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PASTORAL
SOCIAL TEMAS
Tema 1
Naturaleza de las semanas
sociales
1.- objetivo
Conocer la naturaleza de las semanas sociales (SS) para
que, asumiendo sus características principales, veamos
la posibilidad de realizarlas en nuestras comunidades.
2.- veamos nuestra realidad
Nuestro Plan Diocesano de pastoral nos dice que:
«En los diversos eventos que tocan directa o indirectamente
la pastoral social, aparece como una constante el desconocimiento
de la Doctrina Social de la Iglesia» (PDP 886)
«Pocas veces se tocan temas sociales en nuestra catequesis
y, cuando se tocan, no son suficientemente iluminados con
la Doctrina Social de la Iglesia» (PDP 887)
En plenario compartamos las respuestas a las siguientes
preguntas:
1.- ¿Qué hacemos en nuestra comunidad para
asumir nuestro compromiso social de cristianos?
2.- ¿Cómo calificaríamos el compromiso
social de los cristianos de nuestra comunidad?
3.- aprendamos nuestro tema
En los días 22-23 de septiembre de 1995, el Pontificio
Consejo Justicia y Paz promovió el primer
encuentro de responsables de las semanas sociales, con la
finalidad de reflexionar e intercambiar experiencias sobre
las mismas. En el marco de este encuentro, el Papa Juan
Pablo II les dirigió un mensaje en el que afirmaba:
«Las comunidades cristianas, ante los complejos y
difíciles problemas que la sociedad tiene actualmente,
sienten la necesidad de elaborar y difundir nuevas propuestas
culturales. Para ello encuentran en las Semanas Sociales
unos medios privilegiados para profundizar y proponer una
auténtica cultura social, basada en la Doctrina Social
de la Iglesia».
Los participantes en este encuentro delinearon un perfil
de lo que han sido, y podrían ser, las Semanas Sociales.
Presentamos algunos de esos rasgos.
a) Son espacios de diálogo interdisciplinares. Los
que implica la actitud de escucha de las diversas opiniones
y/o posturas de los distintos actores sociales, con respecto
al tema que se esté tratando. Se trata de provocar
un diálogo entre la jerarquía y el laicado;
entre los expertos (en DSI, Sociología, Economía,
Política, etc.) y el público.
b) Son ocasiones para difundir la Doctrina Social de la
Iglesia. Así se puede provocar el diálogo
entre la ciencia y la fe. La Iglesia aporta su Doctrina
Social (principios de reflexión, criterios de juicio
y directrices de acción) mientras los laicos se esfuerzan
en hacer llegar la DSI a los problemas concretos. Se trata,
pues, de una forma alternativa de presentar y divulgar la
DSI en la que participa un amplio sector de la sociedad.
Es una exposición alternativa y/o complementaria
de las encíclicas sociales. La vinculación
entre semana social y doctrina social de la Iglesia es indispensable.
c) Son un intento de convergencia. Resulta normal que, ante
un problema social determinado, entre los mismos católicos
surjan diferentes apreciaciones. Las semanas sociales pueden
ayudar a buscar la convergencia en lo esencial, provocando
el encuentro y diálogo entre los diversos movimientos
sociales de inspiración cristiana.
d) Son un laboratorio cultural (Pío XII). Los puntos
de vista que la parte católica aporta a los problemas
en cuestión, no necesariamente deben corresponder
al magisterio ya elaborado. Su validez radica en la reflexión
que se suscita y, de no contenerse en el magisterio ya elaborado,
puede ser un gran contributo para elaboraciones posteriores.
e) No son un congreso de DSI. Tratan, más bien, de
una situación concreta sobre la cual, la Iglesia,
no ha dicho todo lo que hay que decir. Y es que la Iglesia
no pierde su identidad cuando dialoga con otros en busca
de la verdad. Más bien se crea un ambiente en el
que la DSI viene a dar una respuesta que parece adaptada
a la situación que se reflexiona.
f) Pueden ser un remedio contra la apatía. Con frecuencia
la comunidad cristiana contempla con indiferencia los problemas
sociales. Estos eventos pueden ayudar a despertar el interés
por conocer y afrontar adecuadamente los problemas que nos
aquejan.
g) Tienen como destinatario al mundo secularizado. En nuestros
días la DSI se ofrece a un mundo que parece olvidarse
de su dimensión trascendente. Ante esta situación,
y aunque la DSI sigue siendo la misma, la práctica
seguirá necesitando de las nuevas reflexiones, hechas
en un ambiente de diálogo, entre los que perciben
los fenómenos intelectualmente y los que actúan
en la base y reciben el peso de dichos fenómenos.
