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TEMA
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EL PENTECOSTÉS DE LOS PAGANOS
(Hech. 11,1-18)
"Dios les ha dado el mismo don
que a nosotros"
AMBIENTACIÓN
Cuando hablamos de Pentecostés, inmediatamente pensamos
en la venida del Espíritu Santo, aunque la palabra Pentecostés
es un vocablo de origen griego, que significa "cincuenta",
son dos palabras que están estrechamente unidas, pues el
día de Pentecostés en el que el pueblo celebra el
Don de la Alianza, vino el Espíritu Santo sobre la comunidad
cristiana, reunida en el cenáculo, dando vida, así
se nos narra en Hechos de los Apóstoles, y descubrimos
que se repiten, en el mismo, estos sucesos generosos de parte
de Dios. En su expansión el Evangelio fue predicando a
los no judíos, eso provocó algunos problemas. También
hoy la predicación del Evangelio a los alejados, a los
que no están en nuestros círculos, plantea problemas,
y no siempre sabemos comprender y apoyar a quienes hoy están
haciendo llegar la buena nueva a los que no la conocen.
1º PASO
MIRAMOS NUESTRA VIDA
Observemos que en nuestras comunidades cristianas a veces nos
estancamos, los grupos ya no crecen, en otras ocasiones solo se
mantienen "agónicos". Otras veces cuando surgen
en la comunidad personas que se dedican especialmente a los alejados
no sabemos comprenderlos y apoyarlos. Vamos a comenzar nuestro
encuentro poniendo en común nuestra experiencia comentando
las siguientes preguntas:
- ¿Siento la necesidad de hacer llegar el Evangelio a los
que no lo conocen?
- ¿Trato de comprender y apoyar a quienes lo hacen, o más
bien pongo dificultades?.
2º PASO
ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS.
Nos disponemos a abrir nuestro texto para hoy: Hch. 11,1-18, nos
preparamos haciendo un silencio interior para acoger con disposición
y respeto la Palabra de Dios.
Alguien que lea en voz alta este pasaje.
- Después un miembro del grupo proclama en voz alta el
texto de nuevo.
- Una vez proclamado este texto, cada uno vuelve a leerlo despacio,
consultando las notas de su Biblia o los subsidios aquí
presentados.
- Finalmente todos tratamos de responder las siguientes preguntas:
- ¿Cuál es la postura de la comunidad respecto a
la actuación de Pedro al comienzo y al final del relato?
- ¿Qué papel desempeña el Espíritu
Santo en todo el relato de Pedro?
3º PASO
VOLVEMOS SOBRE NUESTRA VIDA
Hemos escuchado la Palabra de Dios e indudablemente ha despertado
en nosotros muchas inquietudes y cuestionamientos respecto a nuestro
modo de vivir, por eso, después de haber conversado sobre
nuestra preocupación por la evangelización de los
más alejados y sobre nuestras actitudes con los que trabajan
en ella, preguntémonos que podemos aprender de ellos:
- ¿Qué nos sugiere la forma de actuar de "los
apóstoles y los hermanos de Judea"?.
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de Pedro?,
¿Nos dejamos guiar por el Espíritu Santo para llevar
el Evangelio?
4º. PASO
ORAMOS
Meditamos la Palabra de Dios con profundidad y no podemos quedarnos
vacíos ni indiferentes porque nos desafía y nos
presenta nuevas exigencias. Ahora vamos a hacer un breve momento
de silencio, situados en un clima de oración. Se vuelve
a proclamar Hch. 11,1-18.
- Cada uno da gracias al Señor y le pide su Espíritu
para poder llevar la Buena Nueva.
- Expresamos en voz alta nuestra oración, y tratamos de
unirnos como hermanos apoyando con nuestros ruegos.
SUBSIDIOS PARA PROFUNDIZAR
Este pasaje cuenta las reacciones que provocó la conversión
de Cornelio entre los partidarios de la circuncisión y
la respuesta de Pedro a sus objeciones. Los partidarios de la
circuncisión eran judíos que se habían convertido
al cristianismo, Lucas precisa que eran de la comunidad de Jerusalén.
Estos judíos pensaban que la buena noticia sólo
debía anunciarse a los judíos. Su horizonte era
muy reducido y estaban muy preocupados por mantener su identidad
judía sin mezclarse con los que no pertenecían a
Israel; el signo de esta pertenencia era la circuncisión.
