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