4.- manos a la obra
Después de conocer a grandes rasgos la naturaleza
y características de las semanas sociales
1.- ¿Pueden ayudar las semanas sociales a incrementar
nuestro compromiso social?
2.- ¿Por qué razones?
3.- ¿Bajo qué condiciones?
5.- oremos
Dios nuestro, que cuidas a los hombres con amor paternal
y diste a todos un origen idéntico, concédenos
formar una sola familia en la que reine siempre el amor
y la paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Tema 2
Historia de las
semanas sociales
1.- Objetivo
Conocer el origen de las semanas sociales y algunos movimientos
afines en nuestro país, para que, recordando estos
antecedentes históricos, sigamos promoviendo nuestro
compromiso social.
2.- Veamos nuestra realidad
En plenario se pueden responder las siguientes preguntas:
1.- ¿Qué acontecimientos sociales han ocurrido
en nuestra comunidad y que hayan sido capaces de movilizar
a gran parte de la población?
2.- ¿La Iglesia ha participado en esas movilizaciones?
¿De qué forma?
3.- aprendamos nuestro tema
3.1 Antecedentes históricos
La Encíclica «Rerum Novarum» (León
XIII, 1891), denunciaba ciertos males que aquejaban la sociedad
de su tiempo:
- Los avances en los distintos campos de la ciencia habían
provocado en la humanidad una búsqueda desmedida
por las cosas nuevas, sacrificando muchos valores éticos
y morales.
- Al lado de las nuevas libertades que unos pocos poseían,
estaban las nuevas esclavitudes de una multitud de obreros.
- No faltaron los conflictos sociales entre obreros y patrones,
a causa de la desigualdad de oportunidades entre unos y
otros.
- El liberalismo capitalista y el socialismo se presentaban
como alternativas de solución. A la postre ninguno
de los dos logró resolver la situación de
injusticia que imperaba.
- Los mismos cristianos se habían dejado llevar por
el vértigo de lo novedoso y habían cerrado
sus ojos a la deshumanización de la vida económico-social,
tratando de cubrir con la limosna las graves faltas a la
justicia.
3.2 La Rerum Novarum empieza a repercutir en los católicos
franceses.
Animados por semejante documento, los católicos franceses
empezaron a organizar diversos grupos y círculos
de estudio que, a la postre, servirían como vehículo
para dar a conocer el pensamiento social cristiano.
A partir de 1904, a este tipo de experiencias impulsadas
por los católicos franceses, se les empezó
a llamar «Semanas Sociales». Estas semanas
eran la ocasión para encontrarse todas las fuerzas
vivas de la sociedad, y reflexionar juntos sobre la situación
social que imperaba en ese tiempo.
Desde entonces se divulgaron estas experiencias por toda
Europa y América, aunque con distintas modalidades.
3.3 En México surgen movimientos afines
En México se dio una cierta desatención a
la encíclica Rerum Novarum de León XIII. Las
razones que tuvo la Iglesia de México para esta desatención
fueron tres:
a) Los católicos adujeron que el problema del socialismo
-que era el que preferentemente atacaba la encíclica-
no les correspondía, ya que dicha ideología
no se daba en el país.
b) El recelo ante toda novedad (misoneísmo), especialmente
a todo lo que pudiera hacer referencia a la modernidad,
así viniera de los católicos de Europa o del
mismo Papa. Agustín Yáñez retrató
admirablemente este misoneísmo en su novela Al
filo del Agua.
c) La política de conciliación, en voga durante
el porfiriato, hizo que la Iglesia mexicana se mostrara
un tanto tímida en sus pronunciamientos sobre la
cuestión social.