A esta mentalidad responde la crítica que le hacen a Pedro,
y la actitud con que se la hacen. Le reprochan haber entrado a
casa de paganos (en plural) y haber comido con ellos. Pensaban
que entrar en casa de uno que no estaba circuncidado contaminaba
a los judíos, los hacía impuros. Pero lo que más
les preocupaba era que Pedro hubiera comido con ellos, comer con
alguien era un gesto altamente expresivo que implicaba una profunda
comunión.
En ningún sitio se ha dicho que Pedro hubiera comido con
ellos. Para ellos, comer con alguien era un gesto altamente expresivo
que implicaba una profunda comunión. El problema de los
partidarios de la circuncisión no era si el Evangelio se
había difundido o no, sino unas prácticas concretas.
Parece que Lucas quiere mostrar que insiste sobre cosas secundarias,
sin fijarse en lo principal. Lo principal está contenido
en el informe de Pedro (Hch. 11,5-7). En él sí se
insiste en el anuncio del Evangelio y en el protagonismo del Espíritu
Santo, que paso a paso va confirmando la llegada de la Buena Noticia
a los paganos.
La primera parte del informe (Hch. 11, 5-11) es: No hay alimentos
puros e impuros, ni tampoco personas puras (judíos) e impuras
(paganos). Todo es puro, porque todo ha sido creado por Dios.
La segunda parte del informe (Hch. 11,12-17) es aquí en
donde la presencia del Espíritu es mayor: le dice a Pedro
que vaya con los enviados de Cornelio, desciende sobre éstos
y su familia, que según la promesa de Jesús, son
bautizados por el Espíritu Santo; y la acogida del Evangelio
es un acontecimiento salvado (Hch. 11,14) y lo sucedido en la
casa de Cornelio se cumple algo anunciado por el mismo Jesús.
El relato tiene dos enseñanzas principales: La primera
es que cuando surge un problema hay que dialogar y escuchar con
un corazón abierto; Sólo así los reproches
pueden acallarse y transformarse en una alabanza a Dios. Y la
segunda, que cuando el Espíritu actúa, no debemos
oponernos a él, sino obedecerlo, como hizo Pedro.
* Evangelio es para todos
La Llegada del Evangelio a los que no eran judíos causó
algunos problemas. Algunos miembros de la comunidad de Jerusalén,
como hemos visto en Hch. 11,2 le reprochan a Pedro que se hubiera
mezclado con los paganos: Ni siquiera aceptaban que hubiera hecho
para anunciarles a Jesús.
* Comer con los paganos
Se trataba de un problema importante para los primeros cristianos,
esta insistencia en la comida puede ser que nos resulte extraña,
pero en la antigüedad, sobre todo entre los judíos,
la comida se servía, entre otras cosas, para identificar
quién pertenecía a un grupo y quien no. Entre los
primeros cristianos comer con los paganos equivalía a acogerlos
en el propio grupo, integrarlos en la comunión de los creyentes
vivían entre si con Dios (Hch. 2,42-47)
* Jesús comía con pecadores
Los evangelios cuentan diversos lugares que Jesús comía
con los pecadores, y uno de los insultos más ofensivos
que sus contemporáneos le dirigieron se refería
a esa costumbre. Le llamaban "comilón y borracho,
amigo de pecadores y publicanos" (Lc. 7,34). Por eso para
la Comunidad, compartir la mesa tenía para ellos un significado
muy parecido al que tenían las comidas de Jesús
con los pecadores. Jesús expresó a través
de aquellas comidas su intención de transformar desde dentro
esta sociedad basada en criterios de prestigio y dominación.
* ¿Con quién comemos nosotros?
Comer juntos tiene también para nosotros un hondo significado,
a través de ella reforzamos nuestra unión, solemos
invitar a nuestras comidas a familiares y amigos, o a los miembros
de nuestro grupo. Nuestra forma de comer también refleja
nuestra mentalidad, a veces cerrada y excluyente. No aceptamos
a todos de la misma manera; nos cuesta acoger a todos de corazón
y hacerles un hueco en nuestra casa. Esta misma mentalidad se
manifiesta también en nuestra actitud hacia los que no
están en la Iglesia: tenemos recelos, y esos recelos nos
impiden acercarnos a ellos para anunciarles el Evangelio. No debemos
extrañarnos. También les pasó a los primeros
cristianos. De su ejemplo hemos de aprender, sin embargo, que
hay algo mucho más importante y más fuerte que esta
tendencia a encerrarnos en nuestros grupos: el Espíritu
Santo. Él es quien nos impulsa, como a Pedro, para que
salgamos de nuestros círculos cerrados y nos acerquemos
a aquellos que, a veces, como Cornelio, están deseosos
de oír hablar de Jesús y recibir la salvación
que Él les trae.
Boletin de pastoral
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