Hoy Sábado, 22 de noviembre de 2008 | 01:48

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BIBLIA
LA SAGRADA ESCRITURA, FUENTE DE VIDA Y ESPERANZA EN TODA ACCIÓN PASTORAL

PRESENTACION

Los agentes de pastoral cada día nos debemos esforzar más por tener claridad sobre el lugar que debemos dar a la Sagrada Escritura en la tarea evangelizadora. Quien se encuentra con la Palabra no puede menos que convertirse en un proclamador.

La Sagrada Escritura es fundamental en la comunidad eclesial; cuando ésta la escucha y la proclama con autenticidad entra en un proceso de conversión personal y comunitario que propicia y garantiza el encuentro con Jesucristo y su proyecto, y nos lleva a una profunda actitud de comunión y solidaridad.

Es tan grande el poder y la fuerza de la Palabra de Dios, que constituye el sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual (DV 21).

 

TEMAS:

1. LA BIBLIA, PALABRA VIVA Y PERENNE DE DIOS

2. LA SAGRADA ESCRITURA EN LA TAREA EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA

3. LA PASTORAL BÍBLICA: TAREAS Y RASGOS

4. ESPACIOS DE ENCUENTRO CON LA SAGRADA ESCRITURA

5. LA PASTORAL BÍBLICA Y EL PROCESO DE PASTORAL DIOCESANO

La Sagrada Escritura está en los labios y al alcance de nuestra mano; cada día es más raro encontrar una familia que no posea la Biblia. Pero esto no lo es todo; deseamos que la palabra de Dios esté en el corazón como lo espera la Iglesia: "La iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo, pues sobre todo en la sagrada liturgia nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la palabra de Dios y del cuerpo de Cristo" (DV 21).

En este mes de septiembre: "Mes de la Biblia" deseamos dar un paso más en el campo de nuestra madurez espiritual. El fruto espiritual depende, en primer lugar, del Señor y de una lectura individual y comunitaria de la Sagrada Escritura en clave de oración y orientada a la conversión, de parte nuestra. Seguramente nos ayuda lo siguiente:

a) En primer lugar, el encuentro con la Escritura no debe hacerse individualmente, sino con otros creyentes, en comunidad. La palabra de Dios no es un regalo para la persona sola, sino Dios la ha ofrecido a su Iglesia. Por lo mismo, se requiere una actitud de apertura y sencillez; aceptación de los demás y entrega generosa de sí mismo.

b) En segundo lugar, la lectura de la Biblia siempre se debe hacer en actitud de fe y en clima de oración: la lectura debe ser creyente. Para esto necesitamos una actitud de apertura a Dios y de fe para reconocer que Dios nos habla hoy en su palabra y en los acontecimientos de la vida.

c) En tercer lugar, al leer la Sagrada Escritura debemos estar abiertos a la conversión. Si el encuentro con el Señor, a través de su palabra, no va cambiando nuestras vidas, si no nos dejamos interpelar y transformar por ella, entonces nuestro acercamiento a la santa Biblia habrá sido inútil.

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