Así, el ascenso y consolidación del régimen
y la instauración de la conciliación, hizo
ver a los católicos que en México no había
cuestión social alguna que resolver y, por tanto,
la encíclica Rerum Novarum quedaría en reserva
por si se presentaba en lo futuro.
Sin embargo, y a pesar de la política de conciliación,
en 1891 algunos católicos mexicanos trataron de dar
una respuesta apropiada a la Rerum Novarum fundando La
Liga Católica, que tomó como lemas,
primero Por Dios y por la Patria, y luego Dios,
Patria y Unión. Entre los objetivos de la Liga
aparecen el revivir los antiguos gremios, moralizar a sus
asociados (abogados, sacerdotes, médicos, farmacéuticos,
profesores, ingenieros, comerciantes, estudiantes, artesanos,
empleados y dependientes) y crear cajas de ahorro. Al parecer,
esta organización no duró más de tres
años.
Los primeros años del siglo XX consignaron la aparición
de agrupaciones laborales inspiradas en los principios católicos.
Mencionamos algunas:
1900: Sociedad Mutua de San Crispín, Guadalupana,
en Aguascalientes; y la Sociedad de Obreros Hijos del Trabajo
en Nuevo Laredo.
1901: Círculo Leonés Mutualista (León),
el Círculo Católico de Obreros y la Sociedad
Obrera Católica de San Bartolo (Morelia).
1902: Círculo de Obreros Católicos (Puebla),
Asociación Guadalupana de Artesanos y Obreros Católicos
(Guadalajara), Sociedad de Obreras Católicas (Matamoros)
y la Sociedad Mutualista de Dependientes (Guadalajara).
Sin embargo, no fue la proliferación de agrupaciones
laborales en lo que más influyó la nueva encíclica,
sino en la celebración de congresos y reuniones nacionales.
Mencionemos algunos de ellos:
Congresos Católicos: Puebla (1903), Morelia (1904),
Guadalajara (1906) y Oaxaca (1909).
Congresos Agrícolas: Tulancingo (1904 y 1905) y Zamora
(1906).
Semanas Sociales: León (1908), México (1910
y 1911) y Zacatecas (1912).
Dietas Obreras: México (1911) y Zamora (1913).
Después de 1913 dejaron de realizarse este tipo de
movilizaciones. Más tarde surgirían otros
intentos de vivir la dimensión social de la fe, bajo
otras circunstancias políticas y sociales.
El señor Francisco Trasloscheros, reconocido militante
poblano, resume hacia 1909 cuáles fueron los resultados
de algunos de esos congresos y reuniones nacionales:
«Real y positivamente tales asambleas han sido el
campo de unión (...). Por todo el territorio los
congresos van reuniendo lo mejor y más granado de
los católicos (...). Tampoco puede negarse que por
toda la nación se va generalizando el gusto por el
estudio de las cuestiones sociales y surgiendo por doquier
escuelas, publicaciones, sociedades obreras, ligas de todas
clases, círculos, etc., etc., de modo que, aunque
suponiendo que no se lleven a cabo todos los acuerdos tomados,
se nota un unánime despertar por todas partes (...).
Creo que espantados con alborozo quedaríamos si tuviéramos
a la vista el catálogo de todas estas obras».
4.- manos a la obra
1.- ¿Es posible que en nuestra comunidad podamos
organizar una movilización social más o menos
generalizada?
2.- Si es posible ¿de qué tipo de movilización
sería?
3.- ¿Quiénes podrían participar, y
de que forma, en esa movilización?
5.- oremos
Señor, Dios nuestro, escucha la oración que
te dirijimos por nuestra patria, a fin de que la prudencia
de sus gobernantes y la honestidad de los ciudadanos, mantengan
la concordia y la justicia y se alcancen el verdadero progreso
y la paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Tema 3
C ómo organizar
una semana social
1.- Objetivo
Conocer los principales elementos método- lógicos
de una semana social, para que, con creatividad, veamos
la posibilidad de realizarla en nuestras comunidades.
2.- Veamos nuestra realidad
En cualquier tipo de actividades, de una manera consciente
o inconsciente, buscamos las maneras más adecuadas
para llevarlas a cabo.
Comentemos algunas de nuestras experiencias en el campo
social.
1.- ¿Qué servicios sociales ofrece nuestra
parroquia a la comunidad?
2.- ¿Cómo se planean y ejecutan estos servicios?
3.- ¿Qué resultados hemos obtenido?
3.- Aprendamos el tema
3.1 Las Semanas Sociales (ss) tienen un valor simbólico.
Cuando hablamos de Semanas Sociales no necesariamente
significan siete días, sino un lapso de tiempo que
consideramos propicio para tratar determinados temas sociales
de interés.
La práctica de las semanas sociales en diversos lugares
nos enseña que se han celebrado semanas
desde un día hasta varios años.
Por tanto, podemos determinar en nuestra comunidad el tiempo
de duración que le asignemos a nuestra semana
social.
3.2 Las ss. se arman con varios elementos
En las semanas sociales de las cuales se tiene experiencia,
se utiliza, generalmente, el método ver-juzgar-actuar.
a) Conocer la realidad objetivamente
Lo primero que se debe buscar en una ss. es analizar lo
posible la realidad del fenómeno o problema social
que estamos tratando.
Existen varias maneras de conocer la realidad de los fenómenos
sociales. Señalamos algunas:
- Realizar una investigación directa, aunque sea
sencilla, del problema que nos interesa tratar (formular
y aplicar un cuestionario sobre los aspectos del fenómeno
en cuestión).
- Invitar a algún experto en el tema que estamos
tratando, para que nos ayude a entenderlo mejor.
- Utilizar alguna película o documental que versen
sobre el tema en cuestión.
- Organizar previamente algunos foros en distintos niveles
que nos ayuden a conocer mejor la realidad fenómeno
que estamos analizando.
b) Juzgar interdisciplinarmente
La naturaleza de los fenómenos o problemas sociales
son, generalmente, complejos. Por esta razón conviene
abordarlos desde distintos puntos de vista para iluminarlos
en su conjunto.
En esta tarea no pueden faltar, al menos, dos tipos de iluminación:
- La que nos pueden dar los expertos en las ciencias humanas
y sociales, según el tipo de fenómeno o problema
que se trate, y
- La que nos aportan los principios de reflexión,
criterios de juicio y directrices de acción contenidos
en la Doctrina Social de la Iglesia.
Siempre existirán personas o instituciones que estén
versadas en estas materias. Bastará invitar a alguno
de ellos para que nos ayude a iluminar adecuadamente los
problemas en cuestión.
c) Actuar pastoralmente
Después de conocer la realidad desde los distintos
puntos de vista, y haberlos iluminado adecuadamente desde
las ciencias y la Doctrina Social de la Iglesia, debemos
buscar las mejores alternativas para afrontar pastoralmente
los problemas analizados. Para esto nos pueden ayudar:
- Las experiencias que otros están realizando al
afrontar los mismos problemas. (Podemos invitar a quienes
ya están haciendo algo al respecto).
- La mesas redondas que nos permitan discernir las medidas
pastorales concretas que debemos adoptar para resolver los
problemas analizados. (Podemos recurrir a diversas técnicas
que aseguren una mejor participación para llegar
a los eventuales consensos).
4.- Lo que otros han hecho
Del 25 al 28 de octubre de 1999 se llevó a cabo la
última semana social nacional de que se tenga memoria.
Desde 1913 no se organizaba un evento de tal naturaleza
y con esa amplitud.
En esta semana social aportaron sus conocimientos, entre
otros, los siguientes expertos:
4.1 Para el análisis de la realidad
El Dr. Pedro Morandé Court (Chile) expone el tema:
Nación, Estado y Cristianismo en el Continente Americano.
Se proyectó un video sobre el papel que han jugado
los cristianos en México en el siglo XX.
El Dr. Jean Meyer (Historiador francés): Historia
de los Cristianos en América Latina.
Mons. Jorge Jiménez Carvajal (Colombia): Los desafíos
del mundo contemporáneo a la Nueva Evangelización.
El P. Loreto de Paolis (Italia): Desafíos sociales
y pastorales sobre el tema migratorio.
Se organizaron múltiples mesas redondas para retroalimentar
los temas que expusieron los expertos respectivamente.
4.2 Para la iluminación
Mons. François Nguyen Van Thuan (Vietnam): Hacia
una cultura globalizada de la Solidaridad en América.
Panel Internacional en el cual participaron el P. Jim Concedine
(Justicia Restaurativa) y el Dr. Elio Gallardo (Desarrollo
y Justicia Social).
El Dr. Alberto Munera (Colombia) expone ampliamente el tema
Etica, Solidaridad y Economía de Mercado.
Mons. J. Trinidad González (Guadalajara): Jubileo
2000 y compromiso social de los cristianos.
Se organizaron múltiples mesas de trabajo sobre algunos
tópicos de los temas tratados.
4.3 Para el actuar
El Dr. Vicente Arredondo (México): Educación
ciudadana y Participación Civil, compartiendo así
la experiencia de la fundación DEMOS, de la cual
es director. En esta misma línea compartieron sus
experiencias diversas organizaciones de Cuba, Perú,
Costa Rica y Panamá.
39 diócesis de nuestra república entregaron
a Mons. Luis Morales (Presidente de la CEM), de palabra
o a través de un acta notariada, 680 mil firmas aproximadamente,
en la que se expresa el deseo de la condonación total
o parcial de la deuda internacional que grava sobre algunos
países.
También hubo múltiples mesas redondas para
discernir las acciones pastorales que, posteriormente, podamos
asumir en los diversos niveles (región pastoral,
diócesis, parroquias).
5.- manos a la obra
Si vemos factible organizar una semana social en nuestra
comunidad
1.- ¿Cuánto duraría esa Semana?
2.- ¿Quiénes serían los destinatarios?
3.- ¿Cómo organizaríamos dicha semana?
6.- oremos
Dios nuestro, que llamas hijos tuyos a los que promueven
la paz, concédenos trabajar incansablemente por establecer
la justicia, sin la cual es imposible garantizar una paz
auténtica y duradera. Por Jesucristo nuestro Señor.
Tema 4
Cómo definir
los contenidos de una semana social
1.- objetivo
Aprender algunos criterios que, asumidos adecuadamente,
nos ayuden a determinar los posibles contenidos a tratar
en una eventual semana social.
2.- veamos nuestra realidad
En plenario compartamos nuestras opiniones sobre la siguiente
cuestión:
Cuando necesitamos organizar un temario sobre cualquier
evento (semana de la familia, semana de los jóvenes,
ejercicios cuaresmales, etc.) ¿en base a qué
cosa definimos los contenidos de dichos temas?
3.- aprendamos el tema
Con frecuencia solemos elegir los contenidos o temas de
un evento en base a los criterios de la moda (aquello de
lo que todo mundo habla); las exigencias de la realidad
(lo que la comunidad necesita); los gustos (los temas que
más nos gusta tratar); las coyunturas (según
los acontecimientos que suceden y que tienen relevancia
en un momento determinado).
Hoy quisiéramos aprender la metodología que
usó el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano)
en un informe que empezó a elaborar desde 1995. En
efecto, se trata de toda una lección metodológica
que nos puede iluminar. Veamos.
3.1 Un proceso en proceso
a) Escucha atenta. Se plantearon tres preguntas en las distintas
reuniones eclesiales que se tuvieron en los distintos países
del continente: (1ª) ¿Hacia dónde camina
la sociedad latinoamericana?; (2ª) ¿Cómo
está respondiendo la acción pastoral de la
Iglesia frente a los nuevos desafíos?; y (3ª)
¿Cuál debería ser la acción
pastoral de la Iglesia de cara al tercer milenio?
Al ordenar las distintas respuestas se seleccionaron nueve
grandes temas que se reiteraron como preocupaciones constantes
con respecto al futuro de la sociedad en América
Latina: cultura, economía, política, religiosidad,
educación, familia, medios de comunicación
social, medio ambiente y la mujer.
Con palabras de más o palabras de menos, bien podríamos
plantear estas mismas preguntas a algunas personas, grupos,
asociaciones, movimientos, escuelas, autoridades civiles,
etc. de nuestra comunidad, y sacar también las preocupaciones
más constantes. Así tendríamos una
lista de posibles contenidos para tratar en nuestra comunidad.
b) Escuchar la palabra de los expertos. Por cada tema se
pidió a tres expertos latinoamericanos que elaboraran
un pequeño informe al respecto, pero con una visión
hacia el futuro y sin emitir juicios de valor, es decir,
sin indicar si aquello que descubrían era bueno o
malo.
En nuestras comunidades también podemos pedirle a
algunos expertos en distintos temas que nos
compartan su visión sobre los mismos. Estos expertos
pueden ser una persona, un libro o revista, una película
o documental, un documento pontificio, una institución,
etc.
c) Intento de una sistematización. Se trató
de describir, ordenar y reflexionar analíticamente
la información que aportaron los expertos y las bases
consultados. En este caso se trataba de las respuestas de
los expertos a las preguntas iniciales, así como
aquellas que se referían a la acción pastoral
actual y futura de la Iglesia.
Después de un evento pastoral, en cualquiera de sus
vertientes, es muy conveniente que elaboremos un informe
con el fin de que, posteriormente, sirva como punto de referencia
a las comunidades que quieran realizar algo semejante. Así
podríamos contar, a la larga, con una sistematización
de nuestras experiencias pastorales.
d) Una permanente consulta. El intento de sistematización
del informe es un proceso en proceso, ya que se presentó
en diversas reuniones del CELAM o alguno de sus organismos
y, en cada una, el informe era enriquecido con las aportaciones
de los participantes (a finales de 1998 ya se contaban nueve
redacciones sucesivas, y seguían recibiendo aportaciones).
3.2 Características del Informe
El origen del informe del CELAM responde a la sentida necesidad
de emprender con nuevos métodos, con decidido ardor
y con renovadas expresiones, la Nueva Evangelización
en el horizonte de las distintas situaciones que configuran
el inédito contexto histórico del continente.
Algunas de sus características son:
a) De origen laical. En el tiempo de profundos cambios es
preciso saber escuchar para poder entender. La palabra de
los expertos sobre las megatendencias y aquella de los laicos
sobre su percepción de la acción pastoral
-presente y futura- de la Iglesia constituyen el contenido
básico del informe.
b) Con amplia participación. Las sucesivas redacciones
son una muestra de que el informe es el resultado del constante
diálogo que se ha mantenido en torno a la temática.
Y todavía se esperan contribuciones de distintos
lados.
c) Responde a dos convicciones teológicas. La convicción
de que la misión de la Iglesia es tarea y responsabilidad
de todos y cada uno de sus miembros, y la convicción
de la presencia de Jesús el Cristo en toda la comunidad
eclesial.
3.3 Los enfoques del informe
El informe tiene una estructura que responde a la preocupación
inicial: El tercer milenio es un Desafío Pastoral.
La respuesta a estos desafíos requiere de tres pasos
o enfoques:
a) Saber situarse en la realidad. Es necesario tener una
comprensión cristiana de la historia y desde presente
como portador de futuro.
b) Discernir evangélicamente. Necesitamos evaluar
con sinceridad nuestro actual trabajo pastoral, para proyectarlo
hacia el futuro, según los nuevos desafíos,
con nuevas actitudes pastorales.
c) Comprometerse pastoralmente manteniendo nuestra fidelidad
al mensaje de Cristo, expresado en su magisterio, y buscando
nuevas expresiones del compromiso eclesial de cara al presente
adveniente.
En nuestra experiencia pastoral diocesana, sobre todo en
la elaboración de nuestros planes de pastoral, hemos
tenido la oportunidad de hacer consultas tan amplias hasta
donde nuestra capacidad nos ha permitido. Esta experiencia
del CELAM nos puede aportar nuevos elementos que, bien aprovechados,
podrán contribuir para nuestros marcos referenciales
sean mejor logrados en experiencias sucesivas.
4.- Manos a la obra
1.- Teniendo en cuenta las fechas en que los distintos sectores
de nuestra población celebrarán el Jubileo
¿Qué evento(s) podemos planear con respecto
a ellos (campesinos, Jóvenes, Servidores Públicos,
Maestros, Estudiantes, etc.)?
2.- ¿Qué contenido(s) sería(n) el(los)
más adecuado(s) para tratar con cada uno de estos
sectores?
3.- ¿Qué lema podría motivar más?
4.- ¿A quién(es) invitaríamos para
exponer algún tema al respecto?
5.- ¿Cuándo y dónde sería el
evento?
N.B. Los equipos diocesanos de Pastoral Urbana, Campesinos
y Pastoral Social apoyaremos publicando subsidios en este
boletín, ayudando a organizar algunos eventos en
las comunidades que así lo requieran, y ayudando
a conseguir expositores sobre algún tema en particular.
6.- oremos
Peticiones espontáneas...
Tema 5
Oportunidades y
desafíos de la cultura moderna
1.- Objetivo
Reflexionar sobre la tendencia de nuestra cultura para que,
aprovechando sus ventajas y afrontando sus desafíos,
logremos consolidar los valores humanos y cristianos de
nuestras comunidades.
2.- Veamos nuestra realidad
En plenario respondamos las siguientes cuestiones:
1.- ¿Cuáles son los más grandes valores
que tiene la gente de nuestra comunidad?
2.- ¿Qué valores hemos perdido?
3.- ¿Qué nuevos valores están apareciendo
en la gente de nuestra comunidad?
3.- Aprendamos el tema
3.1 El término «cultura»
«Con la palabra cultura se indica el modo
particular como, en un pueblo, los hombres cultivan su relación
con la naturaleza, entre sí mismos y con Dios...»
(DP 386).
«Nace la cultura con el mandato inicial de Dios a
los seres humanos: crecer y multiplicarse, llenar la tierra
y someterla (cfr. Gn 1, 28-30). En esa forma la cultura
es cultivo y expresión de todo lo humano en relación
amorosa con la naturaleza y en la dimensión comunitaria
de los pueblos» (SD 228b).
3.2 La cultura tiende hacia algún lugar
Tendencia procede de tender, y éste
del latín tendere, tender, desplegar.
Cuando hablamos de tendencia nos referimos a la propensión
o inclinación de los hombres y en las cosas hacia
determinados fines.
Los grandes cambios tardan en formarse y no sabemos con
seguridad hacia dónde nos van a conducir.
En las tendencias de la cultura moderna, descubramos
las oportunidades que nos ofrece y los desafíos que
nos impone.
3.3 Oportunidades que debemos aprovechar
El mundo se torna y se experimenta cada vez más interconectado.
Lo que sucede en una localidad está afectado por
sucesos que ocurren más lejos y viceversa. Esta intercomunicación,
si sabemos aprovecharla, podría hacernos más
solidarios.
La cultura tiende a ser universal. Su idioma es el inglés
y su concepción del mundo es la norteamericana. Sin
embargo, no desplaza o destruye otras lenguas y culturas,
sino que las usa como medio para mantener unos patrones
culturales universales. Si los cristianos aprovechamos esta
universalidad de la cultura, podríamos hacer de los
valores evangélicos los nuevos patrones culturales.
La cultura ya no necesita un territorio. Muchas culturas
tradicionales sobrevivieron porque estaban lejos de la civilización
y confinadas en una reservación geográfica.
Hoy, las formas de interacción ya no están
confinadas a un espacio y un tiempo reducido, puesto que
las nuevas formas de comunicación superan todo espacio
geográfico, permitiendo entrar en relación
con el resto del mundo. ¿Cómo no aprovechar
esta situación para interactuar con los
valores evangélicos?
La cultura es una industria más que vive de su mercado.
Las nuevas formas simbólicas y los estilos de vida,
viven en una competencia implacable por conquistar consumidores;
son transados, vendidos y adquiridos en mercados
altamente competitivos. ¿La industria
del Evangelio no ofrecerá un estilo de vida lo suficientemente
fuerte para conquistar consumidores?
Las culturas locales adquieren un nuevo valor. Paradógicamente
en muchas personas crece el interés por estudiar
y preservar las culturas locales. Las creaciones artísticas
inspiradas en lo local están en auge (teatro, literatura,
música, etc.). Esto no contradice la globalización,
sino que constituye una reacción que coexiste con
ella como una manera de defender lo que se siente amenazado.
¿Nuestros valores comunitarios todavía están
a salvo?
3.3 Desafíos que debemos afrontar
Lo que se anuncia no está al alcance
de todos los que lo desean. Esto crea frustración
principalmente en los jóvenes. Los grandes ideales
sociales han sido cambiados por la fantasía del consumo
de los bienes materiales. Los proyectos sociales no encuentran
eco frente al individualismo apático que no asume
los problemas de los demás. La llamada cultura cristiana
aparece cada vez más como una frase sin contenido
o una nostalgia estéril, en la medida en que los
valores cristianos no acaban de inculturarse y hacerse realidad.
¿Qué tiene que hacer el Evangelio ante un
mundo frustrado en sus aspiraciones más profundas?
Las instituciones tradicionales entran en crisis. El impacto,
a veces negativo, de esta cultura que pretende ser universal,
ha cambiado la forma de relacionarse con la naturaleza,
con los hombres y las mujeres y con Dios mismo. Así
entran en crisis los comportamientos que, tradicionalmente,
estaban legitimados por instituciones como la familia, los
partidos políticos, la escuela, la Iglesia, etc.
¿Qué tiene que hacer un cristiano ante una
cultura indiferente a los valores religiosos?
Estos cambios han sido posibles gracias a los medios de
comunicación social. La radio, la televisión,
el video, la telemática, han contribuido a la aceleración
de los procesos de secularización de la cultura.
¿Cómo garantizar una presencia efectiva del
tema religioso en estos medios?
4.- Manos a la obra
«La cultura se va formando y se transforma en base
a la continua experiencia histórica y vital de los
pueblos; se transmite a través del proceso de tradición
generacional» (DP 392).
1.- ¿Qué haremos para transmitir fielmente
los valores de nuestra comunidad a las generaciones más
jóvenes?
«Es mejor evangelizar las nuevas formas culturales
en su mismo nacimiento y no cuando ya están crecidas
y estabilizadas» (DP 393).
2.- ¿Qué nuevos estilos de vida se están
poniendo de moda en nuestra Comunidad? ¿Ya
los estamos evangelizando?
«Estar siempre abiertos al diálogo con quienes
guían sus vidas por caminos diferentes de la ética
cristiana. Comprometerse efectivamente en la consecución
de la justicia y la paz de nuestros pueblos» (SD 242b).
3.- ¿Podríamos organizar algún encuentro
con quienes, por su mismo ambiente de trabajo, no necesariamente
se guían por los principios cristianos (políticos,
economistas, maestros, etc.)? ¿Cuándo? ¿Cómo?
¿Dónde? ¿Con quienes?
5.- Oremos
Señor Jesucristo, profeta, sacerdote y rey:
Haz que te proclamenmos como buena noticia, iluminando los
desafíos actuales, para transformar nuestra sociedad
de selvática en humana, y de humana en divina.
Haz que nuestra viva religiosidad popular se dinamice y
purifique hasta expresarse genuinamente, en la liturgia
de tu Iglesia, para que bebamos a raudales la salvación
en la fuente de tu costado abierto.
De la plegaria de las tareas fundamentales,
Plan Diocesano de Pastoral, 947. 949.